jueves, 23 de abril de 2015

Lambert Sustris. El bautismo del eunuco por Felipe


El bautismo del eunuco etíope por el diácono Felipe, 1545-1550. Lambert Sustris
Óleo sobre lienzo, 71 x 132 cm 
Museo del Louvre, París. Francia

En el libro de los Hechos de los apóstoles 8, 26-40, nos relata el acontecimiento que hoy vemos en esta imagen, en que Felipe, después de explicar el sentido de las escrituras y anunciar la Buena Noticia, bautiza al hombre que manifestó creer de todo corazón en Cristo.

Felipe se pone en camino hacia el sur obedeciendo a un ángel y allí se encuentra su misión. El mensaje cristiano está marcado a menudo por llamamientos a nuestro esfuerzo o nuestros servicios, tanto en el caso de Felipe, como en el del eunuco, que sirven y trabajan, uno explicando y otro intentando entender. Un extraño acceso se abre a la fe de forma inesperada ya que, a los que están abiertos a la acción del Espíritu  Santo éste obra en sus mentes y corazones, moviendolos a la conversión.

Dios puede hablarnos en cualquier lugar para enviarnos a cualquier parte.No importa donde nos encontremos, el Señor nos indicará hacia donde debemos ir, aunque en ocasiones no encontremos lógica humana en ello. Felipe da testimonio de esto, fue enviado a un camino poco utilizado, hacia el sur, bajando de Jerusalén hacia Gaza, un camino desértico, donde aparentemente no había nada ni nadie. Muchas veces nuestros ojos no pueden ver lo que nuestro Señor ve. Dios pide que hablemos el Evangelio a toda criatura, pues El no hace acepción de personas. El etíope, un hombre gentil, no era judío claro esta, era quizás, un hombre de raza negra (africano) ;aparentemente había venido a Jerusalén para adorar, lo que significa que simpatizaba, o estaba persuadido del Dios de los judíos. Era un esclavo, pero funcionario de la Reina Candace, éste era el que cuidaba de todos los tesoros de la reina, algo así como el recaudador de Impuestos en la actualidad. Aunque eunuco (castrado por servir en casa de la reina) gozaba de cierto nivel social y posición económica. Había venido desde Egipto para adorar, y además se presentó la oportunidad de poder conseguir parte de la Escritura. Específicamente el Libro de Isaías, estaba deseoso de saber más. Era hombre necesitado en su interior, en busca de la verdad, y de algo que llenara el vacío de su vida. Y ahora estaba a punto de encontrar esta verdad. Dios en su soberana voluntad por medio de su Palabra despierta la inquietud.

Cuando Dios habla, su Palabra es como espada de dos filos, penetra, y además corta hacia dos lados. El Espíritu de Dios le habló a Felipe para que se acercara al carro del Etíope, y Felipe no solo obedeció, sino se esforzó, seguramente tuvo que alcanzar al carro del etíope. La predicación del Evangelio involucra esfuerzo.

Felipe captó la necesidad del funcionario,y tomo como referencia el pasaje que leía el etíope, (Isaías). Presentó el plan de Salvación. Y algo precioso sucedió el etíope, aceptó a Jesucristo como Salvador personal. Esta es la obra de Dios. El etíope tuvo la certeza de su salvación, pero fue mas allá este hombre quería ser bautizado inmediatamente. Reconocía la autoridad de Felipe , sabía también que esta era una oportunidad propicia. Por ello el no dudó en pedírselo a Felipe: “…he aquí agua, ¿que impide que sea bautizado?. No fue cosa fácil dar respuesta a esta pregunta. Ya que Felipe necesitaba estar seguro que la profesión de Fe del nuevo integrante. Entonces respondió: “si crees de todo corazónbien puedes” Y la respuesta fue contundentemente clara: “creo que Jesucristo es el hijo de Dios.” Y el Eunuco fue bautizado.

Debemos estar atentos a la voz de Dios, no importa el lugar, las circunstancias, el peligro ni las personas. Nunca sabremos donde estará la última persona que está siendo tocada por el Espíritu Santo; por ello debemos incansablemente seguir en la tarea de llevar el Evangelio. Dios obrará por medio de su Espíritu y los hombres vendrán al conocimiento de la Verdad.

El artista se recrea en un ambiente sereno, una ciudad al fondo, un encuentro de personajes en el camino y el rió como fuente salvífica. Toda la escena se llena de una bucólica paz con coloridos serenos que invitan a quedarse y contemplar éste fantástico paisaje en el que se desenvuelve todo.

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