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domingo, 7 de abril de 2019

Tiziano. Cristo y la adúltera

Cristo y la adúltera. 1520. Tiziano
Óleo sobre lienzo. Medidas: 82 x 136 cm.
Museo de Historia del Arte. Viena

Nos presenta la liturgia de este quinto domingo de Cuaresma la escena de la mujer sorprendida en adulterio que es presentada por los judíos ante Jesús para ponerlo a prueba. Tiziano compuso su obra mostrando a Cristo en primer plano a la izquierda, destacando sobre un grupo de personas a la derecha. Mientras todos miran a Jesús, éste pone sus ojos lleno de dulzura sobre la imagen de la mujer, que se muestra en una actitud de gran humildad.

domingo, 17 de marzo de 2019

Tiziano. La Transfiguración


 La Transfiguración. 1566. Obra de Tiziano Vecellio . 
Óleo sobre lienzo 245x297 cm
Iglesia de San Salvador, Venecia Italia

En el altar mayor de la iglesia de San Salvador, se encuentra la Transfiguración de Cristo, Esta obra fue encargada a Tiziano en 1534, durante la construcción, por parte de Guglielmo dei Grigi, del nuevo altar mayor de esta iglesia veneciana. Posteriormente en el 59, se le encargará también la tela de la Anunciación para e Con este lienzo se debía cubrir, los días festivos, el precioso frente de altar en plata dorada, pero no fue entregado hasta 1563. El Evangelio según Lucas, que este segundo domingo de cuaresma se lee en la liturgia, nos narra el evento de la Transfiguración.

El efecto teatral de la tela responde al lugar que ocupa, punto de convergencia de las miradas de los fieles en el centro del altar de la Iglesia. La composición es muy innovadora al situar a Cristo en el centro de la escena, resplandeciente de luz y rodeado por Moisés y Elías, a izquierda y derecha respectivamente. En la zona inferior podemos observar a los tres apóstoles en forzados movimientos, pudiendo ser contemplados desde lejos.La pintura excluye los colores fríos y juega con una impetuosa paleta de tonalidades cálidas, desde el rojo al bronce, teniendo su momento culminante en la luz dorada que rodea a Cristo. Tiziano emplea una pincelada fluida y agitada. La iluminación es la habitual en la década de 1560, jugando con los contrastes de luz y sombra para acentuar el dramatismo del momento, reforzando así la teatralidad de la obra, anticipándose así al Barroco. 

lunes, 6 de noviembre de 2017

Tiziano. Jesucristo

Jesucristo. 1530. Tiziano
Óleo sobre lienzo. Medidas: 82 cm x 60 cm
Museo de Historia del Arte. Viena

 ¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que él le devuelva? Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Amén.

Este texto de la Carta a Los Romanos que leemos hoy en la Eucaristía constituye un hermoso canto de alabanza, una Doxología, en la que damos gracias a Dios por la Salvación que nos ha otorgado en Jesucristo. Eso nos invita a la oración, contemplando este hermoso retrato de Jesucristo pintado por Tiziano.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Tiziano. El Salvador de hortelano

El Salvador, de hortelano. 1553. Tiziano
Óleo sobre lienzo. Medidas: 68 cm x 62 cm.
Museo del Prado. Madrid

La fiesta que hoy celebramos de la Dedicación de la Basílica de Letrán recuerda que dicho templo está consagrado a Jesucristo, Salvador de los hombres. Por eso, hemos escogido una figura de menos de medio cuerpo, que representa a Jesucristo como Salvador de los Hombres. Se trata de un fragmento de un cuadro que tenía por tema el pasaje evangélico de la aparición de Cristo resucitado a María Magdalena (Noli me tangere).

El cuadro se pintó para María de Hungría y lo vio el embajador Francisco Vargas en el estudio de Tiziano en 1553. Al ser entregado en El Escorial el 15 de abril de 1574, no quedaba de la pintura más que este fragmento, cortado en 1566 por Juan Fernández de Navarrete El Mudo, por orden de Felipe II. La radiografía revela el mal estado en que quedó el lienzo, que entró en el Prado en 1839.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Tiziano. San Juan Bautista

San Juan Bautista.1550-1555. Tiziano
 Óleo sobre lienzo. Medidas: 195cm x 127cm.
Museo del Prado. Madrid. España

JEn aquel tiempo, Juan envió a dos de sus discípulos a preguntar al Señor: «¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?» Los hombres se presentaron a Jesús y le dijeron: «Juan, el Bautista, nos ha mandado a preguntarte: "¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?"» Y en aquella ocasión Jesús curó a muchos de enfermedades, achaques y malos espíritus, y a muchos ciegos les otorgó la vista. Después contestó a los enviados: «ld a anunciar a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los inválidos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Y dichoso el que no se escandalice de mí.»

Seguimos recordando en la Eucaristía la figura de san Juan Bautista como el Precursor del Señor, el último de los grandes profetas de Israel, que advirtió de la inminencia de la llegada del Reino de Dios, y lo señaló ya presente en Jesucristo.

Contemplamos un retrato de Tiziano dedicado a la figura de San Juan Bautista. Cuando pintaba una obra, Tiziano solía realizar simultáneamente una copia, que conservaba en el obrador ante eventuales encargos. La copia se hacía mediante calco, pero una vez trasladada la composición original, se introducían pequeños cambios (en los gestos, el paisaje o el colorido), que hacía de la réplica un nuevo original, lo que explica que no haya dos tizianos idénticos. Este proceso se aprecia muy bien en las radiografías, pues las de las réplicas muestran invariablemente la composición de la que parten. 

Así, la radiografía del Bautista más tardío (Escorial), muestra la composición del anterior (Prado), y la radiografía de éste la composición del de la Accademia, el más temprano de los tres. Estilísticamente, el Bautista del Prado está más próximo al de la Accademia que al del Escorial, y tanto el paisaje (la parte mejor conservada junto al celaje) como su inusual preparación de albayalde con adición de carbonato cálcico, remiten a obras realizadas por Tiziano entre 1550 y 1555.

Retiene del Bautista de la Accademia su poderosa anatomía, deudora de la estatuaria clásica y contemporánea, y un tratamiento del color aún subordinado al diseño, y aunque en el paisaje se aprecia una pincelada más suelta, dista de la factura deshecha del ejemplar escurialense..

El Bautista del Prado se documenta en España desde el siglo XVI y probablemente fue encargado por Martín de Gurrea y Aragón, V duque de Villahermosa. Se documenta más tarde en el convento de San Pascual Bailón, fundación de los Almirantes de Castilla, entre fines del siglo XVII y principios del siglo XIX, y su influencia en la pintura española fue notable a tenor de las numerosas copias localizadas

lunes, 9 de noviembre de 2015

Tiziano. El Salvador de hortelano

El Salvador, de hortelano. 1553. Tiziano
Óleo sobre lienzo. Medidas: 68 cm x 62 cm.
Museo del Prado. Madrid

La fiesta que hoy celebramos de la Dedicación de la Basílica de Letrán recuerda que dicho templo está consagrado a Jesucristo, Salvador de los hombres. Por eso, hemos escogido una figura de menos de medio cuerpo, que representa a Jesucristo como Salvador de los Hombres. Se trata de un fragmento de un cuadro que tenía por tema el pasaje evangélico de la aparición de Cristo resucitado a María Magdalena (Noli me tangere).

El cuadro se pintó para María de Hungría y lo vio el embajador Francisco Vargas en el estudio de Tiziano en 1553. Al ser entregado en El Escorial el 15 de abril de 1574, no quedaba de la pintura más que este fragmento, cortado en 1566 por Juan Fernández de Navarrete El Mudo, por orden de Felipe II. La radiografía revela el mal estado en que quedó el lienzo, que entró en el Prado en 1839.

viernes, 13 de febrero de 2015

Tiziano. Adán y Eva

Adán y Eva, 1550. Tiziano
Óleo sobre lienzo, Medidas: 240 x 186 cm
Museo del Prado. Madrid.

Nos propone la primera lectura de la Eucaristía de hoy la meditación sobre el pecado de los primeros padres. Contemplamos esta escena en la representación que de ella pintó Tiziano. Adán, sentado, trata de impedir que Eva tome la manzana del árbol prohibido ofrecida por la serpiente. Aparecen animales y figuras antropomórficas que simbolizan el Mal, como la serpiente y el zorro, o el niño-serpiente que ofrece la manzana. 

Como referentes compositivos se han citado los frescos de Rafael de la Stanza della Segnatura en el Vaticano y el grabado del mismo tema de 1504 de Alberto Durero. Esta obra perteneció a Antonio Pérez e ingresó en 1585 en la Colección Real. Rubens realizó una copia de este cuadro entre 1628 y 1629 también conservada en el Museo del Prado.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Tiziano. San Juan Bautista

San Juan Bautista.1550-1555. Tiziano
 Óleo sobre lienzo. Medidas: 195cm x 127cm.
Museo del Prado. Madrid. España

Jesús les replicó: «Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis, os diré yo también con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres?» Ellos se pusieron a deliberar: «Si decimos "del cielo", nos dirá: "¿Por qué no le habéis creído?" Si le decimos "de los hombres", tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta.» Y respondieron a Jesús: «No sabemos.»

Seguimos recordando en la Eucaristía la figura de san Juan Bautista como el Precursor del Señor, el último de los grandes profetas de Israel, que advirtió de la inminencia de la llegada del Reino de Dios, y lo señaló ya presente en Jesucristo.

Contemplamos un retrato de Tiziano dedicado a la figura de San Juan Bautista. Cuando pintaba una obra, Tiziano solía realizar simultáneamente una copia, que conservaba en el obrador ante eventuales encargos. La copia se hacía mediante calco, pero una vez trasladada la composición original, se introducían pequeños cambios (en los gestos, el paisaje o el colorido), que hacía de la réplica un nuevo original, lo que explica que no haya dos tizianos idénticos. Este proceso se aprecia muy bien en las radiografías, pues las de las réplicas muestran invariablemente la composición de la que parten. 

Así, la radiografía del Bautista más tardío (Escorial), muestra la composición del anterior (Prado), y la radiografía de éste la composición del de la Accademia, el más temprano de los tres. Estilísticamente, el Bautista del Prado está más próximo al de la Accademia que al del Escorial, y tanto el paisaje (la parte mejor conservada junto al celaje) como su inusual preparación de albayalde con adición de carbonato cálcico, remiten a obras realizadas por Tiziano entre 1550 y 1555.

Retiene del Bautista de la Accademia su poderosa anatomía, deudora de la estatuaria clásica y contemporánea, y un tratamiento del color aún subordinado al diseño, y aunque en el paisaje se aprecia una pincelada más suelta, dista de la factura deshecha del ejemplar escurialense..

El Bautista del Prado se documenta en España desde el siglo XVI y probablemente fue encargado por Martín de Gurrea y Aragón, V duque de Villahermosa. Se documenta más tarde en el convento de San Pascual Bailón, fundación de los Almirantes de Castilla, entre fines del siglo XVII y principios del siglo XIX, y su influencia en la pintura española fue notable a tenor de las numerosas copias localizadas

domingo, 9 de noviembre de 2014

Tiziano. El Salvador de hortelano

El Salvador, de hortelano. 1553. Tiziano
Óleo sobre lienzo. Medidas: 68 cm x 62 cm.
Museo del Prado. Madrid

La fiesta que hoy celebramos de la Dedicación de la Basílica de Letrán recuerda que dicho templo está consagrado a Jesucristo, Salvador de los hombres. Por eso, hemos escogido una figura de menos de medio cuerpo, que representa a Jesucristo como Salvador de los Hombres. Se trata de un fragmento de un cuadro que tenía por tema el pasaje evangélico de la aparición de Cristo resucitado a María Magdalena (Noli me tangere).

El cuadro se pintó para María de Hungría y lo vio el embajador Francisco Vargas en el estudio de Tiziano en 1553. Al ser entregado en El Escorial el 15 de abril de 1574, no quedaba de la pintura más que este fragmento, cortado en 1566 por Juan Fernández de Navarrete El Mudo, por orden de Felipe II. La radiografía revela el mal estado en que quedó el lienzo, que entró en el Prado en 1839.

sábado, 7 de junio de 2014

Tiziano. La Gloria

La Gloria. 1551. Tiziano
Óleo sobre lienzo. Medidas: 346cm x 240cm.
Museo del Prado. Madrid.

Preside la composición la Trinidad (Dios Padre, Cristo y la paloma del Espíritu Santo), a la izquierda aparecen la Virgen María y San Juan Bautista y, más abajo, personajes del Antiguo Testamento reconocibles por sus atributos. La figura femenina de espaldas con vestido verde se ha identificado con la Sibila Eritrea o María Magdalena. En el lado derecho unos ángeles acompañan a miembros de la familia imperial envueltos en sudarios y con ademán de súplica, encabezados por Carlos V. Por debajo aparecen dos ancianos identificados con el Aretino y Tiziano. 

Obra susceptible de varias lecturas, fue concebida como plasmación visual de la ortodoxia trinitaria de los Habsburgo, adquiriendo un matiz devocional cuando Carlos pidió contemplarla antes de morir. La fuente de la pintura es un pasaje de San Agustín que narra la visión celeste de los bienaventurados. Para la composición se han sugerido semejanzas con obras de Alberto Durero y Lorenzo Lotto. 

Firmada en un papel que sostiene San Juan Evangelista, colgó en el Aula de Moral de El Escorial hasta su ingreso en el Museo del Prado en 1837.

viernes, 16 de agosto de 2013

Tiziano. La Virgen con el Niño, entre San Antonio de Padua y San Roque


La Virgen con el Niño, entre San Antonio de Padua y San Roque.1510. Tiziano
 Óleo sobre lienzo. Medidas: 92cm x 133cm.
Museo del Prado. Madrid. España


En multitud de lugares, a la solemnidad de la Asunción sigue la celebración de la memoria de san Roque, de tal forma que en el lenguaje popular suele hablarse en el ámbito hispano de las fiestas de la Virgen y san Roque. La popularidad de san Roque se debe a que llegó a considerarse intercesor principal en los difíciles y frecuentes momentos de pestilencia. De pronto, la enfermedad se cebaba sobre una población, produciendo multitud de víctimas sin que nada pudiera hacer la medicina. El recurso de aquella gente era recurrir a la intercesión del santo peregrinos, que también conoció los efectos de la enfermedad y libró en vida a muchas personas de la enfermedad.

El Martirologio Romano nos da la siguiente noticia del santo: En la Lombardía, san Roque, que, nacido en Montpellier, del Languedoc, en Francia, adquirió fama de santidad peregrinando piadosamente y curando por toda Italia a los afectados de peste (c. 1379).

Por este motivo, hemos escogido una obra de Tiziano en la que se juntan estas dos devociones, a la no menos popular de san Antonio. Delante de ellos, en el suelo, aparecen un libro y la vara de azucenas que siempre acompaña a San Antonio. Sobre el paisaje del fondo destaca el telón que cuelga tras la Virgen, recurso decorativo que Tiziano aprendió de Giorgione.  Tiziano conoció a Giorgione en 1507, y hasta la muerte de éste en 1510 asimiló de tal modo su técnica de aplicar directamente los colores sin dibujo preliminar que apenas se distinguen las obras de ambos en esos años. 

Esta pintura, ha sido tradicionalmente atribuida a Giorgione, aunque ahora se considera del joven Tiziano por sus similitudes con otras obras contemporáneas del artista. Aunque no se sabe la fecha exacta en que fue pintado, el cuadro debe fecharse antes de 1511, momento en el que parte de la figura de la Virgen fue copiada por Domenico Mancini. Esta obra se encontraba en el Monasterio de El Escorial en 1657, pasando en 1839 a las colecciones del Museo del Prado.

domingo, 23 de junio de 2013

Cristo camino del Calvario


Cristo camino del Calvario, 1560. Tiziano
Óleo sobre lienzo, 98 cm x 116 cm
Museo del Prado, Madrid. España

El evangelio del domingo XII del tiempo ordinario que hoy leemos dice así:

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: - «¿Quién dice la gente que soy yo?»
Ellos contestaron: - «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.»
Él les preguntó: - «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Pedro tomó la palabra y dijo: - «El Mesías de Dios.»
El les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: - «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»
Y, dirigiéndose a todos, dijo: - «El que quiera seguirme, que se niegue a si mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará.»
Lc 9, 18-24

San Cirilo de Alejandría, comenta el evangelio de san Lucas de esta manera;

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: ¿Quién dice la gente que soy yo? Así pues, el Salvador y Señor de todos se presentaba a sí mismo como modelo de una vida digna a sus santos discípulos cuando oraba solo, en su presencia. Pero tal vez había algo que preocupaba a sus discípulos y que provocaba en ellos pensamientos no del todo rectos. En efecto, veían hoy orar a lo humano al que la víspera habían visto obrar prodigios a lo divino. En consecuencia, no carecería de fundamento que se hiciesen esta reflexión: «¡Qué cosa tan extraña! ¿Hemos de considerarlo como Dios o como hombre?».

Con el fin de poner coto al tumulto de semejantes cavilaciones y tranquilizar su fluctuante fe, Jesús les plantea una cuestión, conociendo perfectamente de antemano lo que decían de él los que no pertenecían a la comunidad judía e incluso lo que de él pensaban los israelitas. Quería efectivamente apartarlos de la opinión de la muchedumbre y buscaba la manera de consolidar en ellos una fe recta. Les preguntó: ¿Quién dice la gente que soy yo?

Una vez más es Pedro el que se adelanta a los demás, se constituye en portavoz del colegio apostólico, pronuncia palabras llenas de amor a Dios y hace una profesión de fe precisa e intachable en él, diciendo: El Mesías de Dios. Despierto está el discípulo, y el predicador de las verdades sagradas se muestra en extremo prudente. En efecto, no se limita a decir simplemente que es un Cristo de Dios, sino el Cristo, pues «cristos» hubo muchos, así llamados en razón de la unción recibida de Dios por diversos títulos: algunos fueron ungidos como reyes, otros como profetas, otros finalmente, como nosotros, habiendo conseguido la salvación por este Cristo, Salvador de todos, y habiendo recibido la unción del Espíritu Santo, hemos recibido la denominación de «cristianos». Por tanto, son ciertamente muchos los «cristos» en base a una determinada función, pero única y exclusivamente él es el Cristo de Dios Padre.

Una vez que el discípulo hubo hecho la confesión de fe, les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y anadió: El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado y ejecutado y resucitar al tercer día. Pero, ¿no era ésa una razón de más para que los discípulos lo predicaran por todas partes? Esta era efectivamente la misión de aquellos a quienes él había consagrado para el apostolado. Pero, como dice la sagrada Escritura: Cada asunto tiene su momento. Convenía que su predicación fuera precedida de la plena realización de aquellos misterios que todavía no se habían cumplido. Tales son: la crucifixión, la pasión, la muerte corporal, la resurrección de entre los muertos, este gran milagro y verdaderamente glorioso por el cual se comprueba que el Emmanuel es verdadero Dios e Hijo natural de Dios Padre.

En efecto, la total destrucción de la muerte, la supresión de la corrupción, el espolio del infierno, la subversión de la tiranía del diablo, la cancelación del pecado del mundo, la apertura a los habitantes de la tierra de las puertas del cielo y la unión del cielo y de la tierra: todas estas cosas son, repito, la prueba fehaciente de que el Emmanuel es Dios verdadero. Por eso les ordena cubrir temporalmente el misterio con el respetuoso velo del silencio hasta tanto que todo el proceso de la economía divina haya llegado a su natural culminación. Entonces, es decir, una vez resucitado de entre los muertos, dio orden de revelar el misterio al mundo entero, proponiendo a todos la justificación por la fe y la purificación mediante el santo bautismo. Dijo efectivamente: Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

Así pues, Cristo está con nosotros y en nosotros por medio del Espíritu Santo y habita en nuestras almas. Por el cual y en el cual sea a Dios Padre la alabanza y el imperio, junto con el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

San Cirilo de Alejandría, Homilía 39 sobre el evangelio de san Lucas

miércoles, 20 de marzo de 2013

Cristo con la Cruz a cuestas



Cristo con la Cruz a cuestas. 1565. Tiziano
Óleo sobre lienzo, 67 x 77 cm
Museo del Prado, Madrid. España

Hoy estaba meditando delante de esta imagen y leyendo el santo evangelio según san Juan (8, 31-42) de la liturgia de esta mañana y no dejaba de preguntarme al respecto de la Verdad, la Verdad de la que Cristo habla, esa verdad que hace libres. 
El pecado y su esclavitud, su encadenamiento a lo mas misero del hombre ha sido elevado, por esta cruz que porta Cristo, a lo mas sublime de la creación y ha querido re-crearnos para que no muramos mas y nos acojamos a ésta como elemento liberador.
Me enfrentaba con esta mirada que me provoca cuando me dice como a los de su tiempo; Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y aquí estoy. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió. Y yo añadiría, para liberarme con su dolor de éste mi dolor que produce la esclavitud del pecado, por la falta de sinceridad que tantas veces creo y recreo en mi vida. El crea y recrea en el amor y yo...¿donde me recreo y me re-creo?
Os dejo solo que contempléis esta mirada y busquéis en ella la Verdad, la Libertad, el Amor, que en Cristo nos hace auténticos hombres y mujeres enfrentados a la Verdad que ilumina el mundo. Hombres y mujeres que sin esclavitud ni ataduras realizan libremente el plan de Dios y extienden el Reino anunciando y confesando a Cristo. Hombres y mujeres que llenos de caridad sirven a sus hermanos mas débiles acercando de manera esperanzada la presencia del amor de Dios por cada creatura suya hecha a imagen y semejanza de Él.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él:
«Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.»
Le replicaron:
«Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: "Seréis libres"»
Jesús les contestó:
«Os aseguro que quien comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque no dais cabida a mis palabras. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre.»
Ellos replicaron:
«Nuestro padre es Abrahán.»
Jesús les dijo:
 «Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios, y eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre.»
Le replicaron:
«Nosotros no somos hijos de prostitutas; tenemos un solo padre: Dios.»
Jesús les contestó:
 «Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y aquí estoy. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió.»