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lunes, 6 de noviembre de 2017

Tiziano. Jesucristo

Jesucristo. 1530. Tiziano
Óleo sobre lienzo. Medidas: 82 cm x 60 cm
Museo de Historia del Arte. Viena

 ¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que él le devuelva? Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Amén.

Este texto de la Carta a Los Romanos que leemos hoy en la Eucaristía constituye un hermoso canto de alabanza, una Doxología, en la que damos gracias a Dios por la Salvación que nos ha otorgado en Jesucristo. Eso nos invita a la oración, contemplando este hermoso retrato de Jesucristo pintado por Tiziano.

lunes, 24 de abril de 2017

Anónimo. Jesucristo dándole la comunión a la Virgen

Jesucristo dándole la comunión a la Virgen. 1600. Anónimo
Óleo sobre lienzo. Medidas: 161cm x 118cm.
Museo del Prado. Madrid.

La Pascua es el tiempo litúrgico en el que los los sacramentos de la iniciación cristiana (bautismo, confirmación y eucaristía), cobran una singular importancia. Son los sacramentos que nos engendran a la nueva vida, que en la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo ha sido ofrecida por Dios a todos los hombres. Estos sacramentos congregan a la Iglesia, como el nuevo pueblo de Dios, que camina por este mundo hacia el Reino de Dios.

La iconografía cristiana buscó simbolizar de distintas formas estos ricos contenidos teológicos que fundamentan la fe. Uno de esos intentos es la obra que hoy proponemos para nuestra consideración: Cristo dándole  la comunión a la Virgen. Se trata de una obra de devoción, que no tiene como base hecho histórico alguno. Cristo aparece como sacerdote que celebra la misa con un diácono y un subdiácono, a la que asiste la Virgen María, y en la que los ángeles cantan.

En esta obra, se pone de manifiesto, por una parte, el sentido de la Eucaristía como memorial de lo que Jesús hizo en la Última Cena. Se pone el énfasis en el hecho de que el sacerdote actúa in persona Christi, es decir, actúa en nombre y representación de Cristo. Cristo, por tanto, se nos da por entero en cada Eucaristía, renovando el sacrificio que en vida ofreció sobre la Cruz. Esta Eucaristía da vida a la Iglesia, representada por la Virgen María.

martes, 26 de agosto de 2014

Antonio Arias. Jesucristo recibe el mundo de manos de Dios Padre

Jesucristo recibe el mundo de manos de Dios Padre. 1657. Antonio Arias
Óleo sobre lienzo. Medidas: 220 cm. x 164 cm.
Museo del Prado. Madrid.

Os rogamos, hermanos, a propósito de la venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, que no perdáis fácilmente la cabeza ni os alarméis por supuestas revelaciones, dichos o cartas nuestras, como si afirmásemos que el día del Señor está encima. Que nadie en modo alguno os desoriente.

Estas palabras están tomadas del capítulo tercero de la Segunda Carta a los Tesalonicenses, que hoy leemos en la primera lectura de la Eucaristía. Se trata del argumento central de esta epístola: frente a los que invitaban a abandonarlo todo en la certeza de la inmediatez del retorno glorioso del Señor y del fin del mundo, se invita a los cristianos a no perder la calma y a seguir trabajando en el mundo, hasta que dicha vuelta se produzca efectivamente.

Esto nos da pie para contemplar hoy un interesantísimo lienzo de Antonio Arias, en el que aparece Dios Padre entregando el mundo a Cristo resucitado, que formó parte de un grupo de obras para el claustro del Convento de San Felipe el Real, de los agustinos calzados.

En el suelo, a la izquierda, están los instrumentos de la pasión: el flagelo y la columna de la flagelación, los clavos, el cartel de la cruz, el hisopo, la lanza, y una hermosa jarra, que podría hacer referencia a la que utilizó Pilatos para lavarse las manos. Cristo está arrodillado sobre la Cruz, y recibe del Padre Eterno, que se le manifiesta desde lo alto, el globo del mundo.

Efectivamente, el que vendrá al final de los tiempo será el que fue crucificado ignominiosamente, recibiendo entonces el poder y el dominio sobre la entera Creación. La obra de Arias no es descriptiva sino conceptual: invita a la adoración del Señor Crucificado, fuente de una Sabiduría que triunfa sobre la del mundo.

lunes, 28 de abril de 2014

Anónimo. Jesucristo dándole la comunión a la Virgen

Jesucristo dándole la comunión a la Virgen. 1600. Anónimo
Óleo sobre lienzo. Medidas: 161cm x 118cm.
Museo del Prado. Madrid.

La Pascua es el tiempo litúrgico en el que los los sacramentos de la iniciación cristiana (bautismo, confirmación y eucaristía), cobran una singular importancia. Son los sacramentos que nos engendran a la nueva vida, que en la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo ha sido ofrecida por Dios a todos los hombres. Estos sacramentos congregan a la Iglesia, como el nuevo pueblo de Dios, que camina por este mundo hacia el Reino de Dios.

La iconografía cristiana buscó simbolizar de distintas formas estos ricos contenidos teológicos que fundamentan la fe. Uno de esos intentos es la obra que hoy proponemos para nuestra consideración: Cristo dándole  la comunión a la Virgen. Se trata de una obra de devoción, que no tiene como base hecho histórico alguno. Cristo aparece como sacerdote que celebra la misa con un diácono y un subdiácono, a la que asiste la Virgen María, y en la que los ángeles cantan.

En esta obra, se pone de manifiesto, por una parte, el sentido de la Eucaristía como memorial de lo que Jesús hizo en la Última Cena. Se pone el énfasis en el hecho de que el sacerdote actúa in persona Christi, es decir, actúa en nombre y representación de Cristo. Cristo, por tanto, se nos da por entero en cada Eucaristía, renovando el sacrificio que en vida ofreció sobre la Cruz. Esta Eucaristía da vida a la Iglesia, representada por la Virgen María.