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lunes, 2 de octubre de 2017

Giaquinto. La Magdalena penitente

La Magdalena penitente. 1750. Corrado Giaquinto
Óleo sobre lienzo. Medidas: 160 cm x 118 cm
The Metropolitan Museum of Art. Nueva York.

Celebramos la memoria de los santos ángeles custodios, los espíritus enviados por Dios para protegernos y guardarnos durante nuestra vida. Hemos escogido un lienzo de Corrado Giaquinto, en el que contemplamos, precisamente, a un ángel orientando a la Magdalena penitente hacia lo lato, es decir, inspirándola pensamientos divinos. Se le representa junto a la penitente, levantando el dedo hacia lo alto.

Nacido al norte de Bari, en Molfetta, Giaquinto fue alumno de Francesco Solimena y de Sebastiano Conca. Conoció una carrera internacional muy brillante, viajando mucho: fue así llamado a la corte de España entre 1753 y 1762 para realizar trabajos en los palacios reales de Madrid, del Escorial y de Aranjuez). Allí sería nombrado pintor de cámara, director general de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (diciembre de 1753) y director artístico de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara.

martes, 7 de abril de 2015

Juan de Flandes. Cristo se aparece a la Magdalena

Cristo se aparece a la Magdalena. 1506-1519. Juan de Flandes
Óleo sobre tabla.
Retablo Mayor de la Catedral de Palencia

Leemos en la liturgia del Martes de Pascua el relato de la aparición del Resucitado a María Magdalena, tal como nos lo cuenta el Evangelio según san Juan. Es un tema de la iconografía cristiana que ha adoptado el nombre Noli me tangere, debido a las palabras de Jesús a la Magdalena: No me toques, que aún no he subido al Padre.

En la imagen de la tabla del Retablo de la Catedral de Palencia, aparece Cristo revestido con un manto púrpura, llevando un báculo en forma de cruz, en el que ondea un pendón blanco con la cruz roja. María, vestida con ricos ropajes renacentistas, lleva en la mano un frasco verde, para los ungüentos.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Juan de Borgoña. La Magdalena con santos dominicos.

La Magdalena con santos dominicos. 1515. Juan de Borgoña
Técnica mixta sobre tabla. Medidas: 156 cm x 107 cm.
Museo del Prado. Madrid. España

Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.

La liturgia de este viernes nos presenta este texto del capítulo octavo del Evangelio según san Lucas. Jesús es acompañado no sólo por los apóstoles, sino por un grupo de mujeres que le ayudaron con su presencia y con sus bienes, a la cabeza de la cuales cita a María Magdalena.

Por eso, hemos seleccionado esta tabla de Juan de Borgoña, en la que aparece en primer lugar la Magdalena, en su habitual iconografía de mujer penitente (el mismo texto de Lucas afirma que Jesús expulsó de ella a siete demonios), junto a un grupo de santos dominicos que, a su manera, también acompañaron al Señor: de izquierda a derecha: San Pedro Mártir de Verona, Santa Catalina de Siena y la beata Margarita de Hungría. Cada uno de los santos lleva atributos que le identifican. El primer, san Pedro de Verona, la espada con la que fue asesinado por un hereje; santa Catalina de Siena con la cruz en la mano y coronada de espinas, por su amor a la Pasión del Señor, con un libro en la mano sobre el que hay un corazón; y la beata Margarita de Hungría, monja dominica del siglo XIII de gran veneración en la Edad Media.

lunes, 22 de julio de 2013

Jaime Serra. Historias de la Magdalena


Historias de la Magdalena. 1356-1359. Jaime Serra
Temple sobre tabla. Medidas: 280 cm x 92 cm.
Museo del Prado. Madrid España.

Hoy recuerda la Iglesia a santa María Magdalena, la santa que dio testimonio del Señor resucitado. Su advocación gozó de gran popularidad, desde que el abad Odilón de Cluny propagó su culto. En ella se juntaron varios elementos: la mujer que había sido liberada del poder del maligno por Jesús, la testigo de su Muerte y Resurrección, y la penitente que dedicó el esto de sus días a la alabanza del Señor. En cierto modo fue considerada como antecedente de la vida monástica eremítica.

Como muestra pictórica de este conjunto de conceptos, proponemos hoy la contemplación de un Altar con historias bíblicas de la vida de María Magdalena. En la parte superior se representa la cena en casa de Simón, momento en el que la Magdalena lava con perfumes los pies de Cristo y los enjuga con sus propias lágrimas y cabellos (Lucas 7, 36-50). A continuación, la escena de la izquierda representa la visita de las Santas Mujeres al Sepulcro de Cristo, que encuentran vacío y un ángel les anuncia su Resurrección (Marcos 16, 1-8; Mateo 28, 1-7; Lucas 24, 1-8). A la derecha, representación del “Noli me tangere”: la Magdalena es testigo de la primera aparición de Cristo resucitado (Marcos 16, 9-11). Y, por último, la cuarta escena representa el tránsito de la Magdalena, pasaje legendario de la vida de la santa en el que, según la tradición, a su muerte es elevada a los cielos por ángeles. 

En el banco -parte inferior del retablo- aparecen San Pedro, Santo Domingo vestido con los hábitos de monje dominico, y un obispo tocado con la mitra y en cuyas manos pueden observarse las heridas de los estigmas de la Pasión de Cristo. Esta tabla formó junto a su compañera, Historias de San Juan Bautista, los laterales del retablo de Nuestra Señora de Tobed (Zaragoza), que se completaba con la Virgen, el Niño y el rey Enrique II de Castilla (1333-1379) como donante en la tabla central.