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jueves, 26 de enero de 2017

Diego de la Cruz. La Virgen de la Misericordia con los Reyes Católicos y su familia.

La Virgen de la Misericordia con los Reyes Católicos y su familia.
1486. Diego de la Cruz
Óleo sobre tabla. Medidas: 149 cm x 127 cm
Abadía de Santa María de las Huelgas

Celebramos hoy la memoria de los santos abades fundadores de la Orden cisterciense. Por eso, hemos escogido una tabla conservada en la Sala Capitular de la Abadía burgalesa de las huelgas, que nos muestra una alegoría de la Virgen de la Misericordia, que protege bajo su manto tanto a la familia de los Reyes Católicos (entre los que destacan doña Isabel y don Fernando, junto a sus hijos el príncipe Juan, y lasinfantas Isabel y Juana, junto al Caderdenal Mendoza), como a la comunidad de monjas cistercienses del Monasterio, con su abadesa a la cabeza doña Leonor de mendoza, hermana del Cardenal. 

domingo, 19 de julio de 2015

Diego de la Cruz. Cristo de Piedad

Cristo de Piedad entre los profetas David y Jeremías. 1495-1500. Diego de la Cruz
Técnica mixta sobre tabla. Medidas: 60cm x 93cm.
Museo del Prado. Madrid.

Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer las ovejas de mi rebaño –oráculo del Señor–. Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel: «A los pastores que pastorean mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, las expulsasteis, no las guardasteis; pues yo os tomaré cuentas, por la maldad de vuestras acciones –oráculo del Señor–. Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países adonde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas, para que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las pastoreen; ya no temerán ni se espantarán, y ninguna se perderá –oráculo del Señor–. Mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro. Y lo llamarán con este nombre: El-Señor-nuestra-justicia.»

La primera lectura de la Eucaristía de este domingo nos lleva al atormentado mundo del profeta Jeremias, llamado por Dios para ser profeta de desastres, en contra de la falsa profecía de quienes solo buscaban su propio interés. Por eso, hemos escogido hoy una tabla que, precisamente, relaciona al profeta Jeremias con Cristo doliente, pintada por Diego de la Cruz. El Cristo de Piedad entre los profetas David y Jeremías evidencia un sentido decorativo mayor que el que se aprecia en otras obras del artista. Contribuyen a ello los dibujos en color aplicados al oro para formar brocados -algo que, en general, gustaba a los comitentes y que probablemente Diego de la Cruz incorporó aquí a instancias de éstos- y las tres filacterias, que llenan todo el espacio creando un horror vacui que no se manifiesta en otras obras del pintor.

En esta tabla se representa a Cristo como Varón de dolores. Su imagen es la misma que muestra tras la resurrección -aunque se distingue del Cristo resucitado en que aquí todavía lleva la corona de espinas-, es decir, vivo, con los ojos abiertos, vestido con el perizonium y con la capa sobre los hombros y mostrando las huellas de las llagas producidas en la Crucifixión.

Cristo invoca a los fieles para que contemplen el dolor, el sufrimiento experimentado en la Pasión que se repite una y otra vez, como se aprecia en la expresión triste de su rostro y en la sangre que mana de sus heridas. Esta imagen de devoción tiene carácter eucarístico; Cristo sostiene la filacteria con su mano izquierda mientras dirige la derecha a la llaga del costado, insistiendo así en el gesto conocido en la iconografía como ostentatio vulnerum.

martes, 3 de marzo de 2015

Diego de la Cruz. Cristo de la Piedad

Cristo de la Piedad. 1485. Diego de la Cruz
Óleo sobre tabla. Medidas: 84 cm x 71 cm
Museo de Bellas Artes. Bilbao

Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

El Evangelio de este martes de Cuaresma nos invita a confiar en Cristo, como nuestro único maestro y modelo. Él se humilló, siendo Dios, aceptando la ignominia de la Cruz, y se convirtió en nuestro servidor. En palabras del Evangelio, se ha hecho para nosotros camino, verdad y vida.

Esta es, precisamente la cartela, que orla el retrato del Cristo de la Piedad de Diego de la Cruz, el más sobresaliente maestro del foco burgalés del último cuarto del siglo XV. Se trata de un Cristo resucitado, que nos muestra con la mano izquierda traspasada la herida del costado, mientras que la derecha está alzada en actitud de bendecir.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Diego de la Cruz. San Juan Bautista y una donante

San Juan Bautista y una donante. 1480. Diego de la Cruz
Óleo sobre tabla. Medidas: 96 cm x 60 cm.
Museo del Prado. Madrid. España

Herodes se decía: «A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?» Y tenía ganas de ver a Jesús.

El Evangelio que leemos en la Eucaristía nos consigna una de las opiniones que sobre Jesús se suscitó, como nueva presencia del profeta Juan Bautista. Por eso, hemos seleccionado esta tabla devocional de san Juan Bautista, pintada por el burgalés Diego de la Cruz. 

El autor de esta tabla es un pintor burgalés colaborador del escultor Gil de Siloé y que conoce la pintura nórdica. Con una técnica cuidada, dota al Bautista (identificado por su indumentaria y el Cordero sobre el libro) de un amplio volumen y lo destaca mediante una potente luz, deudora del arte de Van Eyck. A menor escala, a la derecha, aparece la donante, una monja cisterciense. Posiblemente procede de un convento cisterciense vallisoletano.

viernes, 22 de agosto de 2014

Diego de la Cruz. Asunción y Coronación de la Virgen

Asunción y Coronación de la Virgen. 1497. Diego de la Cruz
Óleo sobre tabla. Medidas: 150 cm. x 81 cm.
Museo del Prado. Madrid.

Estamos recordando el misterio de la Asunción de la virgen, el privilegio por el cual ya ha participado del Misterio Pascual del Señor, signo de nuestra esperanza y motivo para nuestra confianza. En este contexto, celebra hoy la Iglesia la memoria de Santa María, Reina: su coronación como Señora de la entera creación. Por eso, hemos seleccionado una tabla de un maestro que trabajó principalmente en el área de Burgos, la segunda mitad del siglo XV: Diego de la Cruz.

Reproduce un tipo iconográfico similar a la tabla del tríptico Heinemann del Maestro de Budapest. Como en ella, se funden la subida de la Virgen al cielo y su coronación por dos ángeles en presencia de Dios Padre y la Inmaculada descendiendo a tierra. La inclusión de la figura de Dios Padre distingue esta obra tanto de la tabla del Maestro de Budapest como del retablo de Frómista.

Su figura se aparta de otras versiones de este tema con la representación del Padre, ya que en lugar de bendecir, levanta su mano derecha y dirige sus palabras hacia María, escritas en una filacteria. Características de esta tabla es el que María lleve una diadema ciñendo sus cabellos y el collar de doce perlas en su cuello. Esto, junto con la riqueza de su traje, la acerca a la descripción de Santa Brígida: Fui llevada al cielo con infinita honra y gozo, los vestidos con que fui enterrada quedaron en este sepulcro y fui vestida con vestiduras como las que tiene vestidas mi Hijo y Señor mio Jesucristo.

El ligero giro, que Diego de la Cruz imprime a su cuerpo hacia la derecha, rompe la estricta simetría de algunas de las versiones de este tema, favorecida por la distribución de los ángeles a ambos lados, en este caso ocho en total.

miércoles, 30 de abril de 2014

Diego de la Cruz. Cristo de Piedad

Cristo de Piedad entre los profetas David y Jeremías. 1495-1500. Diego de la Cruz
Técnica mixta sobre tabla. Medidas: 60cm x 93cm.
Museo del Prado. Madrid.

Esta obra muestra el tema iconográfico del Cristo de Piedad, que Diego de la Cruz repitió en varias ocasiones, entre ellas en el Cristo entre ángeles de la antigua colegiata de Covarrubias (Burgos), de hacia 1480-85, anterior a ésta y de técnica más cuidada. El Cristo de Piedad entre los profetas David y Jeremías evidencia un sentido decorativo mayor que el que se aprecia en otras obras del artista. Contribuyen a ello los dibujos en color aplicados al oro para formar brocados -algo que, en general, gustaba a los comitentes y que probablemente Diego de la Cruz incorporó aquí a instancias de éstos- y las tres filacterias, que llenan todo el espacio creando un horror vacui que no se manifiesta en otras obras del pintor.

En esta tabla se representa a Cristo como Varón de dolores. Su imagen es la misma que muestra tras la resurrección -aunque se distingue del Cristo resucitado en que aquí todavía lleva la corona de espinas-, es decir, vivo, con los ojos abiertos, vestido con el perizonium y con la capa sobre los hombros y mostrando las huellas de las llagas producidas en la Crucifixión.

Cristo invoca a los fieles para que contemplen el dolor, el sufrimiento experimentado en la Pasión que se repite una y otra vez, como se aprecia en la expresión triste de su rostro y en la sangre que mana de sus heridas. Esta imagen de devoción tiene carácter eucarístico; Cristo sostiene la filacteria con su mano izquierda mientras dirige la derecha a la llaga del costado, insistiendo así en el gesto conocido en la iconografía como ostentatio vulnerum.