domingo, 27 de septiembre de 2015

Antonio Palomino. Pentecostés


Pentecostés. 1696. Antonio Palomino
 Óleo sobre lienzo. Medidas: 164cm x 108cm.
Museo del Prado. Madrid. España

Moisés replicó: «¿Tienes celos por mí? ¡Ojalá que todo el pueblo profetizara y el Señor infundiera en todos su espíritu!»

Leemos en la primera lectura esta lapidaria sentencia de Moisés, que podemos entender referida al misterio de Pentecostés, en el que el Señor envía el Espíritu Santo sobre su Iglesia. Por ello, hemos escogido precisamente esta escena de Pentecostés. La obra pertenece al pintor andaluz Antonio Palomino.

Palomino, que además de pintor era un profundo conocedor de los libros sagrados, supo reflejar en su representación de este fundamental acontecimiento la sensación de turbulencia creada por la irrupción de la blanca paloma, símbolo del Espíritu Santo, estableciendo además un contraste entre las actitudes de los Apóstoles, sorprendidos e incluso atemorizados ante lo desconocido, y la serenidad de la Madre de Dios, cuyo corazón intuía los designios divinos. Los contrastes luminosos, acentuados por el cortinaje dispuesto en pabellón que cierra la composición por arriba, conjugados con una técnica empastada y vibrante, contribuyen a lograr los efectos deseados.

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