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miércoles, 22 de mayo de 2019

Anónimo alemán. Cristo, varón de dolores

Cristo, varón de dolores. XV. Anónimo alemán
Óleo sobre tabla.
Museo de la Catedral de Burgos

Leemos en la Eucaristía de hoy el comienzo del capítulo 15 de san Juan, en el que Jesús nos dice que debemos permanecer unidos a él, la verdadera vid, de la que nosotros, sus sarmiento, tomamos vida.

Contemplamos, con este texto de fondo, una imagen piadosa del siglo XV, en la que aparece Cristo después de la flagelación, sentado sobre una roca con la cruz de fondo, y dos donantes, que están arrodillados, detrás de los cuales están sus patronos, los santos Antonio de Egipto (lleva la tau sobre su esclavina), y el papa san Gregorio Magno.

viernes, 1 de febrero de 2019

Mantegna. Cristo varón de dolores.

Cristo varón de dolores. 1476. Andrea Mantegna
Óleo sobre tabla. Medidas: 83 cm x 51 cm
Museo Estatal de Arte. Copenague.

Este primer viernes del mes de febrero conmemoramos el inmenso amor que Dios nos ha mostrado en su Hijo Jesucristo, simbolizado por su corazón traspasado por la lanza. Él es el varón de dolores del que habla el profeta Isaías, que carga sobre sí los pecados de toda la humanidad para salvarnos. Así lo representa Mantegna: el cadáver de Cristo, apoyado sobre el sepulcro, es mostrado por dos ángeles, dejando ver las heridas de la Pasión.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Anónimo alemán. Cristo, varón de dolores

Cristo, varón de dolores. XV. Anónimo alemán
Óleo sobre tabla.
Museo de la Catedral de Burgos

Volvemos a leer en la Eucaristía de hoy el comienzo del capítulo 15 de san Juan, en el que Jesús nos dice que debemos permanecer unidos a él, la verdadera vid, de la que nosotros, sus sarmiento, tomamos vida.

Contemplamos, con este texto de fondo, una imagen piadosa del siglo XV, en la que aparece Cristo después de la flagelación, sentado sobre una roca con la cruz de fondo, y dos donantes, que están arrodillados, detrás de los cuales están sus patronos, los santos Antonio de Egipto (lleva la tau sobre su esclavina), y el papa san Gregorio Magno.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Mantegna. Cristo, varón de dolores

Cristo, varón de dolores, 1495-1500. Andrea Mantegna
Óleo sobre tabla, Medidas: 78 x 48 cm
Galería Nacional de Dinamarca. Copenhague

Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará.

Esta sentencia de Jesús en el capítulo 10 de san Marcos que leemos en la Eucaristía de hoy nos mueve a la contemplación de Cristo, varón de dolores. Se trata de una iconografía de origen medieval, que presenta al Señor muerto, con su cuerpo severamente maltratado por la tortura a la que fue sometido, sostenido por los ángeles, que lo muestran como salvador de los hombres, tal como lo había profetizado Isaías.

Mantegna nos presenta una imagen del cuerpo de Cristo con gran perfección anatómica, sobre un artístico sepulcro, con un fondo de paisaje muy logrado. Llama la atención, también, el extraordinario colorido de la obra.

martes, 24 de mayo de 2016

Geertgen tot Sint Jans. Cristo, varón de dolores.

Cristo, varón de dolores, 1486. Geertgen tot Sint Jans
Óleo sobre tabla, Medidas: 25 x 24 cm
Museo Catharijneconvent. Utrecht

La salvación fue el tema que investigaron y escrutaron los profetas, los que predecían la gracia destinada a vosotros. El Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, les declaraba por anticipado los sufrimientos de Cristo y la gloria que seguiría; ellos indagaron para cuándo y para qué circunstancia lo indicaba el Espíritu. Se les reveló que aquello de que trataban no era para su tiempo, sino para el vuestro. 

Este texto de la Primera Carta de san pedro, que leemos en la Eucaristía de hoy, nos invita a contemplar los padecimientos del Señor, el varón de dolores profetizado por Isaías, cuyo sacrificio, Pasión, Muerte y Resurrección nos han logrado la salvación.

Contemplamos una tabla en la que Cristo aparece portando los instrumentos de su Pasión, justo encima de la tumba, en compañía de la Santísima Virgen y de los ángeles que contemplan admirados la obra de la salvación. 

Geertgen tot Sint Jans (h. 1460 en Leiden – h. 1490 en Haarlem, a veces conocido como Gerrit Gerritsz y, en español, como Gerardo de San Juan), fue un pintor holandés de la escuela flamenca dentro del gótico, época del prerrenacimiento según otra denominación. Estuvo activo en Haarlem.

jueves, 29 de octubre de 2015

Isenbrandt. Cristo, varón de dolores

Cristo, varón de dolores. XVI. Adrián Isenbrandt
Óleo sobre tabla. Medidas: 46cm x 29cm.
Museo del Prado. Madrid. España

Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa se os quedará vacía. Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: "Bendito el que viene en nombre del Señor."»

Jesús anuncia en el Evangelio que leemos hoy en la Eucaristía su propia muerte en Jerusalén, con tantos otros profetas, y se duele por la suerte de la ciudad, que rechaza al que ha sido por Dios enviado a ella.

El tema del Cristo doliente ha sido representado en múltiples ocasiones. Hoy hemos escogido una obra del flamenco Isenbrandt: su Cristo, varón de dolores. Jesús, coronado de espinas y con las manos atadas a la Cruz está sentado en el Gólgota. En el plano medio, a la izquierda, a las puertas de Jerusalén, se representa el camino del Calvario, mientras que, a la derecha, la comitiva se dirige hacia el monte Calvario, situado en el fondo, sobre el que se alzan las cruces de Cristo y de los dos ladrones. 

Isenbrant separa en esta obra la historia de la Crucifixión del Cristo de Pasión, del primer plano, imagen de devoción destinada a la meditación del fiel, por cuya salvación ha muerto Jesús en la Cruz. El paisaje tiene evidentes deudas con los de Joachim Patinir, perteneciente a una generación anterior a la de Isenbrant.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Anónimo alemán. Cristo, varón de dolores

Cristo, varón de dolores. XV. Anónimo alemán
Óleo sobre tabla.
Museo de la Catedral de Burgos

Volvemos a leer en la Eucaristía de hoy el comienzo del capítulo 15 de san Juan, en el que Jesús nos dice que debemos permanecer unidos a él, la verdadera vid, de la que nosotros, sus sarmiento, tomamos vida.

Contemplamos, con este texto de fondo, una imagen piadosa del siglo XV, en la que aparece Cristo después de la flagelación, sentado sobre una roca con la cruz de fondo, y dos donantes, que están arrodillados, detrás de los cuales están sus patronos, los santos Antonio de Egipto (lleva la tau sobre su esclavina), y el papa san Gregorio Magno.

sábado, 24 de enero de 2015

Michele Giambono. El Varón de Dolores

El Varón de Dolores. 1430. Michele Giambono
Témpera y oro sobre tabla. Medidas: 47 cm x 31 cm
Metropolitan Museum of Art. Nueva York

Cristo ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos. Su tabernáculo es más grande y más perfecto: no hecho por manos de hombre, es decir, no de este mundo creado. No usa sangre de machos cabríos ni de becerros, sino la suya propia; y así ha entrado en el santuario una vez para siempre, consiguiendo la liberación eterna. Si la sangre de machos cabríos y de toros y el rociar con las cenizas de una becerra tienen el poder de consagrar a los profanos, devolviéndoles la pureza externa, cuánto más la sangre de Cristo, que, en virtud del Espíritu eterno, se ha ofrecido a Dios como sacrificio sin mancha, podrá purificar nuestra conciencia de las obras muertas, llevándonos al culto del Dios vivo.

Este texto de la Carta a los Hebreos que leemos en la Eucaristía nos introduce a la contemplación de esta tabla del gótico italiano, que representa a Cristo como Varón de Dolores. su autor, Michele Giambono se formó como artista en el taller de Jacobello del Fiore, el pintor veneciano más importante durante el primer tercio del siglo XV. A pesar de su educación en el avanzado estilo de Jacobello, su manera de pintar es arcaica, siendo sus figuras en gran parte icónicas y fieles a la tradición bizantina que todavía era muy influyente en el ambiente artístico veneciano. Se le puede considerar como uno de los últimos representantes de la escuela gótica, pues parece que no conoció ni se dejó influir por las novedades introducidas en las Marcas y Florencia en el tratamiento y tridimensionalidad de las figuras.

Cristo aparece saliendo de una taumba y mostrando los estigmas de la Pasión, con la Cruz de fondo y tocado con la corona de espinas. Sus ojos están cerrados, y la imagen busca conmover los sentimientos de quien la contempla. Un fraile con hábito franciscano, de tamaño reducido, aparece orante a un lado de Cristo.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Juan Sánchez de San Román. Cristo, Varón de Dolores

Cristo, Varón de Dolores. 1500. Juan Sánchez de San Román
Técnica mixta sobre tabla. Medidas: 40 cm x 30 cm.
Museo del Prado. Madrid. España

En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacia, Jesús dijo a sus discípulos: «Meteos bien esto en la cabeza: al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres.»

Hoy leemos en el Evangelio de la Eucaristía esta taxativa afirmación de Jesús, que no fue comprendida por los discípulos hasta que no lo vieron cumplida en la Cruz. Por eso, queremos hoy contemplar una tabla devocional, que nos muestra a Cristo, Varón de Dolores.

El Cristo que vemos fue pintado por el sevillano Juan Sánchez de San Román. Su iconografía, estilo y forma se relaciona con las orlas en miniaturas góticas que se ejecutan en la Sevilla de finales del siglo XV.  Sánchez Román rompe la tradicional frontalidad de este tipo de figuras. Lo hace volverse hacia la izquierda, para de esta forma conseguir una cierta profundidad espacial y, sobre todo, para resaltar la visión de la llaga del costado, elemento iconográfico en torno al cual gira este tipo de imágenes.

No obstante, la disposición que adoptan las manos consigue desplazar la atención hacia el rostro de Cristo, que de esa manera se convierte en el centro de atención temático y lumínico. A esto último contribuye el desplazamiento hacia la derecha de la cabeza, recurso a través del cual el pintor acentúa la tristeza del rostro de Cristo. De hecho lo que el pintor pretendió fue acercarlo al lado humano de Cristo, ajeno ya al mundo de los iconos.

Al igual que sucede con las restantes pinturas que por entonces se ejecutan en Sevilla, los rasgos que la definen siguen siendo góticos. Dado el cosmopolitismo de la ciudad, no es de extrañar que en esta tabla afloren también modos y formas flamencas e italianas. A estos influjos se debe el que este Cristo no presente el intenso y crispado dramatismo que caracteriza a los flamencos y aún a los castellanos, ofreciendo, por el contrario, un realismo ilusorio similar al que, partiendo de unos presupuestos no muy diferentes, hizo suyos Antonello da Messina 

martes, 20 de mayo de 2014

Anónimo. El Varón de Dolores

El Varón de Dolores. 1255.  Anónimo
Témpera sobre tabla. Medidas  32 x 23 cm
National Gallery. Londres.

El Señor resucitado mostró a sus discípulos las huellas de su Pasión. La piedad cristiana ha visto en este gesto no sólo una manifestación de su presencia a fin de convencer la incredulidad del discípulo, sino también una imagen destinada a mover a la devoción de quien en ella contempla los inmensos dolores y esfuerzos que la costó al Señor la redención de cada uno de nosotros, sus indignos siervos.

Nosotros contemplamos hoy una tabla procedente del círculo franciscano de la Italia del siglo XIII, en la que llama la atención la actitud de los ángeles, que se tapan ojos y oídos en presencia del cuerpo llagado del Señor: la criatura ha asesinado a su creador. ¡Hasta tal punto ha llegado el anonadamiento de Dios para rescatar al hombre!

martes, 8 de abril de 2014

Jacobello di Bonomo. El Varón de Dolores

El Varón de Dolores. 1385-1400. Jacobello di Bonomo
Témpera al huevo sobre tabla. Medidas: 48,5cm x 30cm.
National Gallery. Londres.

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Estas profecía de Isaías, contenida en el capítulo 53 de su libro, fue claramente referida a nuestro Señor Jesucristo, que cargó sobre sus hombres toda la maldad humana, se dejó herir y torturar para curar nuestras heridas; y, en su Sagrada Pasión, mostró hasta dónde ha estado dispuesto a llegar nuestro Creador para rescatarnos a nosotros, sus pobres criaturas.

Para ilustrar esta profecía hemos escogido una representación del Varón de Dolores, procedente de la Italia del Trecento. Era una época difícil: la pese había asolado media Europa; los papas, que se habían marchado de Roma a causa de la inseguridad reinante, intentaban volver a duras penas. el mundo cristiano parecía venirse abajo a causa del empuje turco y de los constantes conflictos egoístas de los así llamados príncipes cristianos. Por eso, el arte de esta época adquiere un especial dramatismo. La mirada creyente busca consuelo en la imagen sufriente de Cristo, que ha compartido nuestros dolores, y que sólo desde su absoluta humillación nos da la esperanza de la salvación.

La imagen que contemplamos nos muestra el busto de Cristo ya muerto, con el costado y las manos atravesados. Su cabeza está inclinada hacia la izquierda, y el cuerpo asoma por la boca del sepulcro. Dos ángeles lo inciensan, sobre un fondo dorado que nos habla de su divinidad.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Isenbrandt. Cristo, varón de dolores


Cristo, varón de dolores. XVI. Adrián Isenbrandt
Óleo sobre tabla. Medidas: 46cm x 29cm.
Museo del Prado. Madrid. España

La vida del cristiano no siempre está llena de contento y felicidad. También ha de padecer los infortunios, los sufrimientos y las consecuencias dolorosas de sus propios pecados. Pero lo que distingue al cristiano no es la inmunidad al dolor, sino la clave para interpretar su verdadero sentido: un dolor iluminado por el varón de dolores, que tomando sobre sí nuestro pecado, experimentó el sufrimiento pero nos dio la esperanza de triunfar en la Pascua de la Resurrección.

El tema del Cristo doliente ha sido representado en múltiples ocasiones. Hoy hemos escogido una obra del flamenco Isenbrandt: su Cristo, varón de dolores. Jesús, coronado de espinas y con las manos atadas a la Cruz está sentado en el Gólgota. En el plano medio, a la izquierda, a las puertas de Jerusalén, se representa el camino del Calvario, mientras que, a la derecha, la comitiva se dirige hacia el monte Calvario, situado en el fondo, sobre el que se alzan las cruces de Cristo y de los dos ladrones. 

Isenbrant separa en esta obra la historia de la Crucifixión del Cristo de Pasión, del primer plano, imagen de devoción destinada a la meditación del fiel, por cuya salvación ha muerto Jesús en la Cruz. 

El paisaje tiene evidentes deudas con los de Joachim Patinir, perteneciente a una generación anterior a la de Isenbrant.

sábado, 4 de mayo de 2013

Cristo Varón de Dolores


Cristo Varón de Dolores. ca. 1490-1551. Obra de Adriaen de Isenbrand
Óleo sobre Tabla, 46 x 29 cm
Museo del Prado, Madrid. España

Hoy escuchando la lectura del  evangelio según san Juan (15,18-21) y contemplar esta imagen posiblemente se nos estremezca el alma. El mismo Cristo, cruz en mano, coronado de espinas y maniatado, casi un momento antes de ser crucificado en el Gólgota, nos mira profundamente a los ojos y nos recuerda estas palabras;

Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia.
Recordad lo que os dije: "No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra."
Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió.

A la izquierda de la escena vemos como, a las puertas de Jerusalén, el autor representa el camino del Calvario, Jesús cargando con la cruz. A la derecha, todos se dirigen hacia el monte de la crucifixión, situado en el fondo, sobre el que se alzan las cruces de Cristo y de los dos ladrones. 

El Cristo de Pasión, es una imagen de devoción destinada a la meditación de todo fiel cristiano ya que, por cuya salvación ha muerto Jesús en la cruz. El autor de la obra ha separado bien la escena del camino al calvario y crucifixión, en segundo plano, dejándonos de frente a un Cristo inmóvil, fuertemente asentado sobre la roca manifiesta firmeza y seguridad. Parece afirmarnos que tras el abrazo de la cruz está la luz de la resurrección. Él  nos interroga en el silencio y a la vez nos da seguridad en sus palabras, nos invita a serle fiel y a no desesperar en la adversidad.

"No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán;