miércoles, 7 de agosto de 2013

Vaccaro. San Cayetano ante la Sagrada Familia


San Cayetano ante la Sagrada Familia.Siglo XVII. Andrea Vaccaro
 Óleo sobre lienzo. Medidas: 123cm x 76cm.
Museo del Prado. Madrid. España

Hoy recuerda la Iglesia a san Cayetano, un santo italiano que vivió entre 1480 y 1547. San Cayetano trabajó en la curia romana. en 1513 abandonó la carrera eclesiástica y fundó en compañía de otros sacerdotes y prelados el Oratorio del Amor Divino, siendo él mismo ordenado dos años después. Posteriormente, tomó parte activa en la polémica contra Lutero,y fundó en compañía de Agustín de Caraffa (futuro papa Paulo IV) la Orden de los Teatinos, o clérigos regulares en 1524. La nueva orden nacía en la convicción de que la lucha contra los protestantes debía partir de la renovación de la vida sacerdotal, con mayor atención a los pobres y a la vida espiritual. el nombre de teatinos procedía de la ciudad de Chietti, de donde era obispo Agustín de Caraffa. Murió en Nápoles en 1547, siendo superior general de la Orden. Fue canonizado en 1671, cuando los teatinos se habían extendido por toda Europa.

el pintor napolitano Andrea Vaccaro (1604-1670) pintó sobre san Cayetano una serie de cuadros, destinados al Palacio del Buen Retiro, y luego destinados al Palacio Real de Madrid. Vaccaro es un pintor que, partiendo del tenebrismo de Caravaggio, evoluciona hacia un clasicismo que suaviza los contrastes de éste. De la colección sobre san Cayetano, hemos escogido el titulado "La Adoración de la Sagrada Familia". Se trata de una visión mística del santo, en adoración ante María, José  y el niño.

Esta obra expresa muy bien el espíritu de renovación espiritual de san Cayetano. Como expresión de esta piedad, podemos leer la siguiente carta del santo:

Yo soy pecador y me tengo en muy poca cosa, pero me acojo a los que han servido al Señor con perfección, para que rueguen por ti a Cristo bendito y a su Madre; pero no olvides una cosa: todo lo que los santos hagan por ti de poco serviría sin tu cooperación; antes que nada es asunto tuyo, y, si quieres que Cristo te ame y te ayude, ámalo tú a él y procura someter siempre tu voluntad a la suya, y no tengas la menor duda de que, aunque todos los santos y criaturas te abandonasen, él siempre estará atento a tus necesidades.

Ten por cierto que nosotros somos peregrinos y viajeros en este mundo: nuestra patria es el cielo; el que se engríe se desvía del camino y corre hacia la muerte. Mientras vivimos en este mundo, debemos ganarnos la vida eterna, cosa que no podemos hacer por nosotros solos, ya que la perdimos por el pecado, pero Jesucristo nos la recuperó. Por esto, debemos siempre darle gracias, amarlo, obedecerlo y hacer todo cuanto nos sea posible por estar siempre unidos a él.

El se nos ha dado en alimento: desdichado el que ignora un don tan grande; se nos ha concedido el poseer a Cristo, Hijo de la Virgen María, y a veces no nos cuidamos de ello; ¡ay de aquel que no se preocupa por recibirlo! Hija mía, el bien que deseo para mí lo pido también para ti; mas para conseguirlo no hay otro camino que rogar con frecuencia a la Virgen María, para que te visite con su excelso Hijo; más aún, que te atrevas a pedirle que te dé a su Hijo, que es el verdadero alimento del alma en el santísimo sacramento del altar. Ella te lo dará de buena gana, y él vendrá a ti, de más buena gana aún, para fortalecerte, a fin de que puedas caminar segura por esta oscura selva, en la que hay muchos enemigos que nos acechan, pero que se mantienen a distancia si nos ven protegidos con semejante ayuda.

martes, 6 de agosto de 2013

Penni. Transfiguración del Señor


Transfiguración del Señor.1520-28. Giovanni Francesco Penni
 Óleo sobre tabla. Medidas: 396cm x 263cm.
Museo del Prado. Madrid. España

La fiesta de la Transfiguración comenzó a celebrarse en el Oriente cristiano. Tuvo gran importancia, por la exaltación de la divinidad de Cristo, tan característica de la piedad oriental. Llegó a Occidente de la mano, fundamentalmente, de los monjes cluniacenses. Pero su institución litúrgica en el 6 de agosto no llegó en la Iglesia latina hasta el año 1457, con motivo de la victoria sobre los turcos en la batalla de Belgrado. fue un papa español, Calixto III, de la familia Borja, cuya preocupación por el alarmante expansionismo turco le movió a organizar la defensa de Belgrado. atribuyó aquella victoria al Señor Transfigurado. 

La iconografía oriental ha reproducido con profusión la escena, en iconos en los que Cristo ocupa el vértice de un monte, apareciendo junto a él Moisés y Elías, y los tres apóstoles tumbados a los pies. La iconografía occidental se centró más bien en la imagen de Jesús como Salvado de los hombres. De hecho, el título habitual referido a la Transfiguración era el de san Salvador, y la representación usual era la del Pantocrátor, es decir, el Cristo en Majestad.

A partir del siglo XV, comienza a ser frecuente la representación pictórica de la escena, precisamente desde el momento en el que se instituyó litúrgicamente el 6 de agosto como fiesta de la Transfiguración. Nosotros hemos escogido una obra un poco posterior, de origen italiano: una copia parcial de la Trasfiguración de Rafael, pintada por Penni.

La obra original fue encargada en 1516 por el Cardenal Giulio de Medici para la Catedral de Narbona. El prelado solicitó a Sebastiano del Piombo para el mismo destino una Resurrección de Lázaro, dando lugar a una competición entre ambos artistas. Giulio se quedó con la obra de Rafael y encargó una copia a Giovanni Francesco Penni, quien la llevó a Nápoles. 

La Transfiguración es el más ambicioso cuadro de altar de Rafael, en el que incluyó un episodio ajeno a este pasaje bíblico, el fracaso de los Apóstoles al exorcizar a un endemoniado, que le permitió una exhibición de estados físicos y anímicos susceptibles de superar a los desplegados por Piombo. 

La copia difiere del original tanto por su calidad como en detalles puntuales -Cristo, Elías y Moisés aparecen inmersos en una aureola y han desaparecido los árboles a la izquierda-, pero también por una notable atenuación del claroscuro. 

A mediados del siglo XVII el duque de Medina de las Torres adquirió la pintura, que su hijo Nicolás cedió a las Carmelitas de Santa Teresa de Madrid y, de allí, pasó al Museo del Prado.

lunes, 5 de agosto de 2013

Herrera el Viejo. Multiplicación de los panes


Multiplicación de los panes.1628.  Francisco Herrera el Viejo
 Óleo sobre lienzo. Medidas: 111cm x 82cm.
Museo Goya. Castres. Francia.

La liturgia eucarística nos propone hoy el pasaje evangélico de la multiplicación de los panes. Se trata de un milagro de gran poder evocador en Israel, pues del mismo modo alimentó Dios a su pueblo durante el Éxodo. De esta forma, Jesús aparece como aquel profeta, semejante a Moisés, que Israel esperaba habría de venir a liberar al pueblo.

Para esta escena hemos escogido una obra del pintor Francisco Herrera el Viejo. Jesús aparece en el centro, con la mirada dirigida al cielo en actitud de oración. Está rodeado de los discípulos, y la multitud que aguarda está al fondo. La escena muestra un estado muy avanzado del manierismo hacia el barroco, con una teatralidad muy característica de esta época, destinada a poner de relieve la adoración al Señor de quienes contemplan este milagro, con una clara alusión de la Eucaristía.

Benedicto XVI comentaba el 31 de julio de 2011 este pasaje con las siguientes palabras:

El milagro consiste en compartir fraternalmente unos pocos panes que, confiados al poder de Dios, no sólo bastan para todos, sino que incluso sobran, hasta llenar doce canastos. El Señor invita a los discípulos a que sean ellos quienes distribuyan el pan a la multitud; de este modo los instruye y los prepara para la futura misión apostólica: en efecto, deberán llevar a todos el alimento de la Palabra de vida y del Sacramento.

Cristo está atento a la necesidad material, pero quiere dar algo más, porque el hombre siempre "tiene hambre de algo más, necesita algo más". En el pan de Cristo está presente el amor de Dios; en el encuentro con él "nos alimentamos, por así decirlo, del Dios vivo, comemos realmente el pan del cielo". Queridos amigos, "en la Eucaristía Jesús nos hace testigos de la compasión de Dios por cada hermano y hermana. Nace así, en torno al Misterio eucarístico, el servicio de la caridad para con el prójimo".

domingo, 4 de agosto de 2013

Juan de Valdés. Finis gloriae mundi.


Finis gloriae mundi. 1671. Juan de Valdés Leal
Óleo sobre lienzo. Medidas: 220 cm x 216 cm.
Hospital de la Caridad. Sevilla

Pero Dios le dijo: "Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?"
Así será el que amasa riquezas para si y no es rico ante Dios.

Esta sentencia cierra el Evangelio que la liturgia nos propone este domingo, con la parábola del hombre que se calculaba cómo aumentar su fortuna olvidando que su vida dependía de Dios. Valdés Leal pintó para el Hospital de la Caridad de Sevilla dos obras que compendian el sentido teatral de la vanidad del arte barroco: In ictu oculi, y el que hoy contemplamos, Finis gloriae mundi. Se trata de una alusión a la vanidad de la riqueza y del poder, representada por los cadáveres en descomposición de dos próceres, un obispo y un caballero.

En el interior de una cripta vemos dos cadáveres descomponiéndose, recorridos por asquerosos insectos, esperando el momento de presentarse ante el Juicio Divino. Se trata de un obispo, revestido con sus ropas litúrgicas, mientras que a su lado reposa un caballero de la Orden de Calatrava envuelto en su capa. En el fondo se pueden apreciar un buen número de esqueletos, una lechuza y un murciélago -los animales de las tinieblas-. En el centro del lienzo aparece una directa alusión al juicio de las almas; la mano llagada de Cristo -rodeada de un halo de luz dorada- sujeta una balanza en cuyo plato izquierdo -decorado con la leyenda "Ni más"- aparecen los símbolos de los pecados capitales que levan a la condenación eterna mientras que en el plato derecho -con la inscripción "Ni menos"- podemos ver diferentes elementos relacionados con la virtud, la oración y la penitencia. La balanza estaría nivelada y es el ser humano con su libre conducta quien debe inclinarla hacia un lado u otro.

San Gregorio de Nazianzo, en el sermón 14 sobre el Amor a los pobres, comenta:

El que se gloríe que se gloríe sólo en esto: en conocer y buscar a Dios, en dolerse de la suerte de los desgraciados y en hacer reservas de bien para la vida futura. Todo lo demás son cosas inconsistentes y frágiles y, como en el juego del ajedrez, pasan de unos a otros, mudando de campo; y nada es tan propio del que lo posee que no acabe por esfumarse con el andar del tiempo o haya de transmitirse con dolor a los herederos. Aquéllas, en cambio, son realidades seguras y estables, que nunca nos dejan ni se dilapidan, ni quedan frustradas las esperanzas de quienes depositaron en ellas su confianza.

A mi parecer, ésta es asimismo la causa de que los hombres no tengan en esta vida ningún bien estable y duradero. Y esto —como todo lo demás— lo ha dispuesto así de sabiamente la Palabra creadora y aquella Sabiduría que supera todo entendimiento, para que nos sintamos defraudados por las cosas que caen bajo nuestra observación, al ver que van siempre cambiando en uno u otro sentido, ora están en alza ora en baja padeciendo continuos reveses y, ya antes de tenerlas en la mano, se te escurren y se te escapan. Comprobando, pues, su inestabilidad y variabilidad, esforcémonos por arribar al puerto de la vida futura. ¿Qué no haríamos nosotros de ser estable nuestra prosperidad si, inconsistente y frágil como es, hasta tal punto nos hallamos como maniatados por sutiles cadenas y reducidos a esta servidumbre por sus engañosos placeres, que nos vemos incapacitados para pensar que pueda haber algo mejor y más excelente que las realidades presentes, y eso a pesar de escuchar y estar firmemente persuadidos de que hemos sido creados a imagen de Dios, imagen que está arriba y nos atrae hacia sí?

sábado, 3 de agosto de 2013

Jaime Serra. Historias de san Juan Bautista


Historias de sanJuan Bautista. 1356-1359. Jaime Serra
Temple sobre tabla. Medidas: 280 cm x 92 cm.
Museo del Prado. Madrid España.

Hoy leemos en la liturgia eucarística el fragmento de san mateo, en el que se nos cuenta cómo el rey herodes afirmó creer que Jesús era, en realidad, Juan Bautista que habría resucitado.. Eso le da pie al evangelista a contar la historia del martirio de san Juan, a manos del impío rey Herodes.

Como ilustración de esta conocida escena, hemos escogido un autor y una obra, que ya citamos el día de santa María Magdalena: Jame Serra. La obra pertenece al retablo de Nuestra Señora de Tobed (Zaragoza). En la imagen superior, aarecen Herodes y su ilegítima mujer Herodías, celebrando un banquete. Delante de ellos, Salomé danza al son de un músico que tañe un laúd desde un lateral.

En la imagen inferior, madre e hija se encuentran junto a los sayones ejecutando a san Juan Bautista. Por último, debajo de la escena del martirio, se encuentran los piadosos hombres y mujeres que recogen su cadáver y lo entierran, apareciendo ya en la imagen de la izquierda venerando la tumba del santo. En el banco del retablo, están las imágenes de una santa, de san Lorenzo y de san Pablo.

La obra, típica del espíritu didáctico de la época románica y gótica, pone ante la consideración de quienes lo ven la historia, tal cual se canta en el Oficio Divino de la fiesta del martirio de san Juan Bautista. Es decir, las antífonas gregorianas que se cantan este día son, precisamente, las que corresponden a las imágenes que se muestran. Lo cual pone de manifiesto la estrecha conexión que existía entre las diversas artes, con la finalidad de centrar la atención en el misterio al que se refieren.

viernes, 2 de agosto de 2013

Zurbarán. Agnus Dei.


Agnus Dei. 1635. Francisco de Zurbarán
Óleo sobre lienzo. Medidas: 37 cm x 62 cm.
Museo del Prado. Madrid España.

Éstas son las festividades del Señor, las asambleas litúrgicas que convocaréis a su debido tiempo. El día catorce del primer mes, al atardecer, es la Pascua del Señor.

La primera lectura de la liturgia eucarística de hoy nos hace el relato de las festividades de Israel, tal como venían prescritas en el libro del Levítico. La fiesta de la Pascua se celebraba con el sacrificio y cena ritual del cordero, que simbolizaba la salvación de Israel que Dios habían realizado en Egipto. Esta fiesta se ha venido celebrando de generación en generación por los israelitas, y también tuvo una importancia capital para comprender el sentido que Jesús dio a su Muerte y Resurrección.

La obra con la que hoy ilustramos este pasaje es el conocido Agnus Dei de Zurbarán. Un fondo oscuro y una mesa gris es el escenario donde se expone el motivo único del cuadro: un cordero de raza merina, al que se ha supuesto entre ocho y doce meses de vida. Se encuentra todavía vivo, tumbado y con las patas ligadas con un cordel, en una actitud inequívocamente sacrificial, que curiosamente recuerda a las famosas imágenes de santos sacrificados.

El pintor ha utilizado una técnica muy minuciosa, su inigualable capacidad para reproducir las texturas y una luz natural muy calculada y dirigida que crea amplios espacios de sombras, para concentrar nuestra atención en este animal que parece asumir con mansedumbre su destino fatal. No es esta la única obra de tema similar que realizó Zurbarán, pues se conocen otras cinco versiones de su mano, que presentan algunas variantes iconográficas y que testifican lo muy bien aceptada que fue esta representación por una clientela, muy probablemente, privada.

Se trata de un Agnus Dei, el Cordero de Dios que alude al sacrificio de Cristo muriendo para salvar a la humanidad, a pesar de que en este caso ni existen otros elementos que no sean la simple presencia del cordero.Las fórmulas de representación utilizadas por Zurbarán son típicas de la naturaleza muerta.

jueves, 1 de agosto de 2013

Rembrandt. Moisés rompiendo las tablas de la ley.



Moisés rompiendo las tablas de la Ley. 1659. Rembrandt
Óleo sobre lienzo. Medidas: 168 cm x 136 cm.
Galería de Pintura. Berlín. Alemania.

La liturgia sigue presentándonos el ciclo de Moisés en la primera lectura de la Eucaristía. La culminación de este ciclo es la construcción del santuario, según el mandato de Dios, que acompañó a Israel por el desierto, y que prefigura el futuro templo de Jerusalén.

La figura de Moisés que tal vez haya alcanzado mayor popularidad es la que pintó Rembrandt, y que hoy se expone en el Museo de Berlín. Está con la tabla de la Ley, a punto de romperla contra el suelo, ante el pecado del pueblo.