domingo, 8 de enero de 2017

El Greco. El Bautismo de Cristo


El Bautismo de Cristo, 1597. El Greco
Oleo sobre lienzo. Medidas: 350 x 144 cm.
Museo del Prado

En el cap. 42 de Is podemos leer, "Mirad a mi siervo, a quien sostengo; a mi elegido, en quien tengo mis complacencias. En él he puesto mi espíritu, para que haga brillar la justicia en las naciones.
No gritará, no clamará, no voceará por las calles. No romperá la caña resquebrajada, no apagará la mecha aún humeante. Promoverá con firmeza la justicia, no titubeará ni se doblegará hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas." Un siervo que es el Hijo de Dios, como nos dice San Hipólito de Roma, "El Padre de la inmortalidad envió al mundo a su Hijo, Palabra inmortal, que vino a los hombres para lavarlos con el agua y el Espíritu; y, para regenerarnos con la incorruptibilidad del alma y del cuerpo, insufló en nosotros el espíritu de vida y nos vistió con una armadura incorruptible."

sábado, 7 de enero de 2017

Murillo. Adoración de los Magos

Adoración de los Magos.1655-1660. Bartolomé Esteban Murillo
 Óleo sobre lienzo. Medidas: 190 cm x 146 cm.
Museo de Arte de Toledo. Ohio. Estados Unidos

Bartolomé Esteban Murillo se convirtió en el pintor principal de la devota ciudad de Sevilla, a partir de la década de 1640 hasta el final de su vida. Pintó casi exclusivamente para muchas iglesias y órdenes religiosas sevillanas. Esta pintura es su única conocida representación de la Adoración de los Reyes Magos: los sabios reyes del oriente que vienen a adorar al Niño Jesús. Murillo trata el tema de una manera suplicante,  humana, de manera convincente.

En vez de concentrarse en el esplendor de los reyes y su séquito, destaca su reacción ante el Niño Jesús, de manera convincente que expresa su alegría, ante la contemplación solemne y humilde devoción de la joven Virgen María, que les presenta tiernamente al niño. Visto desde la parte de atrás, el rey arrodillado tiene un impacto emocional particularmente eficaz y ayuda a atraer al espectador en la escena.

viernes, 6 de enero de 2017

Juan de Flandes. la adoración de los magos.

Adoración de los Magos. 1506-1519. Juan de Flandes
Óleo sobre tabla.
Retablo Mayor de la Catedral de Palencia

Celebramos hoy la Epifanía, es decir, la manifestación de Dios a los hombres en nuestro Señor Jesucristo. La solemnidad alude, en primer lugar, a la manifestación a los magos, que siguieron la estrella hasta que los condujo ante el recién nacido. Es lo que Juan de Flandes reflejó en la tabla que hoy contemplamos, procedente del retablo mayor de la catedral palentina. María, con su vestido negro, realza la figura blanca del niño, ante el que se postra uno de los magos ofreciendo su cofre abierto. Los otros dos contemplan la escena. Representan las tres razas humanas entonces conocidas.


jueves, 5 de enero de 2017

Sano di Pietro. Santa María con el Niño y santos.

Santa María con el Niño y santos.1450-1480. Sano di Pietro
 Óleo y oro sobre tabla. Medidas: 60 cm x 43 cm.
Art Gallery of New South Wales. Sydney, Australia

El Evangelio que leemos en la Eucaristía de hoy, tomado del tercer capítulo de san Juan, nos narra la vocación de los apóstoles Felipe y Natanael o Bartolomé. En aquel tiempo, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice: «Sígueme.» Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.» Bartolomé duda, y dicha duda se ve resuelta por la afirmación de Jesús de haberle visto debajo de la higuera, ante lo que Natanael le confiese como Hijo de Dios y Mesías.

En el entorno de la Navidad, contemplamos una tabla del primer renacimiento italiano, que nos muestra a Santa María con el Niño, junto a los santos Juan el Bautista y san Jerónimo a la izquierda, y Bernardino de Siena y Bartolomé a la derecha. Cada uno lleva sus signos distintivos que los identifican. Así, Juan el Bautista lleva una cartela con la inscripción Agnus Dei; por encima de él, san Jerónimo viste los atuendos cardenalicios; san Bernardino porta en la mano una Sagrada forma, que alude a un milagro; y, por debajo, san Bartolomé lleva la piel que le fue arrancada en el martirio.

El autor, Sano di Pietro, fue discípulo de Sassetta, probablemente el predilecto, pues concluyó diversas obras que a la muerte del maestro quedaron inacabadas. Su influjo es bien notorio en el alumno. Por su parte Sano dirigió una importante botteca (taller de arte) siendo el realizador de numerosos retablos y madonne (madonas, representaciones de la Virgen María). Aunque la obra de Sano di Pietro ya está incluida en el Renacimiento quattrocentista mantiene fuertes vestigios de la pintura gótica internacional lo cual se evidencia en cierto esquematismo compositivo.

miércoles, 4 de enero de 2017

Dieric Bouts. Ecce Agnus Dei

Ecce Agnus Dei, 1462. Dieric Bouts
Óleo sobre tabla, Medidas: 53 x 41 cm
Pinacoteca Antigua. Múnich.

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.»  Leemos hoy en la Eucaristía este fragmento del Evangelio según san Juan. El Bautista señala a Jesús como el Mesías a dos de sus discípulos.

Hemos escogido una obra del flamenco Dieric Bouts en la que el santo apunta con el dedo hacia Jesús, al otro lado del río que representa al Jordán. Arrodillado ante el Bautista se encuentra en donante de la obra.

martes, 3 de enero de 2017

Francisco Pacheco. San Juan Bautista

San Juan Bautista.1608. Francisco Pacheco
 Óleo sobre tabla. Medidas: 99cm x 45cm.
Museo del Prado. Madrid. España

Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: "Trás de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo." Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua para que sea manifestado a Israel.»

Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado el Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo." Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»

Leemos hoy en la Eucaristía eswte pasaje del primer capítulo del Evangelio según san Juan, en el que san Juan Bautista señala a Jesús como el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Esta alocución dio lugar a una fecunda iconografía del santo, que señala con el dedo hacia Jesús. De ahí viene, también, la expresión castellana de permanecer "hasta que san Juan baje el dedo".

Contemplamos, precisamente, una tabla que representa a san Juan en esta actitud, del pintor sevillano Francisco de Pacheco, suegro de Velázquez. Esta obra formaba parte del retablo de doña Francisca de León en la iglesia del convento sevillano del Santo Ángel, que el pintor contrató en 1605.

lunes, 2 de enero de 2017

Copia de El Greco. San Baislio

San Basilio.XVII. Copia de El Greco
 Óleo sobre lienzo. Medidas: 241 cm x 162 cm.
Museo del Prado. Madrid. España

Celebramos hoy la memoria de los santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno. Contemplamos, precisamente, un retrato del primero. Aparece en actitud meditativa mientras lee un libro que sostiene con la mano izquierda; con la derecha recoge el báculo pastoral guarnecido con manga de paño verde. El personaje se sitúa en primer plano, en un exterior dominado por un paisaje muy abierto, con montañas al fondo y una larga muralla en segundo término, a la izquierda del espectador. En ese mismo flanco se distinguen numerosas figuras en actitud de escuchar la plática o predicación de un personaje con mitra, probablemente el mismo que protagoniza la composición y que se enmarca por el amplio celaje que subraya la monumentalidad de la figura.

La identidad del personaje fue reconocida de forma bastante temprana con san Basilio, aunque la dependencia de esta representación con la tela de San Ildefonso pintada por el Greco entre 1608 y 1613 para la capilla Oballe en la Iglesia de San Vicente Mártir de Toledo, y conservada en el real monasterio del Escorial, explicaría los vaivenes sobre la identificación del santo obispo, entre otras cosas porque esa importante obra del cretense no se reconoció como san Ildefonso hasta el siglo XX. Previamente, el santo pasó por identificarse como san Eugenio o incluso san Blas. Sin embargo, tanto la procedencia como las primeras referencias de la pintura indicaban con claridad la identificación con san Basilio el Magno, uno de los cuatro padres de la Iglesia griega, nacido en Cesárea de Capadocia, Asia Menor, en 328, que alcanzó la dignidad de obispo en 370.

Aunque no es frecuente en las representaciones del santo, la escena del fondo ilustra el encuentro entre el obispo, el emperador Valente y el prefecto Modesto ante las murallas de Cesárea, y donde Basilio mostró inflexible su posición contra el avance de la herejía arriana. Fue precisamente la representación del paisaje con la escena del fondo donde el pintor de este lienzo introdujo las variaciones fundamentales con respecto a la composición del Greco, el San Ildefonso escurialense. El santo sigue con absoluta fidelidad el original, pero se le ha envuelto en un espacio más amplio que ha permitido incluir esas referencias paisajísticas y narrativas. El tratamiento pictórico se aparta de las características del Greco en sus años finales, y la modulación del rostro o de la vestimenta acreditan una filiación artística próxima a la pintura naturalista del segundo tercio del siglo XVII