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jueves, 4 de mayo de 2017

Icono ruso. Bautizo del eunuco por Felipe

Bautizo del eunuco por Felipe. 1751-1800. Anónimo
Témpera sobre tabla. Medidas: 39cm x 36cm.
Museo de Iconos de Recklinghausen. Alemania.

La Liturgia del Jueves Tercero de Pascua nos propone en la primera lectura de la eucaristía el episodio del encuentro de Felipe con el eunuco, ministro de la reina Candaces de Etiopía. Este devoto judío volvía de Jerusalén y leía en su carroza el libro del profeta Isaías. Se encuentra con Felipe, y le pregunta por el sentido de esta profecía: Como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca. Sin defensa, sin justicia se lo llevaron, ¿quién meditó en su destino? Lo arrancaron de los vivos. Felipe toma como base este texto para anunciarle su cumplimiento en Jesús. Tras el anuncio de la buena noticia de Jesús, el eunuco le pide el bautizo.

No se trata de un tema frecuente en la iconografía cristiana. El año pasado contemplamos un lienzo de Lambert Sustris. Este año hemos encontrado un icono anónimo, conservado en el Museo de los Iconos de Recklinghausen, en Alemania. Se trata de una obra propia del período rococó, pero con una gran calidad en cuanto al detalle. En primer plano nos presenta el bautizo en una aguas que fluyen por la izquierda, dejando espacio en el fondo, a la derecha, para la carroza en la que el apóstol le explica al eunuco el sentido de la profecía.

miércoles, 3 de agosto de 2016

El Pantocrátor ruso-bizantino


En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.»

El Señor Jesús se muestra en el Evangelio que hoy leemos en la Eucaristía como Señor y Salvador todopoderoso, que vence el poder del mal y manifiesta así su divinidad. Por eso, hemos escogido un Pantocrátor ruso para venerarlo. La tradición iconográfica del Pantocrator ocupa, por supuesto, un importante lugar en la iconografía oriental. De hecho, la misma denominación que utilizamos procede del griego.

El Pantocrátor que hoy contemplamos es un icono ruso del siglo XVII. Cristo, como emperador, está coronado con la corona imperial original rusa, que es una especie de casquete de oro rematado con una cruz.

Es curiosa la disposición de los dedos de la mano derecha. Por una parte, tres dedos están extendidos, simbolizando la Santísima Trinidad. Pero los otros dos dedos restantes están unidos en una especie de círculo, representando las dos naturalezas de la única persona de Cristo. En suma, todo un resumen de la teología cristiana formulada en los concilios ecuménicos de la antigüedad.

Según las normas tradicionales de la iconografía ortodoxa, parte del icono está cubierto de metal dorado, mientras que otra parte, especialmente el rostro, está pintada.

Al Señor, que reina vestido de majestad, sea todo el honor y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

sábado, 9 de julio de 2016

Anónimo. Déesis

Pantocrator de la Deesis de Tier. 1399. Anónimo
Témpera sobre tabla. 210 cm de altura
Catedral de la Anunciación. Kremlim. Moscú.

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Y vi serafines en pie junto a él, cada uno con seis alas: con dos alas se cubrían el rostro, con dos alas se cubrían el cuerpo, con dos alas se cernían. Y se gritaban uno a otro, diciendo: «¡Santo, santo, santo, el Señor de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!» Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo. Yo dije: «¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos.» Y voló hacia mí uno de los serafines, con un ascua en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: «Mira: esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado.» Entonces escuché la voz del Señor, que decía: «¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?» Contesté: «Aquí estoy, mándame.»

La primera lectura de la Eucaristía nos presenta la visión inaugural del profeta Isaías, en la que Dios se manifiesta en su majestad. Por eso, hemos escogido un icono de Cristo Pantocrátor, que nos muestra precisamente la representación de esta escena. Cristo aparece sentada en el centro de una mandorla mística, sobre un fondo rojo, vestido con una túnica blanca. Lleva en la mano el libro de la Escritura, y con la mano derecha bendice a los fieles. Este icono es venerado en una de las Catedrales del Kremlim, el recinto del gobierno eclesiástico y político de Rusia.

viernes, 10 de julio de 2015

Icono ruso. Jacob

Jacob. XVIII. Anónimo ruso
Óleo y oro sobre tabla.
Iconostasio del Monasterio Kizhi. Rusia

En aquellos días, Israel, con todo lo suyo, se puso en camino, llegó a Berseba y allí ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. Dios le dijo a Israel en una visión de noche: «Jacob, Jacob.» Respondió: «Aquí estoy.» Dios le dijo: «Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas bajar a Egipto, porque allí te convertiré en un pueblo numeroso. Yo bajaré contigo a Egipto, y yo te haré subir; y José te cerrará los ojos.» 

Vamos llegando al fin del ciclo de Jacob, al final del Libro del Génesis, con su bajada a Egipto. El episodio viene a poner de relieve el designio de Dios en la llegada de Israel a Egipto, como forma de explicar el acontecimiento central de la Historia de la Salvación en Israel: el Éxodo.

Para venerar la memoria del santo Patriarca, al que Dios le dirigió la palabra en Berseba antes de abandonar la tierra de sus padres, contemplamos un icono ruso, que nos muestra a Jacob, identificado por la escala de su visión.

sábado, 2 de mayo de 2015

Anónimo. Santos Teófanes, Atanasio y Cirilo

Santos Teófanes, Atanasio y Cirilo. XV. Anónimo
Témpera sobre tabla. Medidas: 15 cm x 20 cm.
Catedral de Santa Sofía de Novgorod

Recordamos hoy la santidad de san Atanasio de Alejandría, uno de los cuatro grandes doctores de la Iglesia Oriental. Nació en el ambiente cosmopolita de Alejandría, donde recibió su formación filosófica y teológica. No se sabe nada de los primeros treinta años de su vida salvo que en el año 320, con veinticuatro años, fue ordenado diácono. Este cargo le permitió acompañar a su obispo, Alejandro de Alejandría, al concilio de Nicea I en 325. Desde esa fecha se convirtió en defensor a ultranza del símbolo niceano, y enemigo acérrimo de los arrianos.

En el año 328, contando con treinta y cinco años, fue elegido Patriarca de Alejandría. En este cargo sufrió el acoso de los arrianos, cuando el emperador se dejaba influir por éstos. Así fue detenido y desterrado hasta cinco veces, especialmente a Tréveris. De su etapa de destierro entre los monjes del desierto egipcio, adquirió un gran interés por el monacato, influyendo en el acceso de los monjes al sacerdocio, y convirtiéndose en biógrafo de Antonio Abad, de quien escribió la Vida de Antonio, luego divulgada en el continente Europeo durante su destierro en Tréveris.

En la imagen, vemos un icono de tres santos orientales, procedente de la tradición rusa de Novgorod. A san Atanasio se le reconoce por su característica capucha copta.

lunes, 2 de junio de 2014

Anónimo. Déesis

Pantocrator de la Deesis de Tier. 1399. Anónimo
Témpera sobre tabla. 210 cm de altura
Catedral de la Anunciación. Kremlim. Moscú.

Deesis es un término griego que significa súplica. Se refiere a una iconografía de origen bizantino, en la que aparece Cristo en Majestad, ante el que la Virgen y San Juan interceden. Se trata de una imagen profundamente impregnada de oración: a través de María y Juan, el creyente se dirige a Cristo glorificado, es decir, accede directamente al Trono de la Majestad de Dios.

Cristo aparece sentada en el centro de una mandorla mística, sobre un fondo rojo, vestido con una túnica blanca. Lleva en la mano el libro de la Escritura, y con la mano derecha bendice a los fieles. Este icono es venerado en una de las Catedrales del Kremlim, el recinto del gobierno eclesiástico y político de Rusia.

jueves, 8 de mayo de 2014

Icono ruso. Bautizo del eunuco por Felipe

Bautizo del eunuco por Felipe. 1751-1800. Anónimo
Témpera sobre tabla. Medidas: 39cm x 36cm.
Museo de Iconos de Recklinghausen. Alemania.

La Liturgia del Jueves Tercero de Pascua nos propone en la primera lectura de la eucaristía el episodio del encuentro de Felipe con el eunuco, ministro de la reina Candaces de Etiopía. Este devoto judío volvía de Jerusalén y leía en su carroza el libro del profeta Isaías. Se encuentra con Felipe, y le pregunta por el sentido de esta profecía: Como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca. Sin defensa, sin justicia se lo llevaron, ¿quién meditó en su destino? Lo arrancaron de los vivos. Felipe toma como base este texto para anunciarle su cumplimiento en Jesús. Tras el anuncio de la buena noticia de Jesús, el eunuco le pide el bautizo.

No se trata de un tema frecuente en la iconografía cristiana. El año pasado contemplamos un lienzo de Lambert Sustris. Este año hemos encontrado un icono anónimo, conservado en el Museo de los Iconos de Recklinghausen, en Alemania. Se trata de una obra propia del período rococó, pero con una gran calidad en cuanto al detalle. En primer plano nos presenta el bautizo en una aguas que fluyen por la izquierda, dejando espacio en el fondo, a la derecha, para la carroza en la que el apóstol le explica al eunuco el sentido de la profecía.

viernes, 25 de abril de 2014

Icono ruso. La Resurrección de Cristo.

La Resurrección de Cristo. 1500. Anónimo Ruso
Témpera sobre tabla. Medidas: 131cm x 104cm.
Museo de Iconos de Recklinghausen. Alemania

El arte cristiano en Rusia nació fuertemente ligado a la tradición bizantina. La iconografía típica del misterio de la Resurrección del Señor es el icono del Señor resucitando en el abismo del infierno a los primeros padres, Adán y Eva, como símbolos de toda la humanidad rescatada por Cristo. El presente icono, pintado a comienzos del siglo XVI, sigue estrictamente esa temática. En este sentido, el arte ortodoxo no pretende profundizar la dimensión estética, sino poner en contacto al creyente que venera el icono con el misterio que transmite, a través de un lenguaje conocido. En este sentido, la tradición oriental de los iconos no busca satisfacer el placer estético, sino ponerlo al servicio de la comunicación del misterio sagrado y de la invitación a la oración.

En cuanto a los colores, de entre los colores rojizos o marrones de los personajes terrestres, destaca la luminosidad divina del Señor, símbolo de su condición divina, y fuente de esperanza para toda la humanidad, hacia la que tiende la mano para rescatarla.

martes, 9 de julio de 2013

El Pantocrátor ruso-bizantino


La tradición iconográfica del Pantocrator ocupa, por supuesto, un importante lugar en la iconografía oriental. De hecho, la misma denominación que utilizamos procede del griego.

El Pantocrátor que hoy contemplamos es un icono ruso del siglo XVII. Cristo, como emperador, está coronado con la corona imperial original rusa, que es una especie de casquete de oro rematado con una cruz.

Es curiosa la disposición de los dedos de la mano derecha. Por una parte, tres dedos están extendidos, simbolizando la Santísima Trinidad. Pero los otros dos dedos restantes están unidos en una especie de círculo, representando las dos naturalezas de la única persona de Cristo. En suma, todo un resumen de la teología cristiana formulada en los concilios ecuménicos de la antigüedad.

Según las normas tradicionales de la iconografía ortodoxa, parte del icono está cubierto de metal dorado, mientras que otra parte, especialmente el rostro, está pintada.

Al Señor, que reina vestido de majestad, sea todo el honor y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.