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lunes, 25 de diciembre de 2017

Pedro Berruguete. El Nacimiento de Cristo

El nacimiento de Cristo.XV. Pedro Berruguete
 Óleo sobre tabla. Medidas: 146cm x 110cm.
Museo del Santa María. Becerril de Campos

Hoy ha nacido Jesucristo, hoy ha aparecido el Salvador; hoy en la tierra cantan los ángeles, se alegran los arcángeles; hoy saltan de gozo los justos, diciendo: Gloria a Dios en el cielo. Aleluya.

Esta antífona es cantada en el Oficio de Vísperas de la tarde de Navidad, como expresión del gozo de la Iglesia ante el misterio que, no sólo tuvo lugar en el pasado, sino que la acción del Espíritu Santo hace que vuelva a tener lugar en nuestro hoy. Dios toma nuestra naturaleza mortal, para hacernos partícipes de su divinidad.

Este aspecto orante o contemplativo fue captado por Berrugete en su magnífica tabla de la Navidad del Señor. Pertenece a su tercera época, después de su retorno de Italia. En este momento adapta el estilo que aprendió en Italia a los gustos de la clientela castellana, más conservadora y apegada a las maneras del Gótico.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Pedro Berruguete. Cristo Salvador del Mundo

Cristo Salvador del Mundo. XV. Pedro Berruguete
Óleo sobre tabla.
Museo Diocesano de Palencia

«¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?»

Quienes escuchan a Jesús y ven sus acciones milagrosas, se preguntan admirados acerca de la personalidad de Jesús. La respuesta creyente afirma que es el Salvador del mundo, tal como nos lo muestra Berruguete en esta tabla de tradición castellano, en la que Cristo resucitado aparece revestido de manto real, con el globo del mundo en cristal, coronado con la cruz a modo de cetro triunfal, del que cuelga el pendón de la cruz.

domingo, 25 de diciembre de 2016

Pedro Berruguete. El Nacimiento de Cristo

El nacimiento de Cristo.XV. Pedro Berruguete
 Óleo sobre tabla. Medidas: 146cm x 110cm.
Museo del Santa María. Becerril de Campos

Hoy ha nacido Jesucristo, hoy ha aparecido el Salvador; hoy en la tierra cantan los ángeles, se alegran los arcángeles; hoy saltan de gozo los justos, diciendo: Gloria a Dios en el cielo. Aleluya.

Esta antífona es cantada en el Oficio de Vísperas de la tarde de Navidad, como expresión del gozo de la Iglesia ante el misterio que, no sólo tuvo lugar en el pasado, sino que la acción del Espíritu Santo hace que vuelva a tener lugar en nuestro hoy. Dios toma nuestra naturaleza mortal, para hacernos partícipes de su divinidad.

Este aspecto orante o contemplativo fue captado por Berrugete en su magnífica tabla de la Navidad del Señor. Pertenece a su tercera época, después de su retorno de Italia. En este momento adapta el estilo que aprendió en Italia a los gustos de la clientela castellana, más conservadora y apegada a las maneras del Gótico.

lunes, 8 de agosto de 2016

Pedro Berruguete. Santo Domingo de Guzmán

Santo Domingo de Guzmán. 1493-1499. Pedro Berruguete
Óleo sobre tabla. Medidas: 177 cm. x 90 cm.
Museo del Prado. Madrid

Recordando la santidad de santo Domingo de Guzmán, contemplamos su imagen pintada por Pedro Berruguete. Es la tabla central del Retablo de Santo Domingo procedente, junto con otras obras del Museo, del convento de Santo Tomás de Ávila, sede de la Inquisición. Como fundador de la Orden Dominica, el santo aparece con el libro y la flor de lis. Con su cruz aplasta a un perro demoníaco con una tea encendida, símbolo del Mal. Esta imagen le identifica interesadamente -ya que fue el Inquisidor General, Torquemada, quien encargó la obra- como inquisidor, lo que nunca fue. El palentino situó a Santo Domingo en un escenario aludiendo a la luz de la fe y la oscuridad de la herejía, diferenció entre los dos vanos a los que se abre la estancia en la que se encuentra el Santo, uno, a la derecha, donde falta la luz y otro, a la izquierda, por la que entra ésta.

Nació en Caleruega (Burgos) en 1170, en el seno de una familia profundamente creyente y muy encumbrada. Sus padres, don Félix de Guzmán y doña Juana de Aza, parientes de reyes castellanos y de León, Aragón, Navarra y Portugal, descendían de los condes-fundadores de Castilla. De los siete a los catorce años (1177-1184), bajo la preceptoría de su tío el Arcipreste don Gonzalo de Aza, recibió esmerada formación moral y cultural. En este tiempo, transcurrido en su mayor parte en Gumiel de Izán (Burgos), despertó su vocación hacia el estado eclesiástico.

De los catorce a los veintiocho (1184-1198), vivió en Palencia: seis cursos estudiando Artes (Humanidades superiores y Filosofía); cuatro, Teología; y otros cuatro como profesor del Estudio General de Palencia. Al terminar la carrera de Artes en 1190, recibida la tonsura, se hizo Canónigo Regular en la Catedral de Osma. Fue en el año 1191, ya en Palencia, cuando en un rasgo de caridad heroica vende sus libros, para aliviar a los pobres del hambre que asolaba España. Al concluir la Teología en 1194, se ordenó sacerdote y es nombrado Regente de la Cátedra de Sagrada Escritura en el Estudio de Palencia.

Al finalizar sus cuatro cursos de docencia y Magisterio universitario, con veintiocho años de edad, se recogió en su Cabildo, en el que enseguida, por sus relevantes cualidades intelectuales y morales, el Obispo le encomienda la presidencia de la comunidad de canónigos y del gobierno de la diócesis en calidad de Vicario General de la misma.

En 1205, por encargo del Rey Alfonso VIII de Castilla, acompaña al Obispo de Osma, Diego, como embajador extraordinario para concertar en la corte danesa las bodas del príncipe Fernando. Con este motivo, tuvo que hacer nuevos viajes, siempre acompañando al obispo Diego a Dinamarca y a Roma, decidiéndose durante ellos su destino y clarificándose definitivamente su ya antigua vocación misionera. En sus idas y venidas a través de Francia, conoció los estragos que en las almas producía la herejía albigense. De acuerdo con el Papa Inocencio III, en 1206, al terminar las embajadas, se estableció en el Langüedoc como predicador de la verdad entre los cátaros. Rehúsa a los obispados de Conserans, Béziers y Comminges, para los que había sido elegido canónicamente.

Para remediar los males que la ignorancia religiosa producía en la sociedad, en 1215 establece en Tolosa la primera casa de su Orden de Predicadores, cedida a Domingo por Pedro Sella, quien con Tomás de Tolosa se asocia a su obra. En septiembre del mismo año, llega de nuevo a Roma en segundo viaje, acompañando del Obispo de Tolosa, Fulco, para asistir al Concilio de Letrán y solicitar del Papa la aprobación de su Orden, como organización religiosa de Canónigos regulares. De regreso de Roma elige con sus compañeros la Regla de San Agustín para su Orden y en septiembre de 1216, vuelve en tercer viaje a Roma, llevando consigo la Regla de San Agustín y un primer proyecto de Constituciones para su Orden. El 22 de Diciembre de 1216 recibe del Papa Honorio III la Bula “Religiosam Vitam” por la que confirma la Orden de Frailes Predicadores.

Al año siguiente retorna a Francia y en el mes de Agosto dispersa a sus frailes, enviando cuatro a España y tres a París, decidiendo marchar él a Roma. Allí se manifiesta su poder taumatúrgico con numerosos milagros y se acrecienta de modo extraordinario el número de sus frailes. Meses después enviará los primeros Frailes a Bolonia. Habrá que esperar hasta finales de 1218 para ver de nuevo a Domingo en España donde visitará Segovia, Madrid y Guadalajara.

Por mandato del Papa Honorio III, en un quinto viaje a Roma, reúne en el convento de San Sixto a las monjas dispersas por los distintos monasterios de Roma, para obtener para los Frailes el convento y la Iglesia de Santa Sabina. En la Fiesta de Pentecostés de 1220 asiste al primer Capítulo General de la Orden, celebrado en Bolonia. En él se redactan la segunda parte de las Constituciones. Un año después, en el siguiente Capítulo celebrado también en Bolonia, acordará la creación de ocho Provincias. Con su Orden perfectamente estructurada y más de sesenta comunidades en funcionamiento, agotado físicamente, tras breve enfermedad, murió el 6 de agosto de 1221, a los cincuenta y un años de edad, en el convento de Bolonia, donde sus restos permanecen sepultados. En 1234, su gran amigo y admirador, el Papa Gregorio IX, lo canonizó.

martes, 5 de julio de 2016

Pedro Berruguete. Rey Salomón.

Salomón. 1500. Pedro Berruguete
Óleo sobre tabla. Medidas: 110cm x 80cm.
Iglesia de Santa Eulalia. Paredes de Nava

Estamos leyendo estos días como primera lectura de la Eucaristía textos procedentes de los profetas menores. Pertenecen a una época en la que los israelitas se dividieron en dos reinos: el de Israel y el de Judá. Dicha separación se produjo al concluir el glorioso reinado de Salomón. Por eso, queremos evocar la figura de este gran rey de Israel, caracterizado por su sabiduría y por la prosperidad que alcanzó en dicha época su reino.

Para ello, hemos escogido una de las tablas más conocidas que representan a dicho rey, obra de Pedro Berruguete. Pertenecen a su tercera etapa artística, que se desarrolla en Castilla entre 1483 y 1503, tras su paso por Italia. En este momento adapta el estilo que aprendió en Italia a los gustos de la clientela castellana, más conservadora y apegada a las maneras del Gótico.

Su obra maestra son unas pinturas representando a los Reyes de Judá, en el retablo mayor de la iglesia de Santa Eulalia de Paredes de Nava, donde a pesar de recurrir a elementos arcaizantes (composición frontal, fondo dorado), logra una galería de retratos de intenso verismo. Destacan en la serie el rey David, de penetrante mirada, el rey Salomón y el rey Ezequías.

miércoles, 1 de junio de 2016

Berruguete. la Resurrección

La Resurrección, XV. Pedro Berruguete
Temple sobre tabla. 96 cm x 57 cm
Museo del Prado. Madrid

En el Evangelio que leemos hoy en la Eucaristía, se presentan ante Jesús un grupo de saduceos, es decir, miembros de la clase sacerdotal de Jerusalén, que negaban la resurrección de los muertos, y le proponen un dilema: una mujer se va casando con los hermanos que sucesivamente van muriendo. ¿Con quién de ellos estarán en la resurrección? Jesús responde poniendo de manifiesto su error:

Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo. Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: "Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob"? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados.

La respuesta divina al dilemna de la muerte vendrá dado en la propia Resurrección del Señor. Por eso, contemplamos hoy una tabla de Berruguete, perteneciente a su primera época, en la que aparece el Señor resucitando del sepulcro, con las murallas de la ciudad en perspectiva, sobre un fondo neutro dorado, al estilo bizantino. En él vemos el poder de Dios, que no es Señor de muertos, sino de vivos.

lunes, 23 de mayo de 2016

Pedro Berruguete. Cristo Salvador del mundo

Cristo Salvador del mundo, 1501. Pedro Berruguete
Óleo sobre tabla.
Museo Camón Aznar. Zaragoza

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva, para una herencia incorruptible, pura, imperecedera, que os está reservada en el cielo.

Este texto de la Primera Carta de San Pedro, que leemos en la Eucaristía de hoy, nos introduce en la contemplación de este magnífico Salvador de pedro Berruguete, pintado para la predela del retablo de la iglesia palentina de Guaza de Campos, que hoy se conserva en el Museo Camón Aznar de Zaragoza. 

El Señor, desnudo y cubierto con el manto púrpura regio, muestra las heridas de su Pasión tras la resurrección. Lleva en la mano la bola del mundo, sobre la que se yergue la Cruz como bandera victoriosa. El fondo es dorado, al estilo bizantino, propio de la etapa del pintor previa a su paso por Italia.

viernes, 25 de diciembre de 2015

Pedro Berruguete. El Nacimiento de Cristo

El nacimiento de Cristo.XV. Pedro Berruguete
 Óleo sobre tabla. Medidas: 146cm x 110cm.
Museo del Santa María. Becerril de Campos

Hoy ha nacido Jesucristo, hoy ha aparecido el Salvador; hoy en la tierra cantan los ángeles, se alegran los arcángeles; hoy saltan de gozo los justos, diciendo: Gloria a Dios en el cielo. Aleluya.

Esta antífona es cantada en el Oficio de Vísperas de la tarde de Navidad, como expresión del gozo de la Iglesia ante el misterio que, no sólo tuvo lugar en el pasado, sino que la acción del Espíritu Santo hace que vuelva a tener lugar en nuestro hoy. Dios toma nuestra naturaleza mortal, para hacernos partícipes de su divinidad.

Este aspecto orante o contemplativo fue captado por Berrugete en su magnífica tabla de la Navidad del Señor. Pertenece a su tercera época, después de su retorno de Italia. En este momento adapta el estilo que aprendió en Italia a los gustos de la clientela castellana, más conservadora y apegada a las maneras del Gótico.

martes, 22 de diciembre de 2015

Pedro Berruguete. La virgen con el Niño

La Virgen con el Niño. XV. Pedro Berruguete
Técnica mixta tabla. Medidas: 58 cm. x 43 cm.
Museo del Prado. Madrid

La Iglesia, en su preparación para la inminente celebración del Misterio de la Navidad del Señor, canta con María el Magnificar, su himno de acción de gracias a Dios. El Poderoso ha mirado la humillación de su esclava y, en la Encarnación del Verbo Eterno, nos ha concedido una salvación más allá de nuestras esperanzas o merecimientos.

Por eso, contemplamos hoy esta bellísima tabla de Pedro Berruguete. El Niño desnudo, sentado sobre un cojín; la Virgen tiene un libro abierto en la mano izquierda y con la derecha acaricia la cabeza del Niño; a la izquierda, por la ventana, paisaje con un río.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Pedro Berruguete. Santos Cosme y Damián

Santos Cosme y Damián. XV. Pedro Berruguete
Óleo sobre tabla.
Colegiata de Covarrubias (Archidiócesis de Burgos)

Nos recuerda hoy el Martirologio Romano la santidad de Cosme y Damián, cuyos nombres han pasado también a la lista de los santos citados en el Canon Romano. Según la tradición, fueron dos hermanos médicos de Cilicia, en la actual Turquía, que fueron martirizados en el siglo III. 

Los hermanos gemelos San Cosme y San Damián nacieron en Cilicia, en algún momento del siglo III. Los médicos ejercían como tal en Siria, y daban auxilio a los más pobres, ofreciendo sus servicios y atención de manera gratuita, por lo que se ganaron la calificación de Ανάργυροι, que significa los “santos anargiros“, término utilizado para quienes no cobraban por sus servicios, viniendo a significar algo así como lo contrario a un mercenario.

Muy poco se sabe de la vida de estos santos mártires, a parte de la tradición que recoge que su Fe era tan grande que curaron muchas enfermedades tan solo con el poder de la oración. Se sabe que fueron martirizados durante la persecución del emperador Diocleciano. El prefecto de Cilicia, llamado Lisías, ordenó su apresamiento y pidió que fueran torturados hasta que renunciases a su Fe. Los médicos no sucumbieron, a pesar de haber sido colgados de una cruz, apedreados, flechados, y finalmente degollados.

Muy poco después de su muerte, se conoce la existencia de diversos templos construidos en su nombre en Jerusalén, Egipto y la antigua Mesopotamia. La devoción a los dos santos médicos se expandió rápidamente debido a la gran cantidad de milagros que realizaban, así como al testimonio admirable de su Fe. En el siglo VI, el emperador Justiniano el Grande ordenó que la ciudad de Ciro fuese dedicada a ellos, y la restauró de manera admirable. En Constantinopla, el mismo emperador ordenó la construcción de una gran basílica en su nombre, donde se venerarían sus reliquias.

El Papa Félix IV construyó en Roma una magnífica iglesia en honor de los santos Cosme y Damián. Un hombre encargado de la limpieza y vigilancia de este templo cayó enfermo de cáncer, que al cabo de cierto tiempo le corroyó totalmente la carne de una de sus piernas. Cierta noche, mientras dormía, soñó que acudían a su lecho los santos Cosme y Damián provistos de medicinas y de los instrumentos necesarios para operarle; pero antes de proceder a la operación uno de ellos preguntó al otro: ¿Dónde podríamos encontrar carne sana y apta para colocarla en el lugar que va a quedar vacío al quitarle la podrida que rodea los huesos de este hombre? El otro le contestó: Hoy mismo han enterrado a un moro en el cementerio de San Pedro ad vincula; ve allí, extrae una de las piernas del muerto, la que haga falta, y con ella supliremos la carroña que tenemos que raerle a este enfermo.

Uno de los santos se fue al cementerio, pero en vez de cortar al muerto la carne que pudiera necesitar, le cortó una de sus piernas y regresó con ella, amputó luego al enfermo la pierna que tenía dañada, colocó en su lugar la del moro, aplicó después un ungüento al sitio en que hizo el injerto y seguidamente los dos santos se fueron después al cementerio con la pierna que habían amputado al sacristán y la dejaron en la sepultura del moro, al lado de su cadáver.

Los artistas han representado después este milagro basándose en esta narración de Jacobo de la Vorágine. Entre las numerosas representaciones que se encuentran en la iconografía española, una de las más conocidas es el óleo sobre tabla de Pedro Berruguete que se encuentra en el Museo de la Real Colegiata de San Cosme y San Damián de Covarrubias. En ella, con un precioso colorido en el que destacan los rojos, los verdes y los ocres, se ve como los santos hermanos han llevado ya a cabo el trasplante de una pierna, la derecha, de distinto color (por ser de un negro o de un "moro"); pierna que ocupa el centro de la composición. No se muestra la cara del paciente. Y se han añadido algunas figuras, entre ellas dos mujeres.



sábado, 18 de julio de 2015

Justo de Gante y Pedro Berruguete. Moisés

Moisés. 1472-1476. Justo de Gante
Óleo sobre tabla. Medidas: 115 cm. x 75 cm.
Galería Nacional de las Marcas. Urbino

En aquellos días, los israelitas marcharon de Ramsés hacia Sucot: eran seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños; y les seguía una multitud inmensa, con ovejas y vacas y enorme cantidad de ganado. Cocieron la masa que habían sacado de Egipto, haciendo hogazas de pan ázimo, pues no había fermentado, porque los egipcios los echaban y no los dejaban detenerse; y tampoco se llevaron provisiones. La estancia de los israelitas en Egipto duró cuatrocientos treinta años. Cumplidos los cuatrocientos treinta años, el mismo día, salieron de Egipto las legiones del Señor. Noche en que veló el Señor para sacarlos de Egipto: noche de vela para los israelitas por todas las generaciones. 

La primera lectura de la Eucaristía, del Libro del Éxodo, nos lleva a uno de los momentos cruciales de la Historia de la Salvación en Israel: la salida del pueblo santo de Egipto. Guiados por Moisés, a quien se ha revelado el Señor, llegan a la orilla del Mar Rojo, perseguidos por el Faraón, y allí verán la gloria del Dios que los acompaña.

Vemos el retrato que Justo de Gante pintó sobre el tema de Moisés. De este pintor flamenco solo han llegado a nosotros sus obras italianas. Fue discípulo de Hubert van Eyck. Entre 1465 y 1474, Justo de Gante ejecutó la Comunión de los Apóstoles que Vasari describe, ahora en la Galleria Nazionale delle Marche en Urbino. Fue pintada para la hermandad del Corpus Christi por encargo de Federico de Montefeltro, que se representa en la pintura en compañía de Caterino Zeno, un embajador persa en la corte de Urbino. Del estudio de esta obra se ha concluido que su autor, más que influencia de Hubert Van Eyck, la tiene de maestros flamencos posteriores, posiblemente de Dieric Bouts. En composición y dibujo Justo no se puede comparar con el nivel alcanzado por los mejores pintores flamencos; aunque sus retratos son buenos, sus figuras adolecen de falta de carácter y expresión. Se le ha comparado con Geertgen tot Sint Jans, aun estando muy por debajo del nivel técnico de éste.

Vespasiano, un librero florentino que contribuyó mucho a formar el gusto anticuario de Federico de Montefeltro, anota que éste le envió a Flandes a buscar un artista capaz de pintar una serie para la biblioteca recientemente constituida en su palacio de Urbino. Se ha conjeturado si Justo de Gante sería ese pintor y si por tanto sería el autor de los retratos de "Hombres Famosos" que se exhiben actualmente en el Louvre de París y en la Galleria Nazionale delle Marche de Urbino. Algunos de estos retratos han sido atribuidos asimismo a un artista citado por las fuentes como Pietro Spagnuolo que se ha identificado alguna vez con Pedro Berruguete. Es el caso del Moisés que nos ocupa.

miércoles, 17 de junio de 2015

Berruguete. Aparición de la Virgen a una comunidad de dominicos.

Aparición de la Virgen a una comunidad de dominicos. 1493 - 1499. Pedro Berruguete
Óleo sobre tabla. Medidas: 130 cm x 86 cm.
Museo del Prado. Madrid

El Evangelio que leemos en la Eucaristía de hoy nos invita a la oración. Por eso, hemos escogido una tabla de Berruguete, que nos muestra a una comunidad de dominicos en oración, a la que se aparece la Virgen María. Como consecuencia de los ataques de Satán a los primeros dominicos, se instituye en honor a la Virgen una procesión, en la que se canta el Salve Regina. En esta tabla, realizada para el retablo de Santo Domingo de Santo Tomás de Ávila, María se aparece a los frailes que, salvo el oficiante, no advierten su presencia.


miércoles, 13 de mayo de 2015

Pedro Berruguete. La Virgen de la Leche

Virgen de la Leche. 1450. Pedro Berruguete
Óleo sobre tabla. Medidas: 61 x 44 cm
Depósito del Ayuntamiento de Madrid

La liturgia nos recuerda hoy a Nuestra Señora la Virgen de Fátima. María mostró, a través de su aparición a unos sencillos pastores, la importancia de la conversión y la penitencia para seguir a su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, cuando Europa se desangraba en las crueldades de la Primera Guerra Mundial. Con esta ocasión, queremos hoy hacer un acto de contemplación ante una magnífica imagen de María: la Virgen de la Leche, de Pedro Berruguete.

Es posible que proviniera del hospital de la Concepción, fundado por Francisco Ramírez y del que se hizo cargo su esposa Beatriz Galindo, tras su muerte en 1501. El hospital era también popularmente conocido como ‘hospital de la Latina', en referencia a Beatriz Galindo, apodada ‘la Latina', preceptora de latín de la reina Isabel la Católica y persona muy cercana a ella. El Ayuntamiento se hizo cargo de las pertenencias del Hospital y aunque no existe referencia que confirme la de la pintura de Berruguete a dicho centro, todo parece apuntar a que la comitente de esta obra maestra fue ‘la Latina', que pudo mandar hacerla directamente para dicho hospital o, teniendo en cuenta su pequeño formato, destinarla en origen a su devoción privada y donarla al hospital años después.

Muy posteriormente, la tabla de Berruguete, apareció en el Ayuntamiento, llegando a colgarse en el despacho del alcalde. Siendo alcalde Tierno Galván, se decidió depositarla en el Museo Municipal de la calle Fuencarral -el actual Museo de Historia de Madrid-, donde se exhibió hasta su cierre por obras en 2008. La obra se podía contemplar desde entonces en el Museo de San Isidro.

La composición nos presenta a María en el interior de un templete, coronada como reina de los cielos y entronizada, ofreciendo el pecho a su hijo. Partiendo del modelo rogeriano y de la influencia eyckiana en el manejo de la luz, Pedro Berruguete hace gala de su dominio de la composición y de su originalidad. El artista crea en este templete, una estructura compuesta por elementos arquitectónicos góticos, mudéjares y renacentistas, con la que traduce de forma magistral la indefinición estilística del arte castellano en torno a 1500, en el que no existe un modelo único, sino que los tres coexisten y se utilizan en función de los gustos e intereses del comitente o del uso que se otorgue a un determinado edificio.


Los elementos arquitectónicos que rodean a la Virgen revelan su condición de castellano, a la par que su conocimiento del arte italiano del Quattrocento. El efecto general que se consigue es de un verismo extraordinario, consecuencia de la delicada conjunción de los valores pictóricos y de la elaborada estructura arquitectónica. Sin embargo, el esquema de la perspectiva geométrica subyacente tiene sus imperfecciones. Berruguete, como casi todos los maestros del norte hasta Durero, aplica de forma empírica los conceptos básicos de la perspectiva, pero desconoce las leyes de la geometría científica. El dominio de la perspectiva aérea y el empleo de la perspectiva empírica evidencian que su formación fue más flamenca que italiana.

jueves, 26 de febrero de 2015

Pedro Berruguete. San Pedro mártir en oración.

San Pedro mártir en oración. 1493-499. Pedro Berruguete
Óleo sobre tabla. Medidas: 133 cm x 96 cm.
Museo del Prado. Madrid.

El Evangelio de este primer jueves de Cuaresma nos invita a insistir en la oración, que es efectiva cuando confiamos plenamente en el Señor. «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!»

Por eso, hemos escogido una tabla de Berruguete que tiene como tema la oración de san Pedro mártir. Acusado falsamente de brujería, el santo ora de rodillas ante la imagen de Cristo. Unas cartelas indican el contenido de esta oración, pues el santo dice que sufre por él, aun siendo inocente, a lo que el Crucificado le responde: "¿Y yo, Pedro, qué mal hice?"

La obra fue realizada por Berruguete para el retablo de San Pedro Mártir del convento de Santo Tomás de Ávila, junto a otras cuatro tablas conservadas en el Museo del Prado.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Pedro Berruguete. El Nacimiento de Cristo

El nacimiento de Cristo.XV. Pedro Berruguete
 Óleo sobre tabla. Medidas: 146cm x 110cm.
Museo del Santa María. Becerril de Campos

Hoy ha nacido Jesucristo, hoy ha aparecido el Salvador; hoy en la tierra cantan los ángeles, se alegran los arcángeles; hoy saltan de gozo los justos, diciendo: Gloria a Dios en el cielo. Aleluya.

Esta antífona es cantada en el Oficio de Vísperas de la tarde de Navidad, como expresión del gozo de la Iglesia ante el misterio que, no sólo tuvo lugar en el pasado, sino que la acción del Espíritu Santo hace que vuelva a tener lugar en nuestro hoy. Dios toma nuestra naturaleza mortal, para hacernos partícipes de su divinidad.

Este aspecto orante o contemplativo fue captado por Berrugete en su magnífica tabla de la Navidad del Señor. Pertenece a su tercera época, después de su retorno de Italia. En este momento adapta el estilo que aprendió en Italia a los gustos de la clientela castellana, más conservadora y apegada a las maneras del Gótico.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Pedro Berruguete. La virgen con el Niño

La Virgen con el Niño. XV. Pedro Berruguete
Técnica mixta tabla. Medidas: 58 cm. x 43 cm.
Museo del Prado. Madrid

La Iglesia, en su preparación para la inminente celebración del Misterio de la Navidad del Señor, canta con María el Magnificar, su himno de acción de gracias a Dios. El Poderoso ha mirado la humillación de su esclava y, en la Encarnación del Verbo Eterno, nos ha concedido una salvación más allá de nuestras esperanzas o merecimientos.

Por eso, contemplamos hoy esta bellísima tabla de Pedro Berruguete. El Niño desnudo, sentado sobre un cojín; la Virgen tiene un libro abierto en la mano izquierda y con la derecha acaricia la cabeza del Niño; a la izquierda, por la ventana, paisaje con un río.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Pedro Berruguete. Santos Cosme y Damián

Santos Cosme y Damián. XV. Pedro Berruguete
Óleo sobre tabla.
Colegiata de Covarrubias (Archidiócesis de Burgos)

Nos recuerda hoy el Martirologio Romano la santidad de Cosme y Damián, cuyos nombres han pasado también a la lista de los santos citados en el Canon Romano. Según la tradición, fueron dos hermanos médicos de Cilicia, en la actual Turquía, que fueron martirizados en el siglo III. 

Los hermanos gemelos San Cosme y San Damián nacieron en Cilicia, en algún momento del siglo III. Los médicos ejercían como tal en Siria, y daban auxilio a los más pobres, ofreciendo sus servicios y atención de manera gratuita, por lo que se ganaron la calificación de Ανάργυροι, que significa los “santos anargiros“, término utilizado para quienes no cobraban por sus servicios, viniendo a significar algo así como lo contrario a un mercenario.

Muy poco se sabe de la vida de estos santos mártires, a parte de la tradición que recoge que su Fe era tan grande que curaron muchas enfermedades tan solo con el poder de la oración. Se sabe que fueron martirizados durante la persecución del emperador Diocleciano. El prefecto de Cilicia, llamado Lisías, ordenó su apresamiento y pidió que fueran torturados hasta que renunciases a su Fe. Los médicos no sucumbieron, a pesar de haber sido colgados de una cruz, apedreados, flechados, y finalmente degollados.

Muy poco después de su muerte, se conoce la existencia de diversos templos construidos en su nombre en Jerusalén, Egipto y la antigua Mesopotamia. La devoción a los dos santos médicos se expandió rápidamente debido a la gran cantidad de milagros que realizaban, así como al testimonio admirable de su Fe. En el siglo VI, el emperador Justiniano el Grande ordenó que la ciudad de Ciro fuese dedicada a ellos, y la restauró de manera admirable. En Constantinopla, el mismo emperador ordenó la construcción de una gran basílica en su nombre, donde se venerarían sus reliquias.

El Papa Félix IV construyó en Roma una magnífica iglesia en honor de los santos Cosme y Damián. Un hombre encargado de la limpieza y vigilancia de este templo cayó enfermo de cáncer, que al cabo de cierto tiempo le corroyó totalmente la carne de una de sus piernas. Cierta noche, mientras dormía, soñó que acudían a su lecho los santos Cosme y Damián provistos de medicinas y de los instrumentos necesarios para operarle; pero antes de proceder a la operación uno de ellos preguntó al otro: ¿Dónde podríamos encontrar carne sana y apta para colocarla en el lugar que va a quedar vacío al quitarle la podrida que rodea los huesos de este hombre? El otro le contestó: Hoy mismo han enterrado a un moro en el cementerio de San Pedro ad vincula; ve allí, extrae una de las piernas del muerto, la que haga falta, y con ella supliremos la carroña que tenemos que raerle a este enfermo.

Uno de los santos se fue al cementerio, pero en vez de cortar al muerto la carne que pudiera necesitar, le cortó una de sus piernas y regresó con ella, amputó luego al enfermo la pierna que tenía dañada, colocó en su lugar la del moro, aplicó después un ungüento al sitio en que hizo el injerto y seguidamente los dos santos se fueron después al cementerio con la pierna que habían amputado al sacristán y la dejaron en la sepultura del moro, al lado de su cadáver.

Los artistas han representado después este milagro basándose en esta narración de Jacobo de la Vorágine. Entre las numerosas representaciones que se encuentran en la iconografía española, una de las más conocidas es el óleo sobre tabla de Pedro Berruguete que se encuentra en el Museo de la Real Colegiata de San Cosme y San Damián de Covarrubias. En ella, con un precioso colorido en el que destacan los rojos, los verdes y los ocres, se ve como los santos hermanos han llevado ya a cabo el trasplante de una pierna, la derecha, de distinto color (por ser de un negro o de un "moro"); pierna que ocupa el centro de la composición. No se muestra la cara del paciente. Y se han añadido algunas figuras, entre ellas dos mujeres.


lunes, 8 de septiembre de 2014

Pedro Berruguete. El nacimiento de la Virgen

Nacimiento de la Virgen. XV. Pedro Berruguete
Óleo sobre tabla. Medidas: 147 cm. x 71 cm.
Museo de Santa María. Becerril de Campos (Palencia)

La Iglesia recuerda el día del nacimiento de la Virgen María cada 8 de septiembre. El Evangelio no nos da datos del nacimiento de María, pero hay varias tradiciones. Algunas, considerando a María descendiente de David, señalan su nacimiento en Belén. Otra corriente griega y armenia, señala Nazareth como cuna de María.

La celebración de la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, es conocida en Oriente desde el siglo VI. Fue fijada el 8 de septiembre, día con el que se abre el año litúrgico bizantino, el cual se cierra con la Dormición, en agosto. En Occidente fue introducida hacia el siglo VII y era celebrada con una procesión-letanía, que terminaba en la Basílica de Santa María la Mayor.


La tabla de Berruguete nos muestra la escena con una rica gama de detalles: santa Ana que entre la niña a la partera, la criada que seca en un brasero unos paños, la vecinas que contemplan la escena que ha tenido lugar en un lecho, cubierto por un rico dosel, y san Joaquín, que entra tímidamente en la habitación. Llama la atención el estudio de perspectiva que hace con las baldosas del suelo, y la riqueza de las telas adamascadas que abundan en la composición.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Pedro Berruguete. San Gregorio y san Jerónimo.

San Gregorio Magno y san Jerónimo. 1495-1500. Pedro Berruguete
Óleo sobre tabla. Medidas: 58 cm. x 72 cm.
Museo del Prado. Madrid

Hace unos días contemplábamos la tabla de san Agustín y san Ambrosio; hoy, en la fiesta de san Gregorio, contemplamos la tabla pareja que pintó Pedro Berruguete, y que debieron formar parte de un mismo retablo.

Aparecen a la izquierda san Gregorio, revestido de pontifical, con tiara y capa pluvial. A la derecha, san Jerónimo, a la usanza de los cardenales de la época. Ambos personajes vienen enmarcados en una estructura arquitectónica, una especie de balcón doble, con un fondo de tapiz en primer plano, y una ventana al fondo.

Característico del modo de hacer de Berruguete es su interés por traducir las calidades de las cosas, como se constata en la rica capa pluvial a de san Gregorio, con los apóstoles Pedro y Pablo bordados en la cenefa del primer plano; en los libros abiertos, o en los grandes cabujones rodeados de perlas y con los habituales toques de luz en resalte que con tanta frecuencia repitió el palentino en sus obras. También es representativo el tratamiento de las superficies, con sus típicas pinceladas claras y oscuras, patentes en los rostros, de tonalidad broncínea y fuertemente estructurados.

sábado, 30 de agosto de 2014

Pedro Berruguete. San Pablo

San Pablo. 1493-1499. Pedro Berruguete
Óleo sobre tabla. Medidas: 350 cm. x 206 cm.
Museo del Prado. Madrid.

Fijaos en vuestra asamblea, no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; todo lo contrario, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar el poder. Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor. 

Con esta admonición comienza san Pablo su Primera Carta a los Corintios, que vamos a leer en la Eucaristía durante los próximos días. Se trata de un texto complejo, dirigido a una comunidad dividida y con importantes problemas. Muchos desvelos le costó a san Pablo mantener unida en la verdadera fe a esta comunidad, fruto de sus esfuerzos apostólicos.

La imagen que hoy contemplamos de san Pablo fue pintada por Pedro Berruguete para una iglesia de Ávila, tal vez Santo Tomás. Se nota claramente su paso por Italia en el estudiado fondo arquitectónico que enmarca al santo y el estudio de perspectiva que realiza. El santo porta los atributos que le identifican: el libro de sus escritos, y la espada de su palabra.