martes, 30 de junio de 2015

Juan de Roelas. Cristo ejemplo de mártires

Cristo ejemplo de mártires. 1615. Juan de Roelas
Óleo sobre lienzo. Medidas: 118cm x 154cm.
Museo del Prado. Madrid

Después de la celebración, ayer, del martirio de los santos apóstoles Pedro y Pablo, recordamos hoy a los mártires de la persecución del emperador Nerón en Roma, entre los años 64 al 68. El historiador Cornelio Tácito escribió a principios del siglo II que ante el rumor popular de que el incendio de Roma había sido provocado por Nerón, acusó a los cristianos del gran crimen para desviar la ira del pueblo. Fueron cruelmente reprimidos, según los Anales de Tácito. Suetonio, otro escritor prominente de principios del siglo II corrobora la versión, señalando que entre las obras públicas de Nerón se contaba que persiguió a los cristianos.

Hemos escogido una obra que presenta una abigarrada composición centrada en la Crucifixión de Jesucristo y en el martirio de los doce apóstoles. Posiblemente proceda del convento de la Merced Calzada en Sevilla donde se recuerda que Roelas y sus discípulos pintaron una serie de obras que mostraban martirios de religiosos.

Efectivamente, todo martirio cristiano no es otra cosa que el testimonio definitivo del creyente, que confiesa a Cristo como Dios y Señor, por quien está dispuesto a morir, participando así de su sacrificio redentor, en la esperanza de participar también de la fuerza divina de su Resurrección. Es la idea que se pone de relieve en este lienzo, y que nos sirve hoy para recordar a tantos mártires anónimos que, de forma cruel, perecieron en aquella primera gran persecución.

lunes, 29 de junio de 2015

San Pedro y san Pablo

San Pedro y san Pablo, 1618-20. José de Ribera "el españoleto"·
Óleo sobre lienzo, 126 x 112 cm
Museo de BB. AA. Estrasburgo. Francia

Celebramos hoy la solemnidad de san Pedro y san Pablo, a quienes la liturgia llama los principes de la Iglesia, grandes testigos de Jesucristo y, anunciadores del evangelio. Son las dos columnas del edificio de la fe cristiana. Dieron su vida por Jesús y gracias a ellos el cristianismo se extendió por todo el mundo. Ellos nos invitan hoy a hacer una solemne confesión de fe en la Iglesia una, santa, católica y apostólica, en esta fiesta de la catolicidad.

Pedro, el amigo vehemente y apasionado de Jesús, es el hombre elegido por Cristo para ser “la roca” de la Iglesia: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Aceptó con humildad su misión hasta el final, hasta su muerte como mártir. 

Pablo, el perseguidor de Cristianos que se convirtió en Apóstol de los gentiles, es un modelo de ardoroso evangelizador para todos los católicos porque después de encontrarse con Jesús en su camino a Damasco, se entregó sin reservas a la causa del Evangelio.

Ellos, fundamento de la Iglesia, demuestran su grandeza en el sufrimiento (que es la suprema prueba de la vida). No vivieron un cristianismo alienante; su existir fue duro y conocieron muchas tensiones. Una vez dado el sí a Jesucristo, no se hicieron atrás. Entregaron la vida por la comunidad (por el Cuerpo de Cristo, por Cristo). Se puede notar como en el sufrimiento, a semejanza de Cristo, recibieron el consuelo del ángel y se dieron cuenta de la salvación.

Pablo, hombre de tierno corazón bajo formas exteriores duras, está próximo a la muerte, pero no tiene miedo, no se arrepiente de nada, sino que está contento de haber luchado y de haber aguantado firme en la fe. Es el Señor quien le ha ayudado y le ha dado fuerzas para anunciar el mensaje.

Aquí la homilía de Benedicto XVI en la Basílica Vaticana el Viernes 29 de junio de 2007, Solemnidad de los Apóstoles Pedro y Pablo. 

En el cuadro que hoy proponemos, San Pedro y San Pablo aparecen con sus respectivos atributos: la espada y las cartas para Pablo y las llaves para Pedro. Están enfrentados en una viva discusión por un texto bíblico que aparece en el centro de la composición, convirtiéndose en el eje del aspa con el que se estructura la escena. San Pedro aparece en la izquierda, representado como un hombre anciano, calvo y con barba. Posiblemente se trata del mismo modelo que utilizó Ribera para su San Pedro del apostolado incompleto. Por su parte, en la derecha, San Pablo se representa como un hombre maduro y barbado, pudiendo tratarse también del mismo modelo del apostolado. Una vez más, Ribera se interesa por resaltar los detalles, los libros, la llave, la espada que resurge del fondo, haciendo hincapié en el naturalismo que le caracteriza. Tampoco es despreciable la belleza del efecto de luces y sombras que emplea, tomando un foco de luz procedente de la izquierda para bañar a los personajes y los objetos y mantener en penumbra el resto de la composición. De esta manera se refuerza el momento de tensión que alcanza la discusión de los santos. Las tonalidades oscuras empleadas, entre las que destaca el manto rojo y la túnica verde de San Pablo, son herencia de Caravaggio, el maestro que influyó en las primeras etapas de la producción del Españoleto aunque el maestro valenciano particularice de manera única su propio estilo. 

El lienzo debía estar en el Monasterio de El Escorial al ser citado en la antesacristía por el padre Santos en 1657. Desapareció en la Guerra Napoleónica pero tuvo gran importancia en España, como se deduce del amplio número de copias existente.

viernes, 26 de junio de 2015

Herrada de Landsberg. El seno de Abraham

El seno de Abraham. 1180. Herrada de Landsberg
Copia. Original: óleo sobre pergamino
Biblioteca Municipal de Estrasburgo

Dios replicó: «No; es Sara quien te va a dar un hijo, a quien llamarás Isaac; con él estableceré mi pacto y con sus descendientes, un pacto perpetuo. En cuanto a Ismael, escucho tu petición: lo bendeciré, lo haré fecundo, lo haré multiplicarse sin medida, engendrará doce príncipes y haré de él un pueblo numeroso. Pero mi pacto lo establezco con Isaac, el hijo que te dará Sara el año que viene por estas fechas.»  Cuando Dios terminó de hablar con Abrahán, se retiró.

Leemos hoy en la Eucaristía uno de los textos más importantes del Antiguo Testamento, en el que Dios le promete a Abrahán una descendencia, no basada en la pura carne, sino en la fe puesta en una promesa de muy difícil cumplimiento. Abraham pasa a ser el padre en la fe de todos los creyentes, que son acogidos en su seno.

Precisamente, hemos escogido una iluminación medieval de dicha idea, en la que aparece Abraham sentado en un trono, entre los cuatro ríos que salen del Paraíso, con una multitud de niños que representan las almas de los creyentes de todo los tiempos. Pertenece a una curiosa obra de Herrada de Landsberg, una monja alsaciana del siglo XII y abadesa de la abadía de Hohenburg en los montes Vosgos, perteneciente a su enciclopedia pictórica Hortus deliciarum (El Jardín de las delicias).

Hacia el año 1165 Herrada había comenzado entre los muros de su convento la obra por la que sería conocida, el Hortus deliciarum, un compendio de todas las ciencias estudiadas en su época, incluyendo la teología. En esta obra Herrada detalla la batalla entre la Virtud y el Vicio con imágenes visuales especialmente vívidas que preceden a los textos.

Su obra muestra una escritura muy elaborada. Su principal distinción la constituyen las 336 ilustraciones que adornan el texto. Muchas de ellas son representaciones simbólicas de temas teológicos, filosóficos y literarios; algunas son históricas, algunas representan escenas relacionadas con la experiencia personal de la artista y una ilustración es una serie de retratos de sus hermanas religiosas. La técnica de algunas ilustraciones ha sido muy apreciada en casi todos los ámbitos artísticos, ya que demuestra una imaginación muy extraña entre los artistas contemporáneos de Herrada. La poesía que acompaña a los extractos de escritores de la antigüedad y de autores paganos también ha contribuido a la fama de Herrada.

La obra tiene defectos habituales en las obras literarias del siglo XII: faltas de ortografía, palabras y construcciones no utilizadas en la gramática clásica y giros estilísticos en varias frases que no serían aceptados en una escuela de poesía latina de su época. Sin embargo, su sentimiento es sincero, las líneas poéticas son musicales y admirablemente adaptadas a su propósito, el servicio a la divinidad. Herrada considera que su comunidad es una congregación unida para servir a Dios cantando alabanzas en su nombre.

Después de haber sido preservado durante siglos en la abadía de Hohenburg, el manuscripto del Hortus deliciarum pasó a la biblioteca municipal de Estrasburgo durante la Revolución francesa. Allí las miniaturas fueron copiadas en 1818 por Christian Moritz. De esta forma, aunque el manuscrito original fue destruido durante el incendio de la biblioteca de Estrasburgo en el asedio de la ciudad de 1870 durante la guerra franco-prusiana, actualmente todavía se puede apreciar el valor artístico y literario de la obra de Herrada.

jueves, 25 de junio de 2015

Cozza. Agar e Ismael en el desierto

Agar e Ismael en el desierto. 1665. Francesco Cozza
Óleo sobre lienzo. Medidas: 72 x 97 cm.
Rijksmuseum. Amsterdam

En aquellos días, Saray maltrató a Hagar, y ella se escapó. El ángel del Señor la encontró junto a la fuente del desierto, la fuente del camino de Sur, y le dijo: «Hagar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y adónde vas?» Ella respondió: «Vengo huyendo de mi señora.» El ángel del Señor le dijo: «Vuelve a tu señora y sométete a ella.» Y el ángel del Señor añadió: «Haré tan numerosa tu descendencia que no se podrá contar.»

La primera lectura, del Libro de Génesis, nos relata la huida de la esclava de Abraham, Agar. Abraham no había conseguido descendencia de su mujer, Sara; sin embargo, la descendencia llegó por la esclava, Ismael. Posteriormente tendrá un hijo de su propia mujer, Sara, cuando cree en la promesa de Dios. La interpretación de este pasaje distingue Ismael de Isaac, los hijos de Abrahán, porque el primero es el hijo de la carne, mientras que el segundo es el hijo de la fe.

La imagen que contemplamos pertenece a Francesco Cozza, un pintor barroco italiano de la escuela napolitana especialista en frescos. Después de haber pasado su juventud en su ciudad natal de Calabria, Francesco Cozza fue a Roma, donde fue aprendiz primero y después colaborador de Domenichino (1581 – 1641). Su presencia se registra en Roma, en la Basílica de San Andrés de Fratte, donde se localiza la orden de los Mínimos de San Francisco de Paula, poco antes de 1630, cuando el Domenichino fue a Nápoles. Siguió siendo un invitado de la Mínimos hasta 1634, en este período siguió a Domenichino a Nápoles y a Frascati. El resto de su vida permaneció en Roma y en sus entornos.

miércoles, 24 de junio de 2015

Perugino. San Juan Bautista

San Juan Bautista. 1502-1510. Perugino
Óleo sobre tabla. Medidas: 160 x 67 cm.
Museo Metropolitano. Nueva York

Celebramos la Natividad de san Juan Bautista. La iconografía lo representa, fundamentalmente, con el dedo de la mano derecho señalando al Cordero de Dios, es decir, a Jesús. Hemos escogido una representación de gran formato, pintado por Pietro Perugino. Forma parte de un retablo para el altar mayor de la iglesia de la Santissima Annunziata de Florencia. Iniciado por Filippino Lippi en 1502, se completó después de su muerte por Perugino. El retablo tenía la forma de un arco de triunfo romano, con grandes escenas, flanqueada por los santos del Perugino, que son notables por el colorido tenue y sutil tratamiento de la luz.

martes, 23 de junio de 2015

Lorenzo Monaco. Abraham

Abraham. 1410. Lorenzo Monaco
Óleo y oro sobre tabla. Medidas: 58 cm x 42 cm.
Museo Metropolitano. Nueva York

El Señor habló a Abrán, después que Lot se había separado de él: «Desde tu puesto, dirige la mirada hacia el norte, mediodía, levante y poniente. Toda la tierra que abarques te la daré a ti y a tus descendientes para siempre. Haré a tus descendientes como el polvo; el que pueda contar el polvo podrá contar a tus descendientes. Anda, pasea el país a lo largo y a lo ancho, pues te lo voy a dar.»

La primera lectura nos lleva a la figura de Abraham, al que Dios prometió dar una descendencia y una tierra, como contrapartida a la fe que el arameo depositó en la Palabra del Señor. Abraban es, por excelencia, el hombre que creyó. Por eso, hemos escogido hoy esta tabla de Lorenzo Monaco, que representa a Abraham sentado, con su hijo Isaac a los pies, y los instrumentos del sacrificio: el cuchillo y el fuego.

Lorenzo Monaco entró en el monasterio de la orden de los camaldulenses de Santa Maria degli Angeli en Florencia en 1391, donde trabajó como miniaturista en el scriptorium y como pintor sobre tela, consagrándose en aquel tiempo como uno de los mejores pintores de temática sagrada en Florencia. Pintó de manera más esporádica al fresco y su mayor obra con esta técnica es la decoración de la capilla de la familia Bartolini en la Basílica de la Santa Trinidad (Basilica di Santa Trinita).

En 1404, su estilo se orientó hacia el gótico internacional. En sus numerosos retablos dorados, se encuentra un estilo característico de los movimientos sinuosos de las figuras y los vestidos, de colores brillantes y cromáticamente muy ricos (profusión de oro y azul de lapislázuli), con originales composiciones arquitectónicas.

lunes, 22 de junio de 2015

Holbein el joven. Santo Tomás Moro

Santo Tomás Moro. 1527. Hans Holbein el Joven
öleo sobre tabla. Medidas: 74 cm x 60 cm.
Colección Frick. Nueva York.

Celebramos hoy el martirio de santo Tomás Moro (Londres, 1478 - 1535). Fue un pensador, teólogo, político, humanista y escritor inglés, Lord Canciller de Enrique VIII, profesor de leyes, juez de negocios civiles y abogado. Su obra más famosa es Utopía donde busca relatar la organización de una sociedad ideal, asentada en una nación en forma de isla del mismo nombre. Además, Moro fue un importante detractor de la Reforma protestante y, en especial, de Martín Lutero y de William Tyndale.

En 1535 fue enjuiciado por orden del rey Enrique VIII, acusado de alta traición por no prestar el juramento de la supremacía de la Corona sobre la Iglesia y oponerse al divorcio con la reina Catalina de Aragón. Fue declarado culpable y condenado a muerte. Permaneció en la Torre de Londres hasta ser decapitado el 6 de julio de ese mismo año. Moro fue beatificado en 1886 y canonizado en 1935, junto con John Fisher.

El retrato pertenece a Hans Holbein el Joven. Nacido en Augsburgo, Holbein trabajó principalmente en Basilea como artista joven. Al principio pintó murales y obras religiosas y diseños para vidrieras y libros impresos. También pintó ocasionalmente retratos, destacando internacionalmente con retratos del humanista Desiderio Erasmo de Róterdam. Cuando la Reforma alcanzó Basilea, Holbein trabajó para clientes reformistas mientras continuaba sirviendo a patrones religiosos tradicionales. Su estilo gótico tardío fue enriquecido por las tendencias artísticas en Italia, Francia y los Países Bajos, así como por el Humanismo renacentista. El resultado fue una combinación estética única en sí misma.

Holbein viajó a Inglaterra en 1526 en busca de trabajo, con una recomendación de Erasmo. Fue bienvenido en el círculo humanista de Tomás Moro, donde rápidamente alcanzó alta reputación. Después de regresar a Basilea durante cuatro años, reemprendió su carrera en Inglaterra en 1532. Esta vez trabajó para las dos fuentes de mecenazgo, Ana Bolena y Thomas Cromwell. En el año 1535, Enrique VIII lo nombró Pintor del Rey. En este cargo, produjo no sólo retratos y decoraciones festivas, sino también diseños de joyería, platería y otros objetos preciosos. Sus retratos de la familia real y los nobles son un recuerdo vívido de una corte brillante en los años trascendentales en los que el rey Enrique estaba afirmando su supremacía sobre la iglesia inglesa.