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sábado, 2 de febrero de 2019

Rogier van der Weyden. La Presentación del Señor

La Presentación en el Templo, 1455. Rogier van der Weyden
Óleo sobre tabla, Medidas: 139 x 70 cm
Pinacoteca Antigua. Munich.

Contemplamos y veneramos hoy el Misterio de la Presentación del Señor en una de las obras maestras de la Pinacoteca de Munich. Se trata de la tabla lateral del llamado Altar de Santa Columba, de Rogier van der Weyden. El Tríptico del altar de Santa Columba es un retablo pintado al óleo sobre tabla hacia 1455 por Rogier van der Weyden para el altar de la iglesia de Santa Columba de Colonia .

En la tabla central aparece la Adoración de los Reyes Magos. Las figuras están enmarcadas por un fondo arquitectónico, muestra de la influencia del reciente viaje de Van der Weyden a Italia, donde conoció la pintura del Renacimiento meridional, especialmente en la obra de Gentile da Fabriano. Los paneles laterales muestran la Anunciación (izquierda) y la Presentación de Jesús en el Templo (derecha).

El cromatismo, como es habitual en la pintura de Van der Weyden, es vivo y contrastado; se representan con miniuciosidad los objetos, como corresponde a la escuela flamenca de pintura.

En la parte central de la escena, María entrega al niño Jesús a Simeón, que lo toma en brazos en medio de una arquitectura espectacular que representa al Templo de Jerusalén. Junto a él está la anciana Ana, y san José observa la escena representado como atención y serenidad. Está escrito el texto del comienzo del cántico de Siméon: Nunc dimittis servum tumm Domine secundum verbum tuum in pace, es decir, Ahora Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.

Hay dos signos propios de la festividad litúrgica claramente reconocibles. Por una parte, san José lleva en la mano un cirio, como está prescrito en la celebración cristiana de la Presentación; por otra parte, una sirvienta con un llamativo vestido verde, lleva una cesta con las dos tórtolas de la ofrenda prescrita en la Ley.

jueves, 2 de febrero de 2017

Maestro de la Sisla. La Presentación en el Templo.

La Presentación en el Templo, 1450. Maestro de la Sisla
Técnica mixta sobre tabla pasada a lienzo, 203 x 100 cm.
Museo del Prado

Alabamos hoy al Señor en el Misterio de su Presentación en el Templo. Contemplamos la escena en la representación que de ella hizo el Maestro de la Sisla. María, ricamente vestida, sostiene al Niño sobre el altar acompañada de José. Completan la escena Simeón y varias mujeres, una de las cuales lleva una cesta con dos palomas. Proviene, junto con otras cinco pinturas del mismo conjunto, del Monasterio jerónimo de La Sisla (Toledo).

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Duccio. La Presentación en el Templo

La Presentación en el Templo. 1308-1311. Duccio
Témpera sobre tabla. Medidas: 42cm x 43cm.
Museo dell'Opera del Duomo (Siena)

En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Ayer nos narraba el Evangelio la Presentación del Niño en el Templo de Jerusalén, y el cántico profético del anciano Simeón. Hoy nos presenta a la segunda protagonista de la escena, la profetisa Ana. Ambos personajes aparecen a la derecha de la tabla de Duccio. Simeón lleva el niño en brazos, que se dirige a su madre, y Ana observa detrás la escena. Al otro lado está la virgen María y san José, representado como un anciano. Al fondo aparece un altar, decorado con un rico frontal, sobre el que se alza un baldaquino.

lunes, 2 de febrero de 2015

Rogier van der Weyden. La Presentación del Señor

La Presentación en el Templo, 1455. Rogier van der Weyden
Óleo sobre tabla, Medidas: 139 x 70 cm
Pinacoteca Antigua. Munich.

Contemplamos y veneramos hoy el Misterio de la Presentación del Señor en una de las obras maestras de la Pinacoteca de Munich. Se trata de la tabla lateral del llamado Altar de Santa Columba, de Rogier van der Weyden. El Tríptico del altar de Santa Columba es un retablo pintado al óleo sobre tabla hacia 1455 por Rogier van der Weyden para el altar de la iglesia de Santa Columba de Colonia .

En la tabla central aparece la Adoración de los Reyes Magos. Las figuras están enmarcadas por un fondo arquitectónico, muestra de la influencia del reciente viaje de Van der Weyden a Italia, donde conoció la pintura del Renacimiento meridional, especialmente en la obra de Gentile da Fabriano. Los paneles laterales muestran la Anunciación (izquierda) y la Presentación de Jesús en el Templo (derecha).

El cromatismo, como es habitual en la pintura de Van der Weyden, es vivo y contrastado; se representan con miniuciosidad los objetos, como corresponde a la escuela flamenca de pintura.

En la parte central de la escena, María entrega al niño Jesús a Simeón, que lo toma en brazos en medio de una arquitectura espectacular que representa al Templo de Jerusalén. Junto a él está la anciana Ana, y san José observa la escena representado como atención y serenidad. Está escrito el texto del comienzo del cántico de Siméon: Nunc dimittis servum tumm Domine secundum verbum tuum in pace, es decir, Ahora Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.

Hay dos signos propios de la festividad litúrgica claramente reconocibles. Por una parte, san José lleva en la mano un cirio, como está prescrito en la celebración cristiana de la Presentación; por otra parte, una sirvienta con un llamativo vestido verde, lleva una cesta con las dos tórtolas de la ofrenda prescrita en la Ley.

martes, 30 de diciembre de 2014

Duccio. La Presentación en el Templo

La Presentación en el Templo. 1308-1311. Duccio
Témpera sobre tabla. Medidas: 42cm x 43cm.
Museo dell'Opera del Duomo (Siena)

En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Ayer nos narraba el Evangelio la Presentación del Niño en el Templo de Jerusalén, y el cántico profético del anciano Simeón. Hoy nos presenta a la segunda protagonista de la escena, la profetisa Ana. Ambos personajes aparecen a la derecha de la tabla de Duccio. Simeón lleva el niño en brazos, que se dirige a su madre, y Ana observa detrás la escena. Al otro lado está la virgen María y san José, representado como un anciano. Al fondo aparece un altar, decorado con un rico frontal, sobre el que se alza un baldaquino.