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sábado, 7 de enero de 2017

Murillo. Adoración de los Magos

Adoración de los Magos.1655-1660. Bartolomé Esteban Murillo
 Óleo sobre lienzo. Medidas: 190 cm x 146 cm.
Museo de Arte de Toledo. Ohio. Estados Unidos

Bartolomé Esteban Murillo se convirtió en el pintor principal de la devota ciudad de Sevilla, a partir de la década de 1640 hasta el final de su vida. Pintó casi exclusivamente para muchas iglesias y órdenes religiosas sevillanas. Esta pintura es su única conocida representación de la Adoración de los Reyes Magos: los sabios reyes del oriente que vienen a adorar al Niño Jesús. Murillo trata el tema de una manera suplicante,  humana, de manera convincente.

En vez de concentrarse en el esplendor de los reyes y su séquito, destaca su reacción ante el Niño Jesús, de manera convincente que expresa su alegría, ante la contemplación solemne y humilde devoción de la joven Virgen María, que les presenta tiernamente al niño. Visto desde la parte de atrás, el rey arrodillado tiene un impacto emocional particularmente eficaz y ayuda a atraer al espectador en la escena.

viernes, 6 de enero de 2017

Juan de Flandes. la adoración de los magos.

Adoración de los Magos. 1506-1519. Juan de Flandes
Óleo sobre tabla.
Retablo Mayor de la Catedral de Palencia

Celebramos hoy la Epifanía, es decir, la manifestación de Dios a los hombres en nuestro Señor Jesucristo. La solemnidad alude, en primer lugar, a la manifestación a los magos, que siguieron la estrella hasta que los condujo ante el recién nacido. Es lo que Juan de Flandes reflejó en la tabla que hoy contemplamos, procedente del retablo mayor de la catedral palentina. María, con su vestido negro, realza la figura blanca del niño, ante el que se postra uno de los magos ofreciendo su cofre abierto. Los otros dos contemplan la escena. Representan las tres razas humanas entonces conocidas.


jueves, 19 de marzo de 2015

Roger van der Weyden. La adoración de los Magos

La Adoración de los Reyes Magos. 1455. Roger van der Weyden
Óleo sobre tabla. Medidas: 139 cm x 152 cm.
Pinacoteca Antigua. Munich

Celebramos la Solemnidad de San José, esposo de la Virgen María, que cuidó de Jesús en su niñez e infancia. En una homilía pronunciada en el curso de su viaje a Camerún y Angola el año 2009, decía el papa Benedicto XVI:

Queridos hermanos y hermanas, de nuevo os digo de corazón: como José, no tengáis reparo en llevaros a María con vosotros, es decir no tengáis reparo en amar a la Iglesia. María, madre de la Iglesia, os enseñará a seguir a sus pastores, a amar a vuestros obispos, a vuestros sacerdotes, a vuestros diáconos y vuestros catequistas, a cumplir lo que os enseñan y a rezar por sus intenciones. Los que estáis casados, mirad el amor de José a María y a Jesús; los que os preparáis al matrimonio, respetad a vuestro futuro cónyuge como hizo José; los que os habéis consagrado a Dios en el celibato, pensad en la enseñanza de la Iglesia nuestra Madre: «La virginidad y el celibato por el Reino de Dios no sólo no contradicen la dignidad del matrimonio, sino que la presuponen y la confirman. El matrimonio y la virginidad son dos modos de expresar y vivir el único misterio de la Alianza de Dios con su pueblo» (Redemptoris custos, 20).

Veneramos su santidad en esta tabla central del Altar de Santa Columba, pintado por van der Weyden. Se trata de la Adoración de los Magos. San José aparece a la izquierda, con ropajes rojos. Está retratado con un rostro que transmite gran serenidad. Llama la atención del detalle del Crucifijo que cuelga en el centro de los arcos del establo.

miércoles, 7 de enero de 2015

Murillo. Adoración de los Magos

Adoración de los Magos.1655-1660. Bartolomé Esteban Murillo
 Óleo sobre lienzo. Medidas: 190 cm x 146 cm.
Museo de Arte de Toledo. Ohio. Estados Unidos

Bartolomé Esteban Murillo se convirtió en el pintor principal de la devota ciudad de Sevilla, a partir de la década de 1640 hasta el final de su vida. Pintó casi exclusivamente para muchas iglesias y órdenes religiosas sevillanas. Esta pintura es su única conocida representación de la Adoración de los Reyes Magos: los sabios reyes del oriente que vienen a adorar al Niño Jesús. Murillo trata el tema de una manera suplicante,  humana, de manera convincente.

En vez de concentrarse en el esplendor de los reyes y su séquito, destaca su reacción ante el Niño Jesús, de manera convincente que expresa su alegría, ante la contemplación solemne y humilde devoción de la joven Virgen María, que les presenta tiernamente al niño. Visto desde la parte de atrás, el rey arrodillado tiene un impacto emocional particularmente eficaz y ayuda a atraer al espectador en la escena.

martes, 6 de enero de 2015

Maíno. Adoración de los Magos

Adoración de los Magos.1612-1614. Fray Juan Bautista Maíno
 Óleo sobre lienzo. Medidas: 315 cm x 174 cm.
Museo del Prado. Madrid. España

Hoy ha amanecido un día grande, pues el Creador del género humano ha manifestado ante el mundo la grandeza de su bondad y su misericordia en Jesucristo, nuestro Salvador. Este concepto central de la Solemnidad de la Epifanía, lo vemos reflejado en el lienzo que contemplamos de fray Juan Bautista Maíno, el pintor barroco que terminó ingresando en la Orden de los dominicos. La escena representa la Adoración de los Reyes Magos al Niño Jesús en presencia de la Virgen María, San José y dos criados, iluminados por la luz de la estrella que les guió hasta Belén. Ubicado en el cuerpo bajo de la calle derecha del retablo, Maíno acentúa la calidad táctil tanto de las telas como de los materiales de las copas metálicas, la naveta de nácar del rey negro o de las plantas. Además de la recuperación de la verosimilitud, destaca la expresión de los contenidos anímicos de los protagonistas del hecho religioso, representados en los rostros y la rica gestualización de las manos. 

Tras su viaje a Italia y quizás por el norte de Europa, Maíno recibe el encargo de pintar para los monjes dominicos de Toledo el retablo mayor de San Pedro Mártir, con el tema de las Cuatro Pascuas: Navidad, Epifanía, Resurrección y Pentecostés. Antes de concluir el encargo el pintor ingresa en la Orden. Está firmado en el sillar del asiento de la Virgen.