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viernes, 10 de febrero de 2017

Juan de Roelas. Santa Escolástica

Santa Escolástica. 1598-1603. Juan de Roelas
Óleo sobre tabla, Medidas: 270 x 104 cm
Museo Nacional de Escultura. Valladolid

Celebramos hoy los monasterios benedictinos la fiesta de santa Escolástica, hermana de san Benito. Es tradicional la lectura de los textos de los Diálogos de San Gregorio, en los que se nos narra su visita a san Benito, con el incidente de la lluvia que dios le concedió para poder prolongar durante la noche su diálogo; y la narración de su muerte y entierro en Montecasino.

Contemplamos una tabla que, junto con otra de san Benito, cumplía la función de puertas, probablemente de un desaparecido armario de reliquias, de ahí que estén pintadas por ambas caras. Cerradas mostraban la representación de los santos hermanos fundadores de la orden benedictina en sus ramas masculina y femenina, con dominio de tonos negros y grises; abiertas ofrecián dos escenas plenas de colorido que reunen a los apóstoles en torno a la Virgen: Pentecostés a la izquierda y la Asunción a la derecha.

San Benito y Santa Escolástica responden a un mismo modelo iconográfico, tomado de los grabados de una vida del santo, editada en Roma en 1579; en pie, elevada al cielo la mirada, dominan la composición y amparan bajo sus manos las pequeñas figuras arrodilladas de los miembros de la orden; como fondo la vista parcial de la potente arquitectura de una puerta.

Según Navarrete Prieto: "Estas portezuelas de retablo, realizadas para el monasterio benedictino de San Benito de Valladolid, posiblemente serían las puertas de un desaparecido armario de reliquias, tal y como son las del recientemente reconstruido en el Museo Nacional de Escultura con los cuadros de Vicente Carducho. 

Consideradas hasta el presente como obras anónimas, son piezas bien características del estilo temprano de Juan de Roelas y suponen una importante contribución a su catálogo por la escasez de obras del pintor realizadas durante su estancia vallisoletana.

martes, 30 de junio de 2015

Juan de Roelas. Cristo ejemplo de mártires

Cristo ejemplo de mártires. 1615. Juan de Roelas
Óleo sobre lienzo. Medidas: 118cm x 154cm.
Museo del Prado. Madrid

Después de la celebración, ayer, del martirio de los santos apóstoles Pedro y Pablo, recordamos hoy a los mártires de la persecución del emperador Nerón en Roma, entre los años 64 al 68. El historiador Cornelio Tácito escribió a principios del siglo II que ante el rumor popular de que el incendio de Roma había sido provocado por Nerón, acusó a los cristianos del gran crimen para desviar la ira del pueblo. Fueron cruelmente reprimidos, según los Anales de Tácito. Suetonio, otro escritor prominente de principios del siglo II corrobora la versión, señalando que entre las obras públicas de Nerón se contaba que persiguió a los cristianos.

Hemos escogido una obra que presenta una abigarrada composición centrada en la Crucifixión de Jesucristo y en el martirio de los doce apóstoles. Posiblemente proceda del convento de la Merced Calzada en Sevilla donde se recuerda que Roelas y sus discípulos pintaron una serie de obras que mostraban martirios de religiosos.

Efectivamente, todo martirio cristiano no es otra cosa que el testimonio definitivo del creyente, que confiesa a Cristo como Dios y Señor, por quien está dispuesto a morir, participando así de su sacrificio redentor, en la esperanza de participar también de la fuerza divina de su Resurrección. Es la idea que se pone de relieve en este lienzo, y que nos sirve hoy para recordar a tantos mártires anónimos que, de forma cruel, perecieron en aquella primera gran persecución.

martes, 10 de febrero de 2015

Juan de Roelas. Santa Escolástica

Santa Escolástica. 1598-1603. Juan de Roelas
Óleo sobre tabla, Medidas: 270 x 104 cm
Museo Nacional de Escultura. Valladolid

Celebramos hoy los monasterios benedictinos la fiesta de santa Escolástica, hermana de san Benito. Es tradicional la lectura de los textos de los Diálogos de San Gregorio, en los que se nos narra su visita a san Benito, con el incidente de la lluvia que dios le concedió para poder prolongar durante la noche su diálogo; y la narración de su muerte y entierro en Montecasino.

Contemplamos una tabla que, junto con otra de san Benito, cumplía la función de puertas, probablemente de un desaparecido armario de reliquias, de ahí que estén pintadas por ambas caras. Cerradas mostraban la representación de los santos hermanos fundadores de la orden benedictina en sus ramas masculina y femenina, con dominio de tonos negros y grises; abiertas ofrecián dos escenas plenas de colorido que reunen a los apóstoles en torno a la Virgen: Pentecostés a la izquierda y la Asunción a la derecha.

San Benito y Santa Escolástica responden a un mismo modelo iconográfico, tomado de los grabados de una vida del santo, editada en Roma en 1579; en pie, elevada al cielo la mirada, dominan la composición y amparan bajo sus manos las pequeñas figuras arrodilladas de los miembros de la orden; como fondo la vista parcial de la potente arquitectura de una puerta.

Según Navarrete Prieto: "Estas portezuelas de retablo, realizadas para el monasterio benedictino de San Benito de Valladolid, posiblemente serían las puertas de un desaparecido armario de reliquias, tal y como son las del recientemente reconstruido en el Museo Nacional de Escultura con los cuadros de Vicente Carducho. 

Consideradas hasta el presente como obras anónimas, son piezas bien características del estilo temprano de Juan de Roelas y suponen una importante contribución a su catálogo por la escasez de obras del pintor realizadas durante su estancia vallisoletana.

lunes, 30 de junio de 2014

Juan de Roelas. Cristo ejemplo de mártires

Cristo ejemplo de mártires. 1615. Juan de Roelas
Óleo sobre lienzo. Medidas: 118cm x 154cm.
Museo del Prado. Madrid

Después de la celebración, ayer, del martirio de los santos apóstoles Pedro y Pablo, recordamos hoy a los mártires de la persecución del emperador Nerón en Roma, entre los años 64 al 68. El historiador Cornelio Tácito escribió a principios del siglo II que ante el rumor popular de que el incendio de Roma había sido provocado por Nerón, acusó a los cristianos del gran crimen para desviar la ira del pueblo. Fueron cruelmente reprimidos, según los Anales de Tácito. Suetonio, otro escritor prominente de principios del siglo II corrobora la versión, señalando que entre las obras públicas de Nerón se contaba que persiguió a los cristianos.

Hemos escogido una obra que presenta una abigarrada composición centrada en la Crucifixión de Jesucristo y en el martirio de los doce apóstoles. Posiblemente proceda del convento de la Merced Calzada en Sevilla donde se recuerda que Roelas y sus discípulos pintaron una serie de obras que mostraban martirios de religiosos.

Efectivamente, todo martirio cristiano no es otra cosa que el testimonio definitivo del creyente, que confiesa a Cristo como Dios y Señor, por quien está dispuesto a morir, participando así de su sacrificio redentor, en la esperanza de participar también de la fuerza divina de su Resurrección. Es la idea que se pone de relieve en este lienzo, y que nos sirve hoy para recordar a tantos mártires anónimos que, de forma cruel, perecieron en aquella primera gran persecución.