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viernes, 12 de abril de 2019

Tímpano del Perdón

Tímpano del Perdón. XII. Maestro Esteban
Piedra tallada
Basílica de San Isidoro. León.

El tímpano está dividido en tres dovelas que muestran tres relieves diferentes con temas que ya están lejos de toda influencia mozárabe y que artistas anteriores nunca se atrevieron a tratar.​ Sin embargo en las enjutas sí se muestra una reminiscencia mozárabe, no por el tema sino por la posición que se da a las esculturas de San Pedro y San Pablo; a San Pablo se le concede el lugar de la derecha (izquierda del espectador, derecha de la puerta), el preferente, costumbre muy hispánica que también puede verse en Silos. San Pablo en aquella época era muy venerado en España donde todavía se seguía la liturgia hispánica o mozárabe.

Las tres escenas son: Ascensión, Descendimiento y Sepulcro vacío que contemplan las tres Marías. Las arquivoltas son de moldura en bocel, muy peraltadas, con columnas acodilladas. Todo está rodeado de una moldura ajedrezada. El dintel se apoya sobre cabezas de león y de perro.

La escena de la izquierda, la Ascensión de Cristo, llama mucho la atención por la forma en que está tratado el tema, ya que parece que Cristo es ayudado o empujado hacia los cielos por los dos Apóstoles. Por el nimbo de Cristo se ve la inscripción: Ascendo ad patrem mevm et patrem vestrvm. 

En el centro se representa la escena del Descendimiento, de gran realismo, acompañada por dos ángeles turiferarios (que portan incensarios) sobre el brazo horizontal de la cruz. A la derecha se ven a las tres Marías ante el sepulcro vacío cobijado en un arco románico peraltado. Un ángel desarrolla grandes alas que resguardan todo el conjunto.

Estos temas expresados por el maestro Esteban fueron muy extendidos por los escultores del Camino de Santiago, que a su regreso lo llevaron a Francia en una cronología posterior

jueves, 2 de noviembre de 2017

Anónimo. Cristo en Majestad

Cristo en Majestad. XII. Anónimo
Madera tallada y policromada. Medidas: 156 cm x 120 cm. x 40 cm.
Museo de Arte de Cataluña

El 2 de noviembre conmemora la Iglesia a todos los fieles difuntos. Este año, al coincidir con el domingo, nos hace considerar de forma más profunda el misterio de la Cruz y de la Resurrección de nuestro Señor. De la Cruz, pues a través de la muerte Jesús ha compartido nuestra condición y nosotros compartimos con nuestra muerte su Cruz; de la Resurrección, pues de ella esperamos poder participar por su misericordia.

Por eso, hemos escogido una de las obras maestras de la escultura románica: la llamada Majestad de Batlló. Se trata de un Cristo crucificado, pero que ostenta toda la realeza del Resucitado. El nombre de Batlló se debe al coleccionista que lo donó en 1914 a la Diputación de Barcelona, de donde pasó al Museo de Arte de Cataluña.


Cristo no está desnudo, sino revestido con ropajes reales; no muestra el sufrimiento del tormento, sino la serenidad de quien ha triunfado y observa a quienes todavía tenemos que caminar por el valle de las sombras y de la muerte. A la talla le faltan los pies y algunos dedos. En la parte superior del madero, se lee la inscripción: Jesús Nazareno, Rey de los Judíos.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Maiestas Domini

Maiestas Domini. Finales siglo XI. Autor desconocido
Piedra policromada
Pórtico Sur de la Iglesia Abacial de Conques (Francia)

El Miércoles de Ceniza que hoy celebramos abre las puertas al pueblo cristiano para peregrinar por la Cuaresma y alcanzar, así, el gozo de la Pascua. Caminamos con Cristo hacia la Cruz, confiando en el triunfo de su Resurrección. Hacia él converge nuestra mirada penitente, implorando su misericordia para nuestras faltas y pecados.

Por eso, contemplamos con fe y reverencia a esta obra maestra del Arte Románico: la escultura de la Majestad de Cristo. Se encuentra en el Pórtico Sur de la Iglesia Abacial de Conques. Conserva, en gran medida, su policromía. Representa la escena del Juicio Final según san Mateo: son separados los elegidos, que han practicado la misericordia con sus hermanos, de los réprobos, que ignoraron la suerte de los menesterosos.

Por eso, este tiempo de Cuaresma que iniciamos es tiempo de mirada de fe pero, también, mirada reverencial: el Señor nos ha creado libres, y libres nos quiere salvar, porque el amor, para ser verdadero, ha de ser libre. El riesgo de nuestra libertad es el pecado, que no sólo nos aparta de Dios, sino también de nuestros hermanos y de nosotros mismos. Que esta imagen del Señor en Majestad nos ayude a iniciar el camino Cuaresmal que hoy iniciamos.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Carrión. Cristo Pantocrátor

Pantocrátor. XII. Anónimo
Piedra tallada
Iglesia de Santiago. Carrión de los Condes

Pero uno de los ancianos me dijo: «No llores más. Sábete que ha vencido el león de la tribu de Judá, el vástago de David, y que puede abrir el rollo y sus siete sellos.» Entonces vi delante del trono, rodeado por los seres vivientes y los ancianos, a un Cordero en pie; se notaba que lo hablan degollado, y tenía siete cuernos y siete ojos –son los siete espíritus que Dios ha enviado a toda la tierra–. El Cordero se acercó, y el que estaba sentado en el trono le dio el libro con la mano derecha.

La liturgia nos invita en la primera lectura de la Eucaristía, tomada del Libro del Apocalipsis, no sólo a contemplar el misterio de Cristo en majestad, sino también a participar en la alabanza cósmica de la entera creación. Es lo que la iconografía medieval del Cristo Pantocrátor pretende, y que hoy podemos contemplar en uno de sus más grandiosos ejemplares: el Cristo Pantocrátor de Carrión. La palabra griega Pantocrátor significa Todopoderoso.

La diócesis palentina, a la que pertenece Carrión, fue una zona intensamente romanizada. De hecho, la imagen que contemplamos tiene mucho en común con las esculturas imperiales de la época romana, especialmente en el rico tratamiento de los ropajes reales y el trenzado del pelo. Cristo aparece sentada dentro de una mandorla mística, que alude a la visión luminosa que describe el autor del Apocalipsis.

jueves, 7 de julio de 2016

Cristo y apostolado

Cristo y apostolado. XIII. Anónimo
Piedra tallada y policromada
Iglesia de San Juan. Alba de Tormes

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis. No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies. Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra que a aquel pueblo.»

Jesús envía a sus discípulos a predicar la llegada del reino de los cielos. Les pide que confíen plenamente en el poder del Señor, y no en sus propias fuerzas. Su señorío viene de lo alto. Por eso, contemplamos hoy un majestuoso conjunto escultórico románico, conservado en la Iglesia de San Juan de Alba de Tormes.

miércoles, 6 de julio de 2016

Claustro de Silos. La duda de Tomás

La duda de Tomás. XI. Primer maestro de Silos
Piedra tallada
Monasterio de Santo Domingo de Silos

En aquel tiempo, Jesús llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celote, y Judas Iscariote, el que lo entregó.

El pasaje del Evangelio según san Mateo que se lee hoy en la Eucaristía nos narra la designación de los doce apóstoles por parte de Jesús. Del mismo modo que Israel se formó a partir de las doce tribus surgidas de los hijos de Jacob, así el nuevo pueblo de Dios se forma a partir del testimonio de estos discípulos que convivieron con el Señor.

Hemos escogido el célebre apostolado románico de uno de los frisos del claustro de Silos, en el que se nos describe la duda de Tomás. Dado que la escena tuvo lugar después de la Resurrección del Señor, no aparece Judas Iscariote, sino que es sustituido por Pablo.

La obra fue tallada a finales del siglo XI por el llamado primer Maestro de Silos. Aparecen alineados los apóstoles, excepto Tomás, cuya carencia de fe es remarcada por el artista a través del gesto de Jesús que, levantando el brazo, lo distingue nítidamente de los demás. Todos los apóstoles portan largas y bien talladas barbas, excepto el joven Juan, que muestra una incipiente barba. Cada apóstol porta en su nimbo su propio nombre.

martes, 17 de mayo de 2016

Calvario de ursberg

Calvario. 1220-1230. Anónimo
Madera policromada, 417 x 200 cm.
Iglesia de San Pedro y San Juan. Ursberg (Baviera)

«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.» Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.


El Señor anuncia a sus discípulos su final, que no es la muerte, sino la resurrección. Por eso, contemplamos hoy un magnífico ejemplo del arte románico tardío en el sur de Alemania.


En el centro aparece nuestro Señor crucificado, con las piernes flexionadas y clavadas en la cruz por separado.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Cristo Crucificado

Cristo Crucificado. Siglo XII. Anónimo
Madera tallada y policromada. Astudillo
Museo de los Claustros. Nueva York

En aquel tiempo, dijo Pilato a Jesús: «¿Eres tú el rey de los judíos?» Jesús le contestó: «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?» Pilato replicó: «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?» Jesús le contestó: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.» Pilato le dijo: «Conque, ¿tú eres rey?» Jesús le contestó: «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.»


Leemos este año en la solemnidad de Jesucristo, rey del Universo, el interrogatorio al que sometió Pilatos a Jesús, en el curso del cual se se manifiesta como rey eterno. Por eso, hemos escogido esta representación medieval del Crucificado, en el que aparece con los atributos reales sobre la Cruz, dando a entender que el verdadero trono del Señor no es el de los hombres, sino el de su entrega en la Pasión.

martes, 17 de noviembre de 2015

Cristo y Zaqueo

Cristo y Zaqueo. XII. Anonimo
Piedra tallada
Iglesia de San Nectario. Puy de Dome (Francia)

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.» Él bajó en seguida y lo recibió muy contento.

La liturgia de este día nos presenta la escena del encuentro de Jesús con Zaqueo. La vemos representada en un capitel románico de San Nectario, en Francia. A la izquierda, aparece un árbol, al que se ha subido Zaqueo. Jesús se encuentra identificado por su nimbo crucífero.

martes, 3 de noviembre de 2015

La última cena

La última cena, s. XII. Maestro de Agüero
Piedra
Monasterio de san Juan de la Peña. Sta. Cruz de la Seros. España

En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús: «¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!» Jesús le contestó: «Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: "Venid, que ya está preparado." 

La Eucaristía nos presenta hoy la parábola del banquete que un señor preparó y al que invitó a sus amigos, que tenían muchas ocupaciones y no quisieron asistir. También en la Eucaristía nos invita el Señor, y tantas veces nos olvidamos de él a causa de pequeñeces que consideramos fundamentales en nuestra existencia.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Anónimo. Cristo en Majestad

Cristo en Majestad. XII. Anónimo
Madera tallada y policromada. Medidas: 156 cm x 120 cm. x 40 cm.
Museo de Arte de Cataluña

El 2 de noviembre conmemora la Iglesia a todos los fieles difuntos. Este año, al coincidir con el domingo, nos hace considerar de forma más profunda el misterio de la Cruz y de la Resurrección de nuestro Señor. De la Cruz, pues a través de la muerte Jesús ha compartido nuestra condición y nosotros compartimos con nuestra muerte su Cruz; de la Resurrección, pues de ella esperamos poder participar por su misericordia.

Por eso, hemos escogido una de las obras maestras de la escultura románica: la llamada Majestad de Batlló. Se trata de un Cristo crucificado, pero que ostenta toda la realeza del Resucitado. El nombre de Batlló se debe al coleccionista que lo donó en 1914 a la Diputación de Barcelona, de donde pasó al Museo de Arte de Cataluña.


Cristo no está desnudo, sino revestido con ropajes reales; no muestra el sufrimiento del tormento, sino la serenidad de quien ha triunfado y observa a quienes todavía tenemos que caminar por el valle de las sombras y de la muerte. A la talla le faltan los pies y algunos dedos. En la parte superior del madero, se lee la inscripción: Jesús Nazareno, Rey de los Judíos.

lunes, 26 de octubre de 2015

Pantocrátor de Moarves

Pantocrátor. Obra anónima del siglo XII
Fachada Iglesia de San Juan Bautista de Moarves de Ojeda (Palencia)

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga. Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad.» Le impuso las manos, y en seguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios. 

El Evangelio de la liturgia de hoy nos presenta la polémica de Jesús con los fariseos, por haber realizado esta curación un sábado. Jesús no sólo ostenta poder para sanar las enfermedades, sino que se manifiesta con la misma fuente de ese poder, de quien procede la ley del sábado, es decir, se da a conocer como el mismo Dios de Israel.

Hemos escogido una representación de Jesús como Señor todpoderoso. La escultura de la fachada de la Iglesia de San Juan Bautista de Moarves de Ojeda es de una calidad extraordinaria. Cristo aparece con vestidos similares a los que portaban los emperadores romanos,modelo nada extraño teniendo en cuenta el fuerte asentamiento romano en la zona. La finalidad de esta escultura era, por así decirlo, bendecir a los fieles que se acercan al templo a alabar al Señor y a celebrar su triunfo en la Resurrección. Todavía hoy estremece la fuerza del misterio divino que encierra esta representación del Señor. Kyrie eleison.

martes, 22 de septiembre de 2015

La Virgen de las Batallas

Virgen de las Batallas. 1225-1235. Anónimo
Bronce repujado y esmaltado. Medidas: 30 cm x 12 cm. x 12 cm
Museo del Prado. Madrid. España

Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra. María escuchó la Palabra del Señor, guardándola en el corazón. La liturgia nos invita hoy a imitar a la Santa Madre del Señor en su fe, en su confiada aceptación de la Palabra. Por eso, hemos escogido una de las más venerables imágenes de María: la Virgen de las Batallas.

La escultura de la Virgen de las Batallas responde al modelo iconográfico de Virgen como sedes sapientiae, es decir, trono o sede de sabiduría. Se la representa sentada en un trono, en posición mayestática, sosteniendo al Niño, que es la figura central y principal que encierra en si la Sabiduría Sagrada y por ello muestra una actitud de bendecir, lleva el Libro de la Revelación y en su corona aparece el símbolo de la Cruz. Según cuenta la leyenda, Fernán González la llevaba en el arnés del caballo al campo de batalla para asegurarse la protección, de ahí que fuera conocida como Virgen de las Batallas. Fue realizada en los talleres de Limoges, hacia 1225-1235. Elaborada con placas de bronce dorado, adornadas con esmaltes y aplicaciones de piedras semipreciosas.

viernes, 20 de marzo de 2015

Cristo de las Claras de Astudillo

Crucifijo. XII. Anónimo
Madera tallada y policromada. Medidas: 260 cm x 207 cm.
Museo de los Claustros. Nueva York

Acechemos al justo, que nos resulta incómodo: se opone a nuestras acciones, nos echa en cara nuestros pecados, nos reprende nuestra educación errada; declara que conoce a Dios y se da el nombre de hijo del Señor; es un reproche para nuestras ideas y sólo verlo da grima; lleva una vida distinta de los demás, y su conducta es diferente; nos considera de mala ley y se aparta de nuestras sendas como si fueran impuras; declara dichoso el fin de los justos y se gloría de tener por padre a Dios. Veamos si sus palabras son verdaderas, comprobando el desenlace de su vida.

Estos versos del capítulo segundo del Libro de la Sabiduría, que leemos en la primera lectura de la Eucaristía, nos sitúan este viernes en la contemplación del misterio de la Santa Cruz de nuestro Señor, que por nosotros padeció y por nosotros fue crucificado. En la época románica se representó a este Cristo crucificado no como un hombre sufriente, sino como un rey triunfante. 

Un ejemplo magnífico, que nos ayuda hoy a meditar sobre este misterio, es el del Convento de las Claras de Astudillo, que se exhibe en el Museo de los Claustros de Nueva York. Este Cristo en Majestad expresa simultáneamente sus naturalezas humana y divina. Mientras que las imágenes posteriores de la Crucifixión enfatizan la agonía de Cristo, aquí su corona de oro y expresión serena dan poco indicio al dolor y al sufrimiento; implican, por el contrario, su triunfo sobre la muerte. El cuerpo simétrico y la talla estilizada transmiten una sensación de desapego y de calma. La talla está cubierta con capas de yeso y pintura. Una cantidad considerable de la policromía se mantiene, sobre todo en la cara y el pelo negro trenzado de Cristo. La cruz originalmente colgaba en lo alto de la iglesia para ser adorada.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Jonás arrojado al mar

Jonás arrojado al mar. XII. Anónimo
Piedra tallada y policromada
Iglesia abacial de San Pedro de Mozac

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.»

La liturgia de este primer miércoles de Cuaresma nos presenta al profeta Jonás, que fue llamado por Dios para anunciar a la ciudad de Nínive el castigo del Señor por sus muchos delitos. Jonás quiere huir de la presencia de Dios para librarse de dicho encargo. Se embarca, pero el mar se rebela. Los marineros lo tiran al mar, y es devorado por un monstruo, en cuyo vientre permanece tres días. Devuelto a tierra, predica en Nínive y consigue su conversión. Jesús utilizó este personaje sagrado, para anunciar que los creyentes no tendrían otro signo que el del propio Jonás, con lo que se refiere al hecho de su propìa muerte y su estancia en el sepulcro durante tres días. Es decir, Jesús anuncia el misterio de su propia Resurrección, como signo último y definitivo que Dios da a los creyentes.

Contemplamos la célebre escena de Jonás en un capitel románico de la Iglesia Abacial de San Pedro de Mozac. Los marineros tiran a Jonás al mar, representado por unas ondulaciones, de donde emerge el monstruo marino que lo devora.

domingo, 22 de febrero de 2015

Pórtico de las Platerías. Las tentaciones de Cristo

Las tentaciones de Cristo. XII. Anónimo
Piedra tallada
Fachada de las Platerías. Catedral de Compostela.

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían.

El primer domingo de Cuaresma nos lleva al desierto, para compartir con Jesús el tiempo que pasó allí antes de su ministerio público. Como Israel conoció a Dios durante su éxodo por el desierto antes de entrar en el descanso de la Tierra Prometida, como Elías fue al desierto para encontrarse con Dios, así la Iglesia se retira durante la Cuaresma con Jesús, para purificarse, recibir fuerza para vencer la tentación y prepararse a encontrarse con Dios, tras la Cruz, en la Resurrección.

Contemplamos la escena de las tentaciones tallada en el tímpano izquierdo de la Catedral Compostelana. Cristo es llevado al pináculo del templo, donde unos ángeles monstruosos le tientan, al tiempo que otro ángel, que lleva un incensario, le sirve.

domingo, 4 de enero de 2015

La Virgen de la Vega

Virgen de la Vega.XII. Anónimo
Madera tallada, cobre dorado y cabujones. Medidas: 72cm
Catedral Vieja. Salamanca.

Volvemos a contemplar este domingo el misterio del Nacimiento del Hijo de Dios, de la Encarnación del Verbo eterno, que estaba junto a Dios, por quien todo fue hecho, y que por nuestra salvación vino a nuestro mundo para rescatarnos del poder del mal y de las tinieblas. La época románica contempló este misterio ensalzando la figura de la Madre con el Hijo; se prescinde del dato biológico para concebirlos como reyes excelsos, sirviendo el regazo materno de la María como trono desde el que bendice Jesús.

Uno de las tallas románicas más hermosas del Reino de Castilla es la Virgen de la Vega, en Salamanca. Era la titular del monasterio salmantino de Santa María de la Vega, situado en la vega del río Tormes, perteneciente a los canónigos regulares dependientes de los de San Isidoro de León. Ante la ruina de esta iglesia, fue trasladada a otra y más tarde al convento de San Esteban, donde permaneció de 1842 a 1904 que es cuando se instaló definitivamente en el altar mayor de la Catedral Vieja.

Por su técnica se ha datado de finales del siglo XII; la escultura mide 72 centímetros de altura. Se compone de dos figuras, la Virgen con el Niño sentado sobre su rodilla izquierda. Está realizada en madera y recubierta de piezas de cobre dorado y ornamentos formados por cabujones de pedrería de colores. El rostro de la Virgen y la cabeza del Niño junto con las manos de ambos son de bronce fundido y sin dorar. Los ojos en la cara ovalada de la Madre son de azabache y el rostro del Niño con unas facciones infantiles, recordando ya al estilo gótico, presenta los ojos de vidrio azul.

Las vestiduras son de chapa modelada a martillo sobre la madera tallada y sujeta a ella por medio de clavillos también de cobre. Los adornos de cabujones llevan piedras azules, verdes y rojas. La cabeza de la Virgen esta cubierta con un velo y sobre éste una corona real moderna sustituye a la anterior.2

El trono no tiene respaldo, está esmaltado y sus partes frontales están adornadas con querubines dentro de aureolas. En todo alrededor del trono, dentro de unos arcos se encuentran unas figuras en relieve, esmaltadas sobre un fondo dorado, representando a los apóstoles. Los colores empleados son el azul turquesa, azul cobalto, rojo, verde, amarillo, negro y blanco alternados.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Carrión. Cristo Pantocrátor

Pantocrátor. XII. Anónimo
Piedra tallada
Iglesia de Santiago. Carrión de los Condes

Pero uno de los ancianos me dijo: «No llores más. Sábete que ha vencido el león de la tribu de Judá, el vástago de David, y que puede abrir el rollo y sus siete sellos.» Entonces vi delante del trono, rodeado por los seres vivientes y los ancianos, a un Cordero en pie; se notaba que lo hablan degollado, y tenía siete cuernos y siete ojos –son los siete espíritus que Dios ha enviado a toda la tierra–. El Cordero se acercó, y el que estaba sentado en el trono le dio el libro con la mano derecha.

La liturgia nos invita en la primera lectura de la Eucaristía, tomada del Libro del Apocalipsis, no sólo a contemplar el misterio de Cristo en majestad, sino también a participar en la alabanza cósmica de la entera creación. Es lo que la iconografía medieval del Cristo Pantocrátor pretende, y que hoy podemos contemplar en uno de sus más grandiosos ejemplares: el Cristo Pantocrátor de Carrión. La palabra griega Pantocrátor significa Todopoderoso.

La diócesis palentina, a la que pertenece Carrión, fue una zona intensamente romanizada. De hecho, la imagen que contemplamos tiene mucho en común con las esculturas imperiales de la época romana, especialmente en el rico tratamiento de los ropajes reales y el trenzado del pelo. Cristo aparece sentada dentro de una mandorla mística, que alude a la visión luminosa que describe el autor del Apocalipsis.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Anónimo. Cristo en Majestad

Cristo en Majestad. XII. Anónimo
Madera tallada y policromada. Medidas: 156 cm x 120 cm. x 40 cm.
Museo de Arte de Cataluña

El 2 de noviembre conmemora la Iglesia a todos los fieles difuntos. Este año, al coincidir con el domingo, nos hace considerar de forma más profunda el misterio de la Cruz y de la Resurrección de nuestro Señor. De la Cruz, pues a través de la muerte Jesús ha compartido nuestra condición y nosotros compartimos con nuestra muerte su Cruz; de la Resurrección, pues de ella esperamos poder participar por su misericordia.

Por eso, hemos escogido una de las obras maestras de la escultura románica: la llamada Majestad de Batlló. Se trata de un Cristo crucificado, pero que ostenta toda la realeza del Resucitado. El nombre de Batlló se debe al coleccionista que lo donó en 1914 a la Diputación de Barcelona, de donde pasó al Museo de Arte de Cataluña.


Cristo no está desnudo, sino revestido con ropajes reales; no muestra el sufrimiento del tormento, sino la serenidad de quien ha triunfado y observa a quienes todavía tenemos que caminar por el valle de las sombras y de la muerte. A la talla le faltan los pies y algunos dedos. En la parte superior del madero, se lee la inscripción: Jesús Nazareno, Rey de los Judíos.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Silos. Descendimiento de la Cruz

Descendimiento de la Cruz. Siglo XI. Primer Maestro de Silos
Piedra tallada
Monasterio de Santo Domingo de Silos

La Santa Cruz es instrumento no ya de ignominia y tortura, sino para la visión creyente constituye el lugar donde se manifiesta la gloria de Dios salvando a los hombres. La teología de san Juan remarca este concepto, y así lo captó el la escultura del Primer Maestro de Silos en el excepcional relieve que hoy contemplamos.

Cristo aparece muerto, pero su rostro muestra una plácida sonrisa, que infunde confianza o tranquilidad, Está siendo desenclavado de la Cruz por Nicodemo y José de Aritmatea, uno de los cuales le sujeta por la cintura, mientras que el otro suelta el clavo izquierdo. San Juan, con un libro en la mano, lo contempla desde la izquierda, mientras que María recoge reverente la inerte mano de Jesús, que cuelga una vez desenclavada.

Por encima dos ángeles que portan la luna y sol hacen referencia a la oscuridad que se produjo en el momento de la muerte, y tres ángeles incensan desde arriba, aludiendo a la divinidad del que está muerto. La Cruz está levantada sobre un terreno rocoso, que se muestra a través de bultos tallados. En medio, aunque en parte perdida, se encuentra el sepulcro de Adán, sobre el cual se ha levantado la Cruz, y el propio Adán resucitando, tal como dice el evangelista Mateo que sucedió al morir Jesús, cuando las tumbas de muchos santos se abrieron y resucitaron.