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domingo, 31 de julio de 2016

Francisco Jover. San Ignacio de Loyola

San Ignacio de Loyola. XIX. Francisco Jover
Óleo sobre lienzo. Medidas: 37 cm x 28 cm.
Museo del Prado. Madrid España

Celebramos la memoria de uno de los grandes santos de la Iglesia Católica. san Ignacio de Loyola. Hombre adusto, pasó del servicio de armas a militar bajo las banderas de Cristo. Si los demás pudieron -se decía, refiriéndose a los santos del pasado- ¿por qué no voy yo a poder alcanzar esa misma santidad?

De este hombre adusto contemplamos hoy un retrato decimonónico, obra de Francisco Jover y Casanova. Fue encargado por la Junta Iconográfica Nacional, para la Galería de Españoles Ilustres, del Museo Iconográfico. Ingresó en el Museo del Prado en 1877. Francisco Jover y Casanova (Muro, Alicante, 1836-Madrid, 1890) cursó estudios en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y en el taller de Federico de Madrazo, donde se inició en la pintura de historia. Desde muy joven participó en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, obteniendo en el certamen de 1864 tercera medalla por la obra Últimos momentos de Felipe II. Completó su formación en Roma, en la Academia Chigi, y en el estudio de Mariano Fortuny.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Guercino. San Gregorio con san Ignacio y san Francisco Javier.

San Gregorio con san Ignacio y san Francisco Javier. 1625. Guercino
Óleo sobre lienzo. Medidas: 296 cm x 211 cm.
National Gallery. Londres

Memoria de san Francisco Javier, presbítero de la Compañía de  Jesús, evangelizador de la India, el cual, nacido en Navarra, fue uno de los primeros compañeros de san Ignacio que, movido por el ardor de dilatar el Evangelio, anunció diligentemente a Cristo a innumerables pueblos en la India, en las Molucas y otras islas, y después en el Japón, convirtiendo a muchos a la fe. Murió en la isla de San Xon, en China, consumido por la enfermedad y los trabajos (1552).

El Martirologio Romano nos recuerda hoy la santidad de aquel hombre portentoso que fue Francisco Javier. Sus anhelos misioneros le llevaron hasta el extremo del mundo, en condiciones difíciles de imaginar para nosotros.

Contemplamos una obra en la que aparecen san Ignacio y san Francisco Javier, de rodillas ante el papa san Gregorio Magno. ¿Qué sentido tiene esta composición? Se trata de un encargo al pintor barroco Guercino para la familia Ludovisi, en Bolonia. En 1621, Alessandro Ludovisi fue elegido papa, escogiendo el nombre de Gregorio XV. Bajo su pontificado, fueron canonizados los dos santos jesuitas, Ignacio y Francisco Javier. Por eso, se los representa junto con el papa san Gregorio magno, patrón de Gregorio XV. La obra fue pintada poco después de la muerte del papa Gregorio XV, en 1623, y estaba probablemente destinada a la iglesia del Gesú de Roma. San Ignacio muestra un libro, que se referiría a las constituciones de la nueva Orden de los jesuitas, mientras que san Francisco Javier lleva una azucena, símbolo de su castidad.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Guercino. San Gregorio con san Ignacio y san Francisco Javier.

San Gregorio con san Ignacio y san Francisco Javier. 1625. Guercino
Óleo sobre lienzo. Medidas: 296 cm x 211 cm.
National Gallery. Londres

Memoria de san Francisco Javier, presbítero de la Compañía de  Jesús, evangelizador de la India, el cual, nacido en Navarra, fue uno de los primeros compañeros de san Ignacio que, movido por el ardor de dilatar el Evangelio, anunció diligentemente a Cristo a innumerables pueblos en la India, en las Molucas y otras islas, y después en el Japón, convirtiendo a muchos a la fe. Murió en la isla de San Xon, en China, consumido por la enfermedad y los trabajos (1552).

El Martirologio Romano nos recuerda hoy la santidad de aquel hombre portentoso que fue Francisco Javier. Sus anhelos misioneros le llevaron hasta el extremo del mundo, en condiciones difíciles de imaginar para nosotros.

Contemplamos una obra en la que aparecen san Ignacio y san Francisco Javier, de rodillas ante el papa san Gregorio Magno. ¿Qué sentido tiene esta composición? Se trata de un encargo al pintor barroco Guercino para la familia Ludovisi, en Bolonia. En 1621, Alessandro Ludovisi fue elegido papa, escogiendo el nombre de Gregorio XV. Bajo su pontificado, fueron canonizados los dos santos jesuitas, Ignacio y Francisco Javier. Por eso, se los representa junto con el papa san Gregorio magno, patrón de Gregorio XV. La obra fue pintada poco después de la muerte del papa Gregorio XV, en 1623, y estaba probablemente destinada a la iglesia del Gesú de Roma. San Ignacio muestra un libro, que se referiría a las constituciones de la nueva Orden de los jesuitas, mientras que san Francisco Javier lleva una azucena, símbolo de su castidad.