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lunes, 22 de abril de 2019

Juan de Flandes. Cristo Resucitado

Cristo Resucitado. 1506-1519. Juan de Flandes
Óleo sobre tabla.
Retablo Mayor de la Catedral de Palencia

CRISTO HA RESUCITADO. Aleluya. Este gozoso mensaje ha cambiado el curso de la historia humana, redimida por Dios y convertida en Historia de Salvación.

Contemplamos el radiante mensaje de Cristo resucitado, en la representación que para el Retablo Mayor de la Catedral palentina pintó Juan de Flandes. Aparece el Señor desnudo, cubierto con el manto púrpura de su realeza, que le fue impuesto como burla por los soldados. Lleva en la mano izquierda un báculo en forma de cruz; su mano derecha está extendida en actitud de bendecir, mostrando la herida del clavo. Su pecho desnudo también permite ver la lanzada con la que fue atravesado una vez muerto.

Jesús aparece en pie, entre los soldados que, según el relato de san Mateo, hacían guardia ante su tumba, que aparece al fondo como una puerta que da acceso a una gruta excavada en una montaña; dos soldados al fondo hacen guardia; después aparecen tendidos en el suelo ante Jesús.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Fray Bartolomeo. Cristo con los cuatro Evangelistas

Cristo con los cuatro Evangelista. 1516. Fray Bartolomeo
Óleo sobre lienzo. Medidas: 282 cm x 204 cm.
Palacio Pitti. Roma.

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles: «No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto. Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.» Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando el Evangelio y curando en todas partes.

La liturgia inicia hoy la lectura del capítulo noveno del Evangelio según san Lucas, con el envió de Jesús a los doce apóstoles para anunciar el Evangelio. La Iglesia nace de este mandato de Jesús, cuyo contenido es dar a conocer la Buena Noticia de que en Jesucristo hemos sido salvados. El Evangelio no sólo será esta Buena Noticia, sino que vendrá contenido en los llamados evangelios canónicos, que nos dan a conocer la obra de Jesucristo.

Por eso, hemos escogido hoy una obra del Cuatroccento italiano, del dominico toscano Fray Bartolomeo. Aparece Cristo resucitado sobre una esfera que representa el globo del mundo, con la cartela Salvator Mundi, es decir, Salvador del Mundo, y coronado todo ello con los signos eucarísticos del cáliz y la patena. Muestra el Señor las señales de su pasión, mediante un atrevido escorzo que nos habla de un movimiento que ha superado la rigidez medieval. A sus pies están los cuatro evangelistas, sin sus atributos característicos, portando los libros de los Evangelios.

jueves, 9 de abril de 2015

Juan de Flandes. Cristo resucitado se aparece a la Virgen con los redimidos de la Antigua Alianza.

Cristo se aparece a la Virgen. 15000. Juan de Flandes
Óleo sobre tabla. Medidas: 21 cm x 15 cm.
National Gallery. Londres

Y les dijo: «Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.» Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto.»

Leemos en la Eucaristía de este Jueves de la Octava de Pascua el siguiente relato del Evangelio según san Lucas. Cristo resucitado se aparece a los discípulos que, atónitos, son incapaces de creer lo que están viendo. El Señor, como hizo con los discípulos de Emaús, les explica que su Pasión y muerte estaba profetizada.

Hemos escogido una nueva tabla de Juan de Flandes, esta vez procedente de la National Gallery de Londres, procedente de un altar pintado para Isabel la Católica. Aparece Cristo resucitado, sentado, ante la Virgen, en su alcoba. Detrás de Cristo, se muestra la multitud de los rescatados por el Señor.

martes, 7 de abril de 2015

Juan de Flandes. Cristo se aparece a la Magdalena

Cristo se aparece a la Magdalena. 1506-1519. Juan de Flandes
Óleo sobre tabla.
Retablo Mayor de la Catedral de Palencia

Leemos en la liturgia del Martes de Pascua el relato de la aparición del Resucitado a María Magdalena, tal como nos lo cuenta el Evangelio según san Juan. Es un tema de la iconografía cristiana que ha adoptado el nombre Noli me tangere, debido a las palabras de Jesús a la Magdalena: No me toques, que aún no he subido al Padre.

En la imagen de la tabla del Retablo de la Catedral de Palencia, aparece Cristo revestido con un manto púrpura, llevando un báculo en forma de cruz, en el que ondea un pendón blanco con la cruz roja. María, vestida con ricos ropajes renacentistas, lleva en la mano un frasco verde, para los ungüentos.

domingo, 5 de abril de 2015

Juan de Flandes. Cristo Resucitado

Cristo Resucitado. 1506-1519. Juan de Flandes
Óleo sobre tabla.
Retablo Mayor de la Catedral de Palencia

CRISTO HA RESUCITADO. Aleluya. Este gozoso mensaje ha cambiado el curso de la historia humana, redimida por Dios y convertida en Historia de Salvación.

Contemplamos el radiante mensaje de Cristo resucitado, en la representación que para el Retablo Mayor de la Catedral palentina pintó Juan de Flandes. Aparece el Señor desnudo, cubierto con el manto púrpura de su realeza, que le fue impuesto como burla por los soldados. Lleva en la mano izquierda un báculo en forma de cruz; su mano derecha está extendida en actitud de bendecir, mostrando la herida del clavo. Su pecho desnudo también permite ver la lanzada con la que fue atravesado una vez muerto.

Jesús aparece en pie, entre los soldados que, según el relato de san Mateo, hacían guardia ante su tumba, que aparece al fondo como una puerta que da acceso a una gruta excavada en una montaña; dos soldados al fondo hacen guardia; después aparecen tendidos en el suelo ante Jesús.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Jacopo del Casentino. El Juicio final y la Crucifixión.

El Juicio Final y la Crucifixión. 1340-1349. Jacopo del Casentino
Técnica mixta sobre tabla. Medidas: 33 cm x 11 cm.
Museo de Arte Walters. Baltimore. Estados Unidos

Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: "Señor, ábrenos"; y él os replicará: "No sé quiénes sois."

Por la Cruz hasta la luz. Éste sería el resumen tanto del Evangelio que leemos hoy en la Eucaristía, como de la tabla de Trecento italiano que hoy contemplamos. A la izquierda aparece Jesús crucificado, al pie de cuya Cruz se encuentran María y el discípulo Amado, y la Magdalena abrazada a la Cruz, de la que escurre abundante sangre, que redime a la entera humanidad. A la derecha, se manifiesta Cristo resucitado en medio de una mandorla mística, sobre un mundo en el que se yergue la Cruz, y en el que los hombres resucitan para comparecer ante el Juez eterno.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Fray Bartolomeo. Cristo con los cuatro Evangelistas

Cristo con los cuatro Evangelista. 1516. Fray Bartolomeo
Óleo sobre lienzo. Medidas: 282 cm x 204 cm.
Palacio Pitti. Roma.

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles: «No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto. Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.» Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando el Evangelio y curando en todas partes.

La liturgia inicia hoy la lectura del capítulo noveno del Evangelio según san Lucas, con el envió de Jesús a los doce apóstoles para anunciar el Evangelio. La Iglesia nace de este mandato de Jesús, cuyo contenido es dar a conocer la Buena Noticia de que en Jesucristo hemos sido salvados. El Evangelio no sólo será esta Buena Noticia, sino que vendrá contenido en los llamados evangelios canónicos, que nos dan a conocer la obra de Jesucristo.

Por eso, hemos escogido hoy una obra del Cuatroccento italiano, del dominico toscano Fray Bartolomeo. Aparece Cristo resucitado sobre una esfera que representa el globo del mundo, con la cartela Salvator Mundi, es decir, Salvador del Mundo, y coronado todo ello con los signos eucarísticos del cáliz y la patena. Muestra el Señor las señales de su pasión, mediante un atrevido escorzo que nos habla de un movimiento que ha superado la rigidez medieval. A sus pies están los cuatro evangelistas, sin sus atributos característicos, portando los libros de los Evangelios.

jueves, 22 de mayo de 2014

Dieric Bouts. La Resurrección de Cristo

La Resurrección de Cristo. 1455.  Dirk Bouts
Témpera sobre tabla. Medidas  33 x 47 cm
Alte Pinakothek. Munich.

La Pinacoteca de arte antiguo en Munich es un museo que, sin disponer de fondos tan inmensos como otros grandes museos europeos, sí dispone de una magnífica colección de obras de primer orden del arte cristiano europeo. Un buen ejemplo de ello es la tabla que hoy contemplamos: la Resurrección de Cristo, pintada por el flamenco Dieric Bouts.

Cristo aparece en pie, ante tres soldados que, espantados, han caído al suelo. Un ángel aparece sobre la cubierta de la tumba, que aparece abierta. Cristo está desnudo, y está cubierto con el manto rojo característico de los reyes. Lleva por cetro una cruz, signo de su glorioso triunfo sobre lo que, hasta entonces, era instrumento de ignominia.

Sobre el paisaje del fondo, aparecen otras dos escenas relacionadas con la Resurrección. A la izquierda, a lo largo de un camino, Cristo se aparece a la Magdalena. A la derecha, sobre un monte, se abre el cielo para acoger a Cristo, que allí asciende en presencia de sus discípulos. Por último, llama la atención la referencia al mar, que se ve al fondo, impropio de Jerusalén, que puede referirse tanto al próspero mundo mercantil de Flandes.

viernes, 25 de abril de 2014

Icono ruso. La Resurrección de Cristo.

La Resurrección de Cristo. 1500. Anónimo Ruso
Témpera sobre tabla. Medidas: 131cm x 104cm.
Museo de Iconos de Recklinghausen. Alemania

El arte cristiano en Rusia nació fuertemente ligado a la tradición bizantina. La iconografía típica del misterio de la Resurrección del Señor es el icono del Señor resucitando en el abismo del infierno a los primeros padres, Adán y Eva, como símbolos de toda la humanidad rescatada por Cristo. El presente icono, pintado a comienzos del siglo XVI, sigue estrictamente esa temática. En este sentido, el arte ortodoxo no pretende profundizar la dimensión estética, sino poner en contacto al creyente que venera el icono con el misterio que transmite, a través de un lenguaje conocido. En este sentido, la tradición oriental de los iconos no busca satisfacer el placer estético, sino ponerlo al servicio de la comunicación del misterio sagrado y de la invitación a la oración.

En cuanto a los colores, de entre los colores rojizos o marrones de los personajes terrestres, destaca la luminosidad divina del Señor, símbolo de su condición divina, y fuente de esperanza para toda la humanidad, hacia la que tiende la mano para rescatarla.

domingo, 20 de abril de 2014

Correa de Vivar. La Resurrección de Cristo

La Resurrección de Cristo.Segundo tercio XVI. Juan Correa de Vivar
 Temple sobre tabla. Medidas: 210cm x 135cm.
Museo del Prado. Madrid. España

ALELUYA. Verdaderamente Cristo ha resucitado. Aleluya. Éste anuncio fue representado en el arte, mediante la salida victoriosa de Cristo del sepulcro que, según el relato de san Mateo, estaba custodiado por soldados romanos por instigación de los judíos, quienes así impedirían que los discípulos robaran el cadáver.

Éste tema fue frecuente en la producción de Correa. El retablo del convento de clarisas de Grinón (Madrid), fechado hacia 1532-1534, conformaría la estructura compositiva esencial, con Cristo como eje central, situado sobre una escalinata de piedra sobre la que descansa el sarcófago y flanqueado por los soldados que custodiaban el sepulcro. Como es habitual en esta escena, el pintor plasmó las variadas y estereotipadas reacciones de los soldados, desde el sueño despreocupado, el estupor y la huida.

Correa realizó una adaptación del modelo inicial que refuerza la impronta clasicista del tema, siguiendo un esquema triangular que entroncaría con la Resurrección de Rafael de la Pinacoteca Vaticana, pero aún más con la personal revisión que del tema hizo el maestro de Correa, Juan de Borgoña. A este se deben los murales de la Sala Capitular de la Catedral de Toledo (1509-1511) donde incluyó una Resurrección que hubo de tener presente Correa para todas sus versiones, pero especialmente para esta.

Este ejemplar recupera la marcada frontalidad y disposición de la figura de Cristo, incluyendo el dibujo ondulante del manto púrpura; la concepción de la cercana gruta, ocupando un lateral de la obra que se contrapone a la luminosa visión del paisaje, bañado por una lírica luz de amanecer; la inclusión de un marco vegetal de ricos matices y pormenorizado dibujo y la representación de los soldados que completan la escena, son elementos que entroncan de manera directa con Borgoña. Se repiten incluso los tipos de corazas a la romana, las alabardas o la presencia del casco que descansa sobre uno de los peldaños, muy próximo a los pies de Cristo.

sábado, 5 de abril de 2014

Yáñez de la Almedina. Cristo resucitado con María y los Padres del Limbo

Cristo resucitado con María y los Padres del Limbo.1510-18. Fernando Yáñez de la Almedina
Óleo sobre tabla. 129cm x 172cm
Museo del Prado. Madrid

¿Qué es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio, porque el Rey duerme. La tierra está temerosa y sobrecogida, porque Dios se ha dormido en la carne y ha despertado a los que dormían desde antiguo. Dios ha muerto en la carne y ha puesto en conmoción al abismo. Va a buscar a nuestro primer padre como si éste fuera la oveja perdida. Quiere visitar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte. El, que es al mismo tiempo Dios e Hijo de Dios, va a librar de sus prisiones y de sus dolores a Adán y a Eva. El Señor, teniendo en sus manos las armas vencedoras de la cruz, se acerca a ellos. Al verlo, nuestro primer padre Adán, asombrado por tan gran acontecimiento, exclama y dice a todos: «Mi Señor esté con todos». Y Cristo, respondiendo, dice a Adán: «Y con tu espíritu». Y, tomándolo por la mano, lo levanta, diciéndole: «Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz». Yo soy tu Dios, que por ti y por todos los que han de nacer de ti me he hecho tu hijo; y ahora te digo que tengo el poder de anunciar a los que están encadenados: "Salid", y a los que se encuentran en las tinieblas: "Iluminaos", y a los que duermen: "Levantaos".

Este texto pertenece a una venerable homilía oriental que hemos conservado, desconociendo su autor. Cristo ha muerte, y desciende a los infiernos a buscar a la humanidad que, desde el origen, había perecido a causa del pecado. Las puertas infranqueables de la muerte ceden ante la presencia del Dios de la vida quien, armado con la Cruz Santa, triunfa sobre el poder de la tiniebla.

Este sábado de Cuaresma contemplamos esta escena a través de una obra de procedente del maestro renacentista Yáñez de la Almedina. Cristo, en pie, con la cruz de triunfo sobre la muerte, señala con su mano derecha la figura de la Virgen en oración, que aparece delante de una mesa en la que se apoya la corona de espinas. Detrás, Adán y Eva, arrodillados, seguidos de los profetas.

En la composición se funden dos temas: la Bajada de Cristo al Limbo y la Aparición a su Madre después de resucitado. Se escenifica aquí el poco frecuente tema de Cristo resucitado presentándose ante la Virgen con los Padres del Antiguo Testamento rescatados del Limbo. Es esta una de las primeras representaciones pictóricas de un asunto que tuvo especial interés en la pintura valenciana, de donde proviene esta obra de gran impacto visual. Está recortada y pudo haber formado parte de un conjunto más amplio.