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viernes, 17 de abril de 2015

Juan de flandes. Multiplicación de los panes y los peces

Multiplicación de los panes y los peces.1496-1504. Juan de Flandes
 Óleo sobre tabla. Medidas: 21 cm x 16 cm.
Palacio Real. Madrid

Leemos hoy el relato de la multiplicación de los panes y los peces. Dice el Evangelio que una multitud seguía a Jesús, a causa de los signos que había realizado. Se sube a un monte, junto al Lago de Galilea, en cuyas faldas había mucho gente, donde manda se siente la gente. Andrés le dice que un joven tiene cinco panes y dos peces.

Esta escena fue pintada por Juan de Flandes, el autor que venimos contemplando estos días de pascua. Esta Tabla de la Multiplicación de los panes y los peces forma parte del llamado Políptico de Isabel la Católica, un conjunto extraordinario de tablas con escenas de la vida y Pasión de Cristo, que muestran la clase de religiosidad de carácter privado de la reina. Su reducido tamaño permitió que pudieran acompañarle en sus viajes, como lo corrobora el hecho de que aparecieran en Medina del Campo cuando la reina murió en 1504.

Cristo aparece sobre un púlpito, bendiciendo al niño que le presenta la cesta con los panes y una bandeja con dos peces, en presencia de una multitud que llena un valle rocoso, que tiene como fondo el mar. La escena se caracteriza por la gran serenidad. Un discípulo que atiende a una mujer con un niño confiere al conjunto una nota de humanidad.

jueves, 8 de enero de 2015

Juan de flandes. Multiplicación de los panes y los peces

Multiplicación de los panes y los peces.1496-1504. Juan de Flandes
 Óleo sobre tabla. Medidas: 21 cm x 16 cm.
Palacio Real. Madrid

Leemos hoy, en el contexto de la celebración de la Epifanía, el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Se trata, nuevamente, de una manifestación del poder divino de Jesús, a través de un signo de claras connotaciones para los judíos, pues se trata de la misma acción que Dios realizó en el desierto, alimentando al pueblo de Israel, cuando escapó de Egipto.

Contemplamos una magnífica tabla de Juan de Flandes: la Multiplicación de los panes y los peces. Forma parte del llamado políptico de Isabel la Católica, un conjunto extraordinario de tablas con bellísimas escenas tipo miniatura de la vida y Pasión de Cristo, que muestran la clase de religiosidad de carácter privado de la reina. Su reducido tamaño permitió que pudieran acompañarle en sus viajes, como lo corrobora el hecho de que aparecieran en Medina del Campo cuando la reina murió en 1504.

La almoneda de los bienes de Isabel la Católica, habla de la existencia de 47 tablitas de que constaba en su origen, procediéndose de inmediato a su desmembramiento ante la puesta en venta de las tablas en pública almoneda. Esta es la razón por la que solo han llegado hasta nosotros un total de veintisiete pinturas, hoy repartidas entre distintas colecciones europeas y americanas.

Cristo aparece sobre un púlpito, bendiciendo al niño que le presenta la cesta con los panes y una bandeja con dos peces, en presencia de una multitud que llena un valle rocoso, que tiene como fondo el mar. La escena se caracteriza por la gran serenidad. Un discípulo que atiende a una mujer con un niño confiere al conjunto una nota de gran humanidad.

lunes, 5 de agosto de 2013

Herrera el Viejo. Multiplicación de los panes


Multiplicación de los panes.1628.  Francisco Herrera el Viejo
 Óleo sobre lienzo. Medidas: 111cm x 82cm.
Museo Goya. Castres. Francia.

La liturgia eucarística nos propone hoy el pasaje evangélico de la multiplicación de los panes. Se trata de un milagro de gran poder evocador en Israel, pues del mismo modo alimentó Dios a su pueblo durante el Éxodo. De esta forma, Jesús aparece como aquel profeta, semejante a Moisés, que Israel esperaba habría de venir a liberar al pueblo.

Para esta escena hemos escogido una obra del pintor Francisco Herrera el Viejo. Jesús aparece en el centro, con la mirada dirigida al cielo en actitud de oración. Está rodeado de los discípulos, y la multitud que aguarda está al fondo. La escena muestra un estado muy avanzado del manierismo hacia el barroco, con una teatralidad muy característica de esta época, destinada a poner de relieve la adoración al Señor de quienes contemplan este milagro, con una clara alusión de la Eucaristía.

Benedicto XVI comentaba el 31 de julio de 2011 este pasaje con las siguientes palabras:

El milagro consiste en compartir fraternalmente unos pocos panes que, confiados al poder de Dios, no sólo bastan para todos, sino que incluso sobran, hasta llenar doce canastos. El Señor invita a los discípulos a que sean ellos quienes distribuyan el pan a la multitud; de este modo los instruye y los prepara para la futura misión apostólica: en efecto, deberán llevar a todos el alimento de la Palabra de vida y del Sacramento.

Cristo está atento a la necesidad material, pero quiere dar algo más, porque el hombre siempre "tiene hambre de algo más, necesita algo más". En el pan de Cristo está presente el amor de Dios; en el encuentro con él "nos alimentamos, por así decirlo, del Dios vivo, comemos realmente el pan del cielo". Queridos amigos, "en la Eucaristía Jesús nos hace testigos de la compasión de Dios por cada hermano y hermana. Nace así, en torno al Misterio eucarístico, el servicio de la caridad para con el prójimo".

viernes, 12 de abril de 2013

La multiplicación de los panes y los peces



La multiplicación de los panes y los peces. ca.1578 - 1581, Obra de Jacopo Robusti, il Tintoretto.
Óleo sobre lienzo, 523x460 cm

El pasaje del evangelio de hoy, Juan 6, 1-15, narra la multiplicación de los panes y de los peces. Un contexto pascual, en que, el milagro, la permanencia y la eucaristía, están muy presentes. Valga pues este maravilloso cuando de un renacimiento que se estaba marchando y abría las puertas a un barroco cargado de ánimos contrarreformistas después de Trento.

El tema de la pintura de la multiplicación de los panes y los peces colocados en la pared del Gran Salón de la Escuela di San Roque, enteramente decorado por Tintoretto, está estrechamente relacionada con el óvalo del techo que expresa en él el concepto de la Eucaristía. Debido al drama y la tensión de los otros episodios de la habitación, la escena espacial es muy amplia y se disuelve en un sentido colectivo como si se esperase en éste cuadro el milagro. En la multiplicación de los panes y los peces, la escena se agita, pero sugiere un sentido de expectativa coral y confíada, en sintonía con la profunda devoción del pueblo animado por la Contrarreforma. 

La naturaleza y la calma serenan atmósfera, respondiendo a la sensación de cansancio y serenidad delos personajes de la escena, es decir, la felicidad ambiental física de la humanidad, que a pesar de estar exhausta, espera y cree en los milagros. 

Los efectos de iluminación de los otros episodios de la sala acentuados de una acción mayor, relaja la vista  en un claroscuro pasaje mucho más suave, incluso el autor mantiene el contraste dramático en la transición entre la penumbra potente de la parte inferior del cuadro y de la narrativa del episodio, en la superior, donde vemos a Cristo con los discípulos. Ademas esta el veteado del cielo luminiscente de la primera mañana que se desarrolla en la parte superior de la pintura dando a esta un mayor sentido de profundidad. Abajo una luz fija y tenue casi acaricia a las personas esparcidas por la colina y contrasta con el fuerte contraluz que muestra la tríada que define la esencia del episodio en la cima de la colina.