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domingo, 14 de septiembre de 2014

Silos. Descendimiento de la Cruz

Descendimiento de la Cruz. Siglo XI. Primer Maestro de Silos
Piedra tallada
Monasterio de Santo Domingo de Silos

La Santa Cruz es instrumento no ya de ignominia y tortura, sino para la visión creyente constituye el lugar donde se manifiesta la gloria de Dios salvando a los hombres. La teología de san Juan remarca este concepto, y así lo captó el la escultura del Primer Maestro de Silos en el excepcional relieve que hoy contemplamos.

Cristo aparece muerto, pero su rostro muestra una plácida sonrisa, que infunde confianza o tranquilidad, Está siendo desenclavado de la Cruz por Nicodemo y José de Aritmatea, uno de los cuales le sujeta por la cintura, mientras que el otro suelta el clavo izquierdo. San Juan, con un libro en la mano, lo contempla desde la izquierda, mientras que María recoge reverente la inerte mano de Jesús, que cuelga una vez desenclavada.

Por encima dos ángeles que portan la luna y sol hacen referencia a la oscuridad que se produjo en el momento de la muerte, y tres ángeles incensan desde arriba, aludiendo a la divinidad del que está muerto. La Cruz está levantada sobre un terreno rocoso, que se muestra a través de bultos tallados. En medio, aunque en parte perdida, se encuentra el sepulcro de Adán, sobre el cual se ha levantado la Cruz, y el propio Adán resucitando, tal como dice el evangelista Mateo que sucedió al morir Jesús, cuando las tumbas de muchos santos se abrieron y resucitaron.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Bartolomé Bermejo. Fernando I de Castilla acogiendo a santo Domingo

Fernando I de Castilla acogiendo a Santo Domingo . 1478. Bartolomé Bermejo
Óleo sobre tabla. Medidas: 145 cm. x 94 cm.
Museo del Prado. Madrid

El Monasterio de Silos celebra hoy la Solemnidad de la Traslación de las Reliquias de Santo Domingo de Silos. En el siglo XVIII, una vez que estuvo terminada la construcción de la nueva iglesia abacial, procedieron los monjes a la apertura del venerado sepulcro de santo, para trasladar sus reliquias a la urna en la que hoy son venerados. Según el relato, encontraron gran parte de sus restos en buen estado, pero al contacto con el aire, terminaron gran parte de ellos reducidos a polvo. La Traslación de las Reliquias era una forma de ensalzar la figura del santo, en cuyo sepulcro tantos milagros se habían producido desde su entierro en la Alta Edad Media.

En honor del santo abad Domingo Manso, contemplamos hoy una tabla de Bermejo, que perteneció al retablo de la iglesia de Santo Domingo de Silos de Daroca (Zaragoza). El rey de Castilla Fernando I, acompañado de diversos magnates ricamente ataviados, recibe a las puertas de Burgos al santo, huido del monasterio riojano de San Millán de de la Cogolla,  tras enfrentarse con el rey don García de Nájera. Santo Domingo pasa al decaído cenobio de San Sebastián de Silos, que por su celo monástico conocerá un gran florecimiento, cambiado su nombre para la posteridad por el de Santo Domingo de Silos.