miércoles, 13 de febrero de 2013

Las tentaciones de Cristo


Las Tentaciones de Cristo. 1481-82. Obra de Sandro Botticelli
Fresco, 345×555 cm
Capilla Sixtina,  El Vaticano.

Empezamos el tiempo de Cuaresma, un tiempo de conversión y de preparación a la pascual. Hoy queremos con esta imagen recordar y meditar en los cuarenta días del Señor en el desierto, en el que fue tentado de manera insistente por Satanás, según nos dice el evangelio de san Lucas y hoy vemos en este magnifico fresco de la Capilla Sixtina.
En 1481, el Papa Sixto IV encargo a Botticelli, y a otros artistas que elaborasen frescos para decorar la estancia de la Capilla Sixtina. El mismo papa fue quien proporcionó el programa iconográfico, el tema sería: la supremacía del papado. Se pretendía pintar en las dos paredes enfrentadas la comparación de las vidas de Moisés y Cristo, incluyendo las prefiguraciones del Nuevo Testamento en el Antiguo.

En este fresco podemos ver como en la parte alta a la izquierda, en la montaña ,Jesucristo encuentra al demonio, bajo la santa apariencia de un eremita, quien le invita a transformar en pan las piedras y así comer después de cuarenta días de ayuno. Primera tentación
En el centro, sobre un edificio, Satanás, con la misma apariencia, tienta a Jesús, diciéndole: "Si tú eres hijo de Dios, arrójate" y seras salvado por los ángeles. Segunda tentación.
A la derecha vuelve a tentarlo ofreciéndole toda riqueza. Cristo lo rechaza y hace caer al demonio, al que vemos en su real apariencia, desnudo desde una roca.  Detrás de la figura de Cristo hay unos ángeles ante una mesa dispuestos a servirle.Tercera tentación

El primer plano de la composición no contiene Tentaciones de Cristo, sino un rito de sacrificio la oferta del leproso después de ser sanado por Cristo. En esta escena puede identificarse al sumo sacerdote con Moisés, visto que en la pared de enfrente de la Sixtina están las escenas de su vida, y el joven con Cristo, que será él mismo sacrificado para redimir a toda la Humanidad.
Muchos de los retratados son prelados y familiares del papa, los rostros están individualizados, como auténticos retratos. Hay alusiones directas al pontífice, Francesco della Rovere, como por ejemplo, los robles pintados, y su símbolo heráldico, el traje azul oscuro con hojas de encina de oro que lleva el joven que, situado a la izquierda, de perfil, se levanta de un asiento de mármol.

Ahora, oráculo del Señor convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad los corazones y no las vestiduras; convertíos al Señor, Dios vuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad.
Joel 2, 12-13

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