domingo, 31 de mayo de 2015

Hendrick van Balen. La Trinidad

Trinidad, 1620. Obra de Hendrick van Balen
Óleo sobre tabla, 
Iglesia de Santiago, Amberes. Bélgica

La Solemnidad de hoy me hace mirar a la expresión Trinitaria en el Arte. Son tantas las formas y maneras que ésta adquiere a la vista de los artistas a través de los siglos. De igual manera los Padres de la Iglesia intentaron definirla a la luz misma de la revelación dada por la historia de la salvación.

El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él. 

Dice la carta a los Hebreos en su cap. primero:

" ... el Hijo, a quien Dios constituyó heredero de todas las cosas, y por quien asimismo hizo el mundo . Este Hijo, que refleja la gloria (de Dios) y la impronta de su sustancia, sostiene todo con su palabra poderosa .... "

Como rezamos en el Credo.

" ... nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Dios verdadera Luz de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre por medio de él fueron creadas todas las cosas. "

San Agustín habla de la Trinidad en su obra De Trinitate  dividida en cinco grandes partes: Teología bíblica de la Trinidad (I-IV). Teología especulativa y defensa del dogma (V-VII). Introducción al conocimiento místico de Dios (VIII). Búsqueda de la imagen de la Trinidad en el hombre (IX-XIV). Compendio y complemento del tratado (XV).

En La Trinidad Agustín desarrolló la doctrina de las relaciones: las tres personas divinas son El Ser mismo, eterno, inmutable, consustancial, pero se distinguen por sus relaciones; la explicación psicológica; la doctrina sobre las propiedades personales de El Espíritu Santo, que procede como amor; la vida de la gracia; y sobre cómo el hombre siendo imagen de Dios es imagen de la Santísima Trinidad.

En la perspectiva del amor, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son el amante, el amado y el amor:

 " Et ideo no Amplius quam tria sunt:. unus diligens aquí eum de illo est, et unus diligens eum de quo est, et ipsa dilectio "
 " Las personas divinas no son más que tres: la primera que ama, de la que nace, la segunda que ama, de quien viene y la tercera, que es el mismo amor. "

" Ecce sunt tria, Amans et quod et Amatur amor. "
" Estas son tres:. el Amante, el Amado y el Amor "

Hilario de Poitiers, dice en su obra de De Trinitate:

" No quitará su Unicidad de Dios Padre, cuando decimos que el Hijo es Dios, porque él es Dios de Dios, uno a uno, por lo que un Dios, porque Dios es Él mismo. Por otro lado, el Hijo no es menos Dios porque el Padre es el único Dios. Como el Hijo Unigénito no está exenta de nacimiento, con el fin de privar al padre de su unidad divina, ni es diferente de Dios, sino porque es nacido de Dios "

San Atanasio de Alejandría en su segunda carta a Carta a Serapión se expresa de esta manera:

" El carácter distintivo de la fe en Cristo es la siguiente: el hijo de Dios, que es, de hecho, en el principio era el Logos Dios, el Logos, y el Logos era Dios - que es la sabiduría y el poder del Padre, Cristo es el poder de Dios y sabiduría de Dios - el final de los tiempos se ha hecho hombre para nuestra salvación. De hecho, John, después de decir: En el principio era el Logos, poco después, añadió, y los logos se hizo carne, es decir, se hizo hombre. Y el Señor dice de sí mismo: porque procuráis matarme, hombre que os he hablado la verdad? y Pablo, que había aprendido de él, escribe: Un solo Dios, un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre "

" Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él. "    ( 1 Jn 4, 16 )

sábado, 30 de mayo de 2015

Murillo. Fernando III el Santo

Fernando III el Santo. 1672. Murillo
Óleo sobre lienzo. Medidas: 56 cm x 38 cm.
Museo del Prado. Madrid

Recordamos hoy la santidad de Fernando III, rey de Castilla. Tras su muerte y entierro en la catedral de Sevilla se genera una energía espiritual que atrae a los fieles. El papa Sixto V confirmaría en 1590 que Fernando III poseía el halo de santidad y que merecía el tratamiento de santo, en base al «resplandor alrededor de la cabeza que se da en Roma a los beatificados y la diadema de los canonizados.» Las restricciones del papa Urbano VIII obligaron a demostrar que esta representación realmente era tal y, una vez acreditada, fue posible impulsar el procedimiento a partir de 1649.

Murillo pintó al rey Fernando III el Santo en varias ocasiones. De todas las versiones que hizo, ésta es la de tamaño más reducido, si bien es la única en la que el santo se representa de cuerpo entero. Está en oración, reconcentrado en sí mismo, arrodillado sobre un cojín de terciopelo carmesí, ante un reclinatorio en el que se disponen la corona y el cetro que indican su condición regia. Su iconografía es la habitual, fijada con anterioridad a su subida a los altares en 1672: de mediana edad, con el cabello largo sobre los hombros, vestido con gregüescos, media armadura y manto real de armiño. Unos bellos angelitos, característicos del artista sevillano, descorren un escenográfico cortinaje para mostrar la figura del rey, que aún no lleva el halo de santidad, lo cual podría indicar una fecha inmediatamente anterior a su canonización.

viernes, 29 de mayo de 2015

Falcone. La expulsión de los mercaderes del Templo

La Expulsión de los mercaderes del Templo. 1630-1640. Aniello Falcone
Óleo sobre lienzo. Medidas: 101 cm x 114 cm.
Museo del Prado. Madrid

Llegaron a Jerusalén, entró en el templo y se puso a echar a los que traficaban allí, volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas. Y no consentía a nadie transportar objetos por el templo. Y los instruía, diciendo: «¿No está escrito: "Mi casa se llamará casa de oración para todos los pueblos" Vosotros, en cambio, la habéis convertido en cueva de bandidos.»

Leemos hoy en la Eucaristía el relato según san Marcos de la expulsión de los mercaderes del Templo. El lienzo que contemplamos, del pintor napolitano Falcone, nos muestra a Jesús, empuñando un flagelo, entre dos grupos de mercaderes, unos que se marchan a su izquierda, y otro que intenta recoger su mercancía a su derecha, ante la mirada de tres espectadores. La escena tiene lugar con un rico fondo arquitectónico de fondo, de estilo clasicista, que evoca el Templo de Jerusalén.

jueves, 28 de mayo de 2015

Déesis. Puerta de la Coronería

Déesis. 1250. Maestro Enrique
Piedra tallada. Puerta de la Coronería
Catedral de Burgos

Leemos en la Eucaristía de hoy la escena del ciego Bartimeo, que implora la misericordia de Jesús. Este tema encuentra en la iconografía cristiana una clara expresión en el tema de la Déesis, la imploración suplicante que toda la humanidad dirige a Cristo a través de María y de su san Juan, que estuvieron presentes en el momento de la muerte del Señor.

Tal es el caso del tímpano de la Puerta  de la Coronería o Alta de la catedral de Burgos fue realizada hacia 1250, considerándose al maestro Enrique su principal artífice. Dedicada al Juicio Final, en el tímpano hallamos a Cristo Juez, sedente y enseñando sus llagas al fiel. La Virgen, a su derecha, y san Juan, a su izquierda, imploran su misericordia, configurando una característica deesis. El tímpano es rematado por los ángeles que muestran la cruz y el sudario mientras que en los lados otros ángeles exhiben la columna y la lanza, iconos del martirio del Salvador. Debajo del Cristo se encuentra san Miguel pesando las almas; a su izquierda se sitúan los condenados, bajo la influencia de Satanás; en la derecha, tras franquear una pequeña puerta, nos encontramos con los elegidos.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Bouts. Santiago Apóstol

Santiago Apóstol,1460. Atribuido a Dirk Bouts
Óleo sobre tabla, 107 cm x 42 cm
Museo de Arte Sacro de Funchal (Madeira)

Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.» Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?» Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.» 

Nos presenta el Evangelio de la Eucaristía de hoy la petición de Santiago y Juan de un lugar de honor junto al Señor, justo después del anuncio de su Pasión. Santiago fue el primero de los apóstoles en beber el cáliz del Señor. Por eso, hemos traído esta tabla a nuestra contemplación, atribuida al flamenco Dieric o Dirk Bouts, que se conserva en Madeira. Está revestido con un manto rojo, que alude a su martirio, y porta en una mano el libro del Evangelio que anunció, mientras que la derecha sostiene el bordón típico de los peregrinos, propio de su iconografía.

martes, 26 de mayo de 2015

Durero. El Martirio

El martirio de los diez mil cristianos, 1508. Obra de Alberto Durero
Óleo sobre lienzo, 99 x 87 cm

Cada día cuando leo el martirologio me sorprende y me admira la cantidad de personas que han dado su vida desde los primeros tiempos de cristianismo hasta hoy solo por Cristo, por su fe, por defender la Verdad. Hombres y mujeres que han sido perseguidos, torturados y asesinados sin ningún otro motivo que por confesar a Cristo.

Leyendo y reflexionando hoy el evangelio encuentro a Jesús respondiendo a Pedro, ante una casi impertinente y muy humana intervención por su parte: Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. Jesús entonces dijo: Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más, casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros.

Cuantos de estos testigos fieles en los momentos de dolor y martirio no pensarían en estas palabras del maestro, comenzando por el mismo Pedro. Cuantos no verían la multiplicación de sus carencias en la vida terrena y aumentado, a pesar de la persecución, en la vida eterna. Cuantos últimos no son ya primeros en las moradas celeste. 

Este cuadro nos puede ayudar a meditar sobre esta realidad martirial que todo cristiano ha de tener presente. Vivir en la confianza y la esperanza en Cristo nos ha de mantener en pie, fiados de aquel que cumple la promesa y enraizados fuertemente en quien en cualquier tipo de dolor nos sostiene y nos regala Vida eterna.

La pintura al principio da la impresión de ser un álbum ilustrado con un desorden de figuras vestidas y desnudas. También el paisaje con formas de árboles retorcidas y una vegetación semejante a la jungla, inusual en Durero.

En cuanto a cuáles sean esos diez mil mártires representados, ha de señalarse que puede referirse a dos episodios distintos del martirologio romano. La muerte en Nicomedia de diez mil mártires como consecuencia de la persecución de Diocleciano. Un segundo grupo de 10.000 mártires. La muerte de diez mil soldados crucificados por el rey persa Sapor II en el monte Ararat en tiempos de los emperadores romanos Adriano y Antonino Pío. 

Aparecen en el cuadro alrededor de 140 figuras, algo muy infrecuente en Durero, cuyas composiciones tenían un número muy inferior de personajes. Estas personas se ven sometidas a diversas formas de tortura y ejecución. En una zona montañosa, los persas arrojan a los cristianos al vacío. En otro lugar, matan a un cristiano clavándole una estaca en el cuerpo. En la parte delantera izquierda se ve que otro va a ser ejecutado cortándole la cabeza con una cimitarra.

En el centro de la composición vemos el autorretrato de Durero, que lleva en las manos una especie de cartel en el que firmó y fechó la obra: "Esta obra fue realizada en el año 1508 por Alberto Durero, Alemán". Se ha identificado a su acompañante como el humanista Conrad Celtis, transmitiendo así la idea de igualdad entre el arte pictórico y la actividad intelectual de pensadores como Celtis.

lunes, 25 de mayo de 2015

James Doyle Penrose. San Beda el Venrable

San Beda el Venerable. 1902. James Doyle Penrose 
Óleo sobre lienzo.
Real Academia. Londres

Celebramos hoy la memoria de Beda el Venerable. Casi todo lo que se conoce sobre su vida se encuentra en un anexo añadido por él en su Historia ecclesiastica. Completó la obra en 731 y dice que entonces se encontraba en su 59º año de vida, lo que da una fecha probable de nacimiento en 672-673. También dice que nació en las tierras de este monasterio.

En su obra cuenta que fue enviado voluntariamente al monasterio de Monkwearmouth a los 7 años de edad y que se convirtió en diácono a los 19 y en sacerdote a los 30. No está clara su ascendencia noble. Fue instruido por los abades Benedict Biscop y Ceolfrid, y posiblemente acompañase a este último a Jarrow en 682. Cuando una plaga azotó Jarrow en 686 murieron todos los monjes y clérigos que había en el lugar, con la excepción de Beda y el abad, ellos fueron los encargados de los servicios religiosos de la comunidad durante varios años.1 Allí pasó su vida, siempre ocupado aprendiendo, enseñando o escribiendo, siempre celoso con sus obligaciones monásticas. Allí murió y fue enterrado, pero sus huesos fueron trasladados a la Catedral de Durham en el siglo XI, en donde fueron depositados en una urna de oro y plata; sin embargo en 1541 la urna fue robada, y los restos de Beda se perdieron.

Beda llegó a ser conocido como Beda el Venerable al poco de morir, pero esto no fue tomado en consideración por la Iglesia católica para su canonización. Su erudición e importancia para el Catolicismo fueron reconocidas en 1899 cuando fue declarado Doctor de la Iglesia reconociéndolo como San Beda el Venerable.

Una cruz de gran tamaño fue erguida en su honor en Rocker Point, cerca de Jarrow en 1904. En 2013, el papa Francisco eligió un fragmento de una de sus homilías para su escudo: Miserando atque eligendo (Lo miró con misericordia y lo eligió).