Mostrando entradas con la etiqueta noli me tangere. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta noli me tangere. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de abril de 2019

Giotto. Noli me tangere

Noli me tangere. 1304-06. Giotto
Fresco.
Capilla de los Scrovegni. Padua

Jesús le dice: «No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero, ande, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”».

Contemplamos en este fresco de la Capilla Scrovegni las escenas de los dos evangelios que hemos leído en la Eucaristía de ayer y de hoy. Ayer, san Mateo, nos hablaba de los soldados que custodiaban el sepulcro. Hoy, con san Juan, nos encontramos a la Magdalena con Jesús. Los ángeles están sentados sobre el sepulcro, y Jesús Resucitado lleva una bandera victoriosa en ademán de salir caminando.Las palabras latinas noli me tangere se refieren a la exclamación de Jesús: No me toques.

martes, 18 de abril de 2017

Corregio. Noli me tangere

Noli me tangere. 1525. Correggio
Óleo sobre tabla. Medidas: 130cm x 103cm.
Museo del Prado. Madrid

Este Martes de Pascua contemplamos el encuentro del Resucitado con María Magdalena, para lo cual recurrimos a la célebre obra de Corregio. María Magdalena, de rodillas y ricamente vestida a la moda del siglo XVI, reconoce a Cristo resucitado en la figura de un hortelano. La escena muestra la primera aparición de Cristo tras su muerte. Magdalena, acaba de reconocer a su Maestro que, situado junto a unos aperos de labranza, señala al cielo indicándole No me toques (Noli me tangere), que todavía no he subido al Padre

El detallismo con que la obra está pintada delata el destino del encargo, la capilla de la familia Ercolani en Bolonia, uno de los pocos encargos privados realizados por Correggio tras regresar a Parma en 1520 después de su estancia de formación en Roma. La composición es de un equilibrio extraordinario, en el que se contrarrestan la inestabilidad de la figura de la Magdalena con la serenidad de Cristo frente a un paisaje iluminado por la luz del amanecer. 

Esta obra fue regalada por el príncipe Ludovisi a Felipe IV (1605-1665), quien destinó la obra al Monasterio de El Escorial.

viernes, 22 de julio de 2016

Pedro Núñez del Valle. Noli me tangere

Noli me tangere. 1630. Pedro Núñez del Valle
Óleo sobre tabla. Medidas: 235 cm x 156 cm.
Museo del Prado. Madrid

La Iglesia ha elevado a partir de este año el recuerdo litúrgico de santa María Magdalena a la categoría de fiesta, queriendo con ello resltar el relevante papel que esta mujer jugó en ela Resurrección del Señor, al convertirse en la apóstol de los apóstoles. Contemplamos, por eso, la célebre escena del Noli me tangere; es decir, cuando se encuentra con Jesús resucitado, éste la dice: No me toques, pues aún no he subido al Padre.

La obra representa el encuentro entre María Magdalena y Jesucristo resucitado y sigue una composición de Durero. Son característicos de este pintor madrileño formado en Roma los tipos humanos, el colorido, la iluminación de influencia caravaggiesca y el paisaje derivado del clasicismo boloñés. La tipología del marco es toscano-emiliana de la primera mitad del siglo XVII, con carnosas hojas de acanto en la entrecalle.

Pedro Núñez del Valle (h.1590/1594-1649) fue un pintor, considerado como discípulo de Vicente Carducho, Pérez Sánchez lo engloba entre los caravaggistas españoles. Viajó a Italia, pues consta documentalmente su presencia en Roma entre 1613 y 1614, al ser admitido en al Academia de San Lucas. En 1623 ya había regresado a España, y contrajo matrimonio en 1625. De Italia trajo consigo ciertos ecos romanos al estilo de Reni en sus composiciones, así como un tipo de iluminación completamente tenebrista. En Madrid trabajó para los ámbitos conventuales, como en la serie para la Merced, realizada junto con Eugenio Cajés, Antonio Lanchares y Juan van der Hamen. En 1627 cursó solicitud para cubrir una plaza de pintor del rey, sin conseguirlo. Después de trabajar en la decoración de la ermita de San Juan del Buen Retiro, en 1639, participó en la decoración del salón de comedias del Alcázar de Madrid, realizando para esta ocasión el retrato doble de Felipe III y Felipe IV. El año de su fallecimiento se contaba entre los colaboradores de Francisco Rizi en las obras del coliseo del Buen Retiro. De su mano conocemos obras como 'Jael y Sísara' (National Gallery of Ireland, Dublin)m que demuestran cierta torpeza arcaizante, pero a la vez incorporan novedosas referencias italinizantes, que recuerdan a los artistas como Cecco de Caravaggio. Lo mismo sucede con 'Camino del Calvario', conservado en la colegiata de Talavera de la Reina (Toledo), que combina elelmnetos clasicistas con figuras de clara referencia caravaggiesca. En sus composiciones juega un papel importante el desarrollo paisajistico, que le acerca a maestros de este género como Francisco Collantes, aunando elementos italianos y flamencos.

miércoles, 22 de julio de 2015

Corregio. Noli me tangere

Noli me tangere. 1525. Correggio
Óleo sobre tabla. Medidas: 130cm x 103cm.
Museo del Prado. Madrid

Celebramos la memoria de santa María Magdalena, y contemplamos en su veneración la célebre obra de Corregio. María Magdalena, de rodillas y ricamente vestida a la moda del siglo XVI, reconoce a Cristo resucitado en la figura de un hortelano. La escena muestra la primera aparición de Cristo tras su muerte. Magdalena, acaba de reconocer a su Maestro que, situado junto a unos aperos de labranza, señala al cielo indicándole No me toques (Noli me tangere), que todavía no he subido al Padre

El detallismo con que la obra está pintada delata el destino del encargo, la capilla de la familia Ercolani en Bolonia, uno de los pocos encargos privados realizados por Correggio tras regresar a Parma en 1520 después de su estancia de formación en Roma. La composición es de un equilibrio extraordinario, en el que se contrarrestan la inestabilidad de la figura de la Magdalena con la serenidad de Cristo frente a un paisaje iluminado por la luz del amanecer. 

Esta obra fue regalada por el príncipe Ludovisi a Felipe IV (1605-1665), quien destinó la obra al Monasterio de El Escorial.